A días de que se decida quién llevará, por los próximos 4 años, las riendas de la gobernación de la provincia, los candidatos juegan sus últimas cartas para ganar la elección.

En ese sentido, el candidato a Gobernador del partido Al Medio (AM), Alejandro Gonde Cuarta, se ha mostrado efusivo en instruir a los votantes acerca de sus propuestas. Es que las últimas encuestas lo ubican en último lugar, con un porcentaje del 0,08 % sobre el total de los consultados.

“Lo de las encuestas es todo bolazo” expresaba el verborrágico político ante nuestros micrófonos (bueh, “micrófono” es un decir, la entrevista se realizó con un Walkman modelo ‘83 de mi viejo, que pesa 71 kg y tiene la apariencia similar a la de una TV 21 pulgadas. Ahh y el botón REC no se queda presionado, así que debo tenerlo apretado durante la duración de mis entrevistas, lo que ha dejado como secuela que mi pulgar tenga la forma de la letra “U”).

“Son relativas” – continuaba sobre el tema – “No abarcan la totalidad de los votantes. Por ejemplo, a mí ningún encuestador vino a preguntarme a quién iba a votar… ¿y a vos?… Viste, es puro chamuyo para que los giles voten lo que “ellos” quieran que voten. Che, en vez de giles, poné indecisos que no suena tan violento. Es que son tan pelotudos, que se comen que uno los bardea todo el tiempo, cuando lo que yo quiero es sólo sus votos y después no los jodo más, no les doy más pelota. Che, tampoco pongas eso de pelotudos. Eeehhh… lo que dije después tampoco” nos comentaba el candidato almedista.

El motivo primordial de nuestra reunión con el señor Gonde Cuarta, era para que nos explique uno de los ítems que llamó nuestra atención en su plataforma de propuestas: “Implementar de forma inmediata el sistema Curling para Todos”.

“La propuesta surge de una idea de mi compañero de fórmula Francisco “Merca” Pérez en una reunión política, de esas en las que entre alcohol, drogas, mujeres y rock & roll;  se decide qué vamos a proponer para poder engrupir a la gente. Ojo, ésto te lo cuento a vos porque me caíste bien. Vos dibujá un poco lo que yo digo, porque a veces no mido mis palabras. O sea, no hace falta que escribas exactamente lo que digo. ¡No me escrachés!” nos pedía cordialmente Alejandro, mientras un mastodonte de 2 metros, que se situaba detrás nuestro, se hacía crujir sus dedos al tiempo que me miraba amenazante.

“La cosa es que Francisco es oriundo de un pueblito de montaña en Malargüe, y de pibe solía jugar el juego choto ese que practican los canadienses parecido al tejo, pero con unas bollas que se deslizan con la ayuda de una escoba. Sí, ya sé, es el deporte más aburrido e insípido que existe, y eso que incluyo al hockey ¿eh?; pero parece que el pajero este se divertía practicándolo en un charquito que se congelaba en invierno. Eso es el Curling.” proseguía su relato el líder de Al Medio, que hasta ese momento, parecía la historia de un tipo que acaba de fumarse siete porros al hilo, combinados con una dosis de ansiolíticos como para apaciguar a una ballena azul, rebajado con una botellita de Ginebra Bols; y no los dichos de un candidato a gobernar una provincia. Aunque, ahora que medito un poco, no varía mucho a la sensación que me producen el resto de sus colegas.


“La propuesta en sí radica en que queremos subsidiar (con lo que sobre de la guita que surge de la ecuación: Recaudación de Impuestos – coimas, choreo, cuentas en otros países, vacaciones, joda, trenes innecesarios, viviendas baratas, sushi y otros gastos que me reservo decirte su objeto) una liga provincial de Curling, con proyección de que en unos años se convierta en Nacional y Popular (de ahí el agregado “para todos”), con el objetivo de que se formen jugadores de nivel internacional, y que puedan participar de los Juegos Olímpicos de Invierno y conseguir una medalla de oro” comentaba con gesto serio el político, como si lo que terminaba de decir fuese una receta para cocinar pollo relleno, y no la barbaridad que salía de su boca.

“Ya arreglamos con una empresa del exterior la construcción de un estadio en pleno centro, que llevará el corte de ciertas calles bastante concurridas por un lapso pequeño de 3 años, y como combo por su buena onda para presupuestarnos de más para quedarnos con la diferencia, le cedimos los derechos de la explotación minera de Uspallata. Paráaaaa, ¡no pongás esa cara!, dejame terminar. Las minas a las que me refiero son las mujeres del lugar, no a las de los minerales. Tienen derecho a prostituirlas cuándo y cómo gusten. Boludo, tan inhumanos no somos” se defendía Alejandro Gonde Cuarta, que entre pausa y pausa, se aspiraba una línea de una sustancia parecida a una aspirina molida, que le producía hemorragia nasal.

“¿Vos sabés cuántas medallas tiene Argentina en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno? ¡Cero!” – se auto-respondía –  “Tenemos que aprovechar la crisis europea para inmiscuirnos en deportes donde son imbatibles, y lo mejor, ¡vencerlos!” agregaba ya un poco exaltado, detalle que noté por el hilo de baba que caía desde su labio, descendiendo por su barbilla hasta caer sobre el pliegue del pantalón.

“¿Te imaginás lo que va a ser cuando contratemos a los ganadores de las medallas para que sean la cara de nuestro gobierno en las publicidades pre-elecciones?” preguntaba casi gritando el quía, sin esperar respuesta. “¿Que mirás con esa cara pelotudo? ¿Vos te pensás que lo que te digo es joda, infeliz?” – me espetó amenazante – “Roberto, llevate al ignorante éste y dale lo que se mere…” Ahí solté el botón REC.

Una vez afuera y tras haber recibido lo que me mere…, analicé la propuesta partidaria de Al Medio y llegué a la conclusión de que si bien es totalmente bizarra e indefendible la idea de financiar el Curling, por lo menos no es Hockey, que para mí es más aburrido.

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