Abro la cortina para que toda la bocanada de primavera se cuele por entre la ventana y encontrarme así con el teatro de la vida. Hoy se presenta un estelar de aflicciones y esperanzas. Una tragedia donde el héroe tiene mucho por que luchar pero poco que ganar. La idea es sencilla: expresar a grito puro una corazonada, un cúmulo de hipótesis que desconsuelan su existir. La escena se enciende y apareces vos como principal atracción

Todo en silencio y expectante, pero desde el escenario no hay acción alguna. El héroe esta inmóvil y parece que va permanecer así por un largo tiempo.

¿Es acaso esto parte de la escena? ¿Es alguna otra obra que mi carente cultura no me va a dejar entender?

Pero el héroe irrumpe la sala con una voz temblorosa y mirando fijo a su público explica que no es necesario sentir todo lo que pensamos, pero si es necesario pensar todo lo que sentimos. Dice que es una premisa del ser. Y no esta tan errado, porque no podemos expresar lo que sentimos sin antes replanteárnoslo una y otra vez.

Ni el más experto de los actores podría desenvolverse de forma natural ante tan difícil trabajo. Hoy debe gritar lo que siente, pero cuando el emoción se te escapa por los poros, la razón es esa red que atrapa lo que sentimos y lo deja prisionero en el centro, hasta poco a poco dejarlo sin aíre.

El show no puede continuar si el héroe no toma el impulso necesario para liberarse. La gente expectante, el silencio que parece eterno, el escenario que arde de naturalidad y él no lo va a lograr.

Empieza a caminar fuera de escena y poco antes de marcharse para no volver se detiene, mira al público y con un súbito esfuerzo suelta un suspiro, como si su voz hubiese querido gritar pero su mente se lo hubiese impedido una vez más. Acto seguido desaparece.

La gente se levanta y se marcha. El telón se cierra. Las cortinas de la habitación vuelven a su estado inicial.

La carta que me pediste donde debería explicar lo que siento permanece en blanco sobre un colchón de hojas vírgenes. Me siento derrotado y a la vez saciado. Hoy no pude explicar lo que siento y ella no es remitente para hojas en blancos.

Tal vez mañana lo logre. Si, mañana será.

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