Entre el viento zonda del orto, las manifestaciones, las bocinas y puteadas de siempre, el quilombo con INADI, que no te venden dólares, les propongo que bajemos un cambio, les propongo una nota diferente, sin sacarle la ficha a nadie…

Mi cable a tierra son mis amigos, y por eso les escribí estas líneas. ¡Espero les guste manga de vende humos!

A mis amigos…

Afortunadamente he tenido muchos amigos a lo largo de mis cortos 23 años y siempre he pensado que la amistad es una especie de sinergia vital; algo que necesitamos, buscamos, disfrutamos y logra que nuestro brío se agigante con un ritmo arrollador.

Desde nuestros orígenes como humanos, humanos como especie y como seres individuales e indivisibles, establecemos lazos fuertes y nobles como el acero con espíritus análogos al nuestro.

Hay varios despertares de la mente en el transcurso de la vida; en la niñez, está el primero de ellos, esta energía (amistad) se deposita en los juegos enriquecedores y las picardías inocentes. Al verlo en la distancia, siempre es un amiguito nuestro par en los recuerdos vagos y difusos de la infancia.

Luego, en esa espera a florecer que es la adolescencia; llega el sentir, el querer y el dudar. Es aquí cuando esta energía toma su mayor impulso y firmeza, transformada en esa cuerda irrompible que nos salva del abismo incierto que hay entre la acogedora niñez y la desconocida adultez.

Hoy, más pulida y refinada esta fuerza; descansa en los consejos imparciales y críticos pero ajustados y justos, en la buena fe de los gestos nobles y desinteresados, en la complicidad tácita de nuestros más descerebrados actos, en la ciega confianza puesta a prueba en los momentos límites.

Siempre hay y habrá rostros nuevos aportando su cuota a este caudal energético, esto es muy positivo. También hay en las fotos caras que ya no están, pero esto no es necesariamente malo ya que las amistades verdaderas no conocen ni de tiempos ni circunstancias, simplemente son amistades, quedan y quedarán eternamente conectadas a este dinámico torrente.

¿Qué nos deparará mañana esta implacable fuerza amig@?

Difícil saberlo compañero, la energía naturalmente tiende a cambiar, al igual que lo hace uno. A las pruebas me remito y creo, espero y siento que nos dará un poder ilimitado: La facultad de multiplicar infinitamente el afecto al dividir compartiendo.

Por las dudas gente, sigamos alimentándola.

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