Por ser la primer nota de nuestro nuevo refuerzo al staff es que el título de la misma va seguido de su nombre. Adela es un caso particular, una persona particular… rara, diría yo. Supongo que le deben faltar algunos caramelos, pero ¿quien está 100% cuerdo dentro del staff? Cuando le pedi que me diera algunas características de ella, como para tener una idea de quien era (ya que no quiso bajo ningún tipo de obligación o promesa darme su verdadera identidad) me dijo “tengo las piernitas re flaquitas y uso lentes porque soy muy chicata”… esto bastó para darme cuenta de que era una pieza ideal en este rompecabezas de la loca realidad que es “El Mendolotudo”. En fin pensé que algo siniestro se debía esconder detrás de Adela, más cuando me contó que su apellido iba a ser “Delachonga”. De la chonga, flaquita con lentes, como media nerd… era demasiado para decirle que “no”. Encima me pasa este notón, tan verídico, tan real, que tanto nos ha pasado y bue… una nueva Mendolotuda entre nosotros. Las dejo con sus escritos y les dejo una foto de ella antes así la van, al menos, reconociendo.


1 Tienen un don especial para atenderte con cara de ojete:

Yo no sé cómo hacen,  ¡pero no le ponen ni un poquito de onda viejo! Entiendo que atender un lunes a las 8 de la matina a un desconocido, no debe ser lo más agradable, pero lo extraño es que la sostienen hasta el día viernes a última hora… ¿Qué onda?  Todos tenemos problema pero no hay necesidad de aguantar tal situación.

2 Si llamas por teléfono:

Como mínimo te tienen 10 minutos en línea, con esa musiquita de mierda que ponen, haciéndose los simpáticos. Cuando logras que te atiendan se pasan la bola entre 50 oficinas, pero obviamente ninguna sabe solucionarte el problema y terminas yendo al lugar, sabiendo de antemano lo que te espera… ¡Sus caras de resentimiento contra el mundo!

3 El desayuno es ley:

Ni se te ocurra caer antes de las 9 am, porque se toman muy en serio los consejos de los nutricionistas “el desayuno es la comida más importante del día”. Entonces se clavan uno  bien al estilo yanqui

4 Los partes por enfermedad:

Es moneda corriente que todos los meses se apesten uno o dos días como para recargar pilas, si es posible jueves y viernes, así siguen de joda sábado y domingo, para volver el lunes “renovados”.

5 El jefe es el demonio en persona:

No existe posibilidad de que un Mendoempleado tenga buena relación con su superior. Está escrito que deben llevarse como perros y gatos. Su única meta y la razón por la que se levantan no es el público, sino hacerle la vida imposible al otro, sin límites- Todo está permitido.

6 Tener un contacto, es la solución:

Esto es triste pero es la posta, la única forma de conseguir el objetivo  es conocer a algún Mendoempleado que la mueva desde adentro y  se digne a darte una manito, de lo contrario si necesitas algo urgente, te aconsejo que agarres una silla bien cómoda y te resignes.

7 Siempre está cansado:

El Mendoempleado nació cansado, vive cansado, y va a morir cansado. No hay vuelta que darle. Aunque pase 12 horas sentado, en un escritorio y no se mueva de ahí ni siquiera para ir a comprar puchos al kiosco, va a estar cansado, va a encargarse de decirle a todos sus colegas que está cansado y no va a hacer nada para disimular, es más va a conseguir contagiar a todos su cansancio crónico.

8 El sueldo nunca lo va a conformar:

Reconozco que lo sueldos de nuestra querida provincia no son los mejores, pero en el caso de los Mendoempleados es casi una obligación reclamar un aumento. Cualquier excusa es buena, que empiecen las clases o que terminen, las vacaciones, la navidad, el invierno, las pascuas, etc, ect, ect… Siempre hay motivos para manifestarse de la manera que encuentren.

9 No se despegan del  celular:

A todos nos ha pasado, logramos después de horas que se dignen a atendernos, pero en el momento de gloria, cuando ya creemos que lo estamos logrando, suena el maldito aparto, y con él se van todas nuestras ilusiones. ¡Otra vez a esperar LPM!

10 Se hacen los giles con el orden:

Los números, se supone, están para respetarlos, pero el Mendoempleado a veces “se olvida” y atiende al que conoce, o al que le cayó más simpático, al que tiene el tramite más fácil, o simplemente atiende como quiere y se le da la gana atender.

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