Con todo este quilombete de INADI, voy a hacer buena letra para que los pelotudos de Conep y Bomur no se queden en la calle. Entonces pensé (aunque no lo crean, soy minita y pienso) en mostrarles 12 renglones de talento puro. Los invito a leerlos, no sean pajeros. Yo se que es un Domingo menduco y por ende encuentren grandes y divertidas cosas para hacer antes que ponerse a leer a Adela, como por ejemplo dormir, comer, volver adormir y después volver a comer, con suerte lleguen a ponerla, pero eso es menos factible. Bueno en fin  si están al pedo o tiene un minuto libre, aprovecho la semana del culo, para hablar de las minita’

¡¡¡Para que se den cuenta que no somos solo un culo bonito, también tenemos sentimientos man!!!! Fuimos, somos y seremos un mal necesario.

“Mandaba la tradición que los ombligos de las recién nacidas fueran enterrados bajo la ceniza de la cocina, para que temprano aprendieran cuál es el lugar de la mujer, y que de allí no se sale.

Cuando estalló la revolución mexicana, muchas salieron, pero llevando la cocina a cuestas. Por las buenas o por las malas, por secuestro o por ganas, siguieron a los hombres de batalla en batalla. Llevaban el bebé prendido a la teta y a la espalda las ollas y las cazuelas. Y las municiones: ellas se ocupaban de que no faltaran tortillas en las bocas ni balas en los fusiles. Y cuando el hombre caía, empuñaban el arma.

En los trenes, los hombres y los caballos ocupaban los vagones. Ellas viajaban en los techos, rogando a Dios que no lloviera.

Sin ellas, soldaderas, cucarachas, adelitas, vivanderas, galletas, juanas, pelonas, guachas, esa revolución no hubiera existido.

A ninguna se le pagó pensión”

Eduardo Galeano


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Bla, bla, bla…

El año pasado escribíamos:

Y ahora les toca a los hombres… ahora si vamos a cobrar como chanchos

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