¡Mis queridos! Espero sepan disculpar mi ausencia, pero es que después de mi nota anterior he estado dele y dele contestar cartas que me mandaron muchos de ustedes,  ansiosos de conocimiento, preguntando cuando falta para que publique mi libro “La juventud está perdida”, y tantas otras inquietudes como ¿dónde está la otra mitad del Medio Oriente?, ¿por qué Condesa cuando frenamos en el semáforo, el cerdo del auto de al lado tiene el dedo en la nariz?, ¿Condesa, si la tiroides, la puedo recojoides?, y tantas pelotudeses mas. He contestado mis queridos, todas y cada una de sus preguntas con muchísimo gusto.

Hoy vine alentada por un gran lector, un gran amigo, un gran hombre. Y lo digo porque me encanta hacer notar que detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer (o sea yo). Y me permito transmitir esta sabia regla al tema que me trajo: un lienzo que en lo que a mí respecta es fascinante, por supuesto que detrás de él hay un gran maestro. Estoy hablando de “La Ronda nocturna” de Rembrandt.


Rembrandt fue un tipo realmente apasionado, vivía intensamente. Se había casado con Saskia, que era hija de un hombre importante, y ella había dejado todo por él. Juntos tuvieron 4 hijos, pero solo el último vivió. Por ese tiempo se convierte en un miembro más de la burguesía, así como de la sociedad local de pintores.  (Saskia,  murió pendeja, en el año en que fue pintado el lienzo de la ronda de noche). Habiendo alcanzado el éxito en la juventud, los últimos años del pintor estuvieron marcados por la tragedia personal, la miseria  y  ruina.

Cuando descubrí la historia de este lienzo quedé maravillada. Es un retrato colectivo de 1640 que representa a “La compañía militar del capitán Frans Banning Cocck y el teniente Willen van Ruytenburg” (Se aclara que lo de nocturno es sólo un error de apreciación  causado por el ennegrecimiento del barniz  original. Cuando se la limpió surgió la luminosidad que hoy apreciamos). Este lienzo nos cuenta una historia increíble, o mejor dicho, lo que la Compañía de Señoritos Burgueses ocultaba bajo la alfombra.

El encargo fue, para conmemorar la llegada de la reina María de Médicis. Esta visita fue celebrada por las autoridades con gran pompa y boato como era la costumbre.

Los miembros de la Compañía del Capitán Cook son arcabuceros. Rembrandt  capta el instante previo al inicio del desfile o ronda. En el centro, el Capitán (de negro) y el teniente (de blanco amarillento) avanzan para iniciar la marcha. Detrás de ellos, la compañía. Pero lejos de estar lista u ordenada, es un quilombo de armas, movimiento, “ruido de un disparo” (el pintor cuenta con ese disparo como mandaron a matar al capitán anterior para que asuma el nuevo). Más que un desfile de guardias civiles esta escena parece una ruidosa estampa callejera de gente pueblerina, y esto por supuesto trajo gran disgusto a los  personajes retratados al verse aparecer en una comparsa muy bizarra. No hay dos que estén haciendo lo mismo.

Rembrandt se ha retratado en el cuadro, es una cabeza que se asoma detrás de todos, solamente se le ve el ojo, él está espiando todo lo que pasa. Para completarla, una nena pasa corriendo y un perro ladra junto al tambor.

– La niña: era una sirvienta de la casa, que era una hija ilegítima del ex capitán. En la mano lleva un jarro con agua caliente, de esa manera contaba que el padre así le había quemado la cara a su bellísima hermana para que no tiente a los hombres, por que la había encontrado con su novio haciendo cochinadas. En la otra mano lleva una gallina símbolo del escudo de la compañía.

Vemos que una sombra de la mano del capitán da justo en la entrepierna del teniente, pues se corría el rumor  de que el capitán era un tragasable bárbaro y que estaba enamorado de su teniente, o “el petizo” como muchos le llamaban.

A los aficionados les recomiendo ver la película “Night Watching” de Peter Greenaway, que en mi humilde opinión está buenísima. Ojo, es para mayores de 18 años, porque es un poco zafada y erótica en algunas escenas, pero nada que ustedes no hayan visto  en las novelas de las 3 de la tarde.

Escrito por La Condesa para la sección:

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