Celso y Cristian eran dos amigos, se juntaban de chiquitos y un día decidieron dar un pasito adelante y armar un negocito juntos, una pequeña empresa. Juntaron unos pesos, armaron un lindo escenario, se estudiaron un par de discursos y palabras emotivas y sedujeron a un gran público con frases hermosas y promesas magnánimas.

Así, con poco esmero y a fuerza de mentiritas, lograron poner en marcha su gran emprendimiento. Pero no solo Cristian y Celso eran espantosos, sino que además eran hipócritas y no tenían noción de como llevar adelante su proyecto. Entonces, lo que podría haber sido, no fue y todo se les fue de las manos. Su discurso duró lo que un pedo en el aire y sus promesas se hicieron humo, como el humo que le vendieron a sus clientes.

Y luego de idas y vueltas, de enojos, histeriqueos de mujer (o marica mejor dicho) y muchos errores y sub-negocitos ilegales, Celso y Cristian se pelearon. Y ahora todo es un show y solo sirve para tapar el tremendo desastre que fue y es su empresa, desvían la atención de sus clientes con cirquería barata como para que no salgan a la luz los agujeros enormes de este balde, que pierde agua por todos lados.

Ahora parece que Cristian quiere hacerse una empresa igual, para hacerle la competencia a Celso y hacerlo enojar más aun, en el fondo se aman, o quizás se cagan de la risa de todo. Además, Celso pretende seguir con su empresa y continuarla durante el 2011, como si sus clientes fuesen tan estupidos. ¿Con qué promesas los seducirá esta vez?

En fin… una historia más de dos locos amigos que se largaron a hacer algo para lo que no estaban preparados y sobre lo que no tenían la más remota idea.

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