– ¿Estás seguro? No quiero tomar una decisión arriesgada

Él extendió su mano con una expresión de aceptación, pero no dijo nada, era de esos tipos de pocas palabras, pero que cuando hablan te tiran la justa.

– No quiero que la gente sepa, mejor arribemos cuando sea de noche – Volvió a decir ella mirándolo fijo. En su rostro se podía notar una mirada que contenía mitad culpa y otra mitad de picardía. Ella era una de esas personas que pensaban las cosas 11 veces antes de hacerlas.

Al escuchar su deliberación –( vale aclarar que ella siempre tenía que tener la última palabra. No es que él sea frágil ni mucho menos un ser dominado, simplemente no le importaba. Y ella insegura, sentía por un momento, tener el control de la situación)-  él decidió hacerle caso y le comentó:

– Pasemos la noche acá, nadie puede vernos. Quiero ver la puesta del sol con vos, sería el mejor regalo de no cumpleaños que podrías darme. Cuando veas la primera estrella, esa será la señal de nuestra partida.
Y así fue, se escondieron del mundo, de sus compromisos, de los amores y desamores; el cielo ya de su color característico naranja y una leve brisa que se llevaba el otoño, escribían un momento perfecto en sus memorias.

Ninguno de los dos pensaba en nada, se miraron, se desnudaron y quién sabe qué más. Realmente me gustaría contarles cómo fue, pero es momento burla a cualquier descripción.

Tornándose medio bala el ambiente y ya con la primera estrella apareciente de la noche, decidieron embarcar.

Él saltó hacia el barco ayudándola a ella, que con un leve saltito se incorporó a la tropa.
Se miraron y comprendieron que eran unos hijos de puta.

Y así comienza o quizás termine la historia, eso no era lo fundamental, no era una página en blanco, sino un paréntesis en sus vidas, un descanso de sus respectivos novios, unas vacaciones de la fidelidad.

Ni él ni ella pudieron resistirse a ese paréntesis que hacen cuando sale la primera estrella, se ha convertido en una rutina, en algo tan habitual que se olvidaron del significado de lo malo y el sentido de lo bueno.

Ellos han adquirido una filosofía de vida, nunca van a estar juntos, ambos son suplentes de sus respectivas historias Y LES ENCANTA.

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