Ayer, después que en Radio Nacional se entrevistara a Eva Guevara y expusiera su opinión acerca de El mendolotudo y nuestra situación particular con el INADI; nos llegó un mail de un seguidor el cual le respondía a la periodista y como hacemos habitualmente, la subimos como nota en esta sección.

Agraciadamente, la nota llegó a Eva Guevara quién tuvo su derecho a réplica mediante la siguiente carta:


Sr. Pablo Manuel Zavi

El tema de la tolerancia a las opiniones es como el aire libre que necesitamos para respirar. Es un requisito de la democracia. Que se pueda decir cualquier cosa, incluso una comunicación donde se afirme algo sin dar algún fundamento serio sobre ello. Desde luego el humor goza de esa libertad.

Por otro lado, está el tema de las ofensas, el cual nos lleva al terreno de lo personal. Son las personas las que tenemos honor y es dudoso que ese derecho a la integridad le corresponda a un conjunto indeterminado de ellas.

Cuando me consultaron sobre la columna humorística del Mendolotudo mi opinión personal fue que yo no me sentí ofendida, que no había por lo tanto una contraposición de derechos por más que objetivamente había una expresión ofensiva contra las mujeres en general. Después la situación varió. El INADI hizo sus recomendaciones aplicando la legislación que se ocupa de prevenir y sancionar la violencia contra la mujer y entonces, el columnista de humor dejó de lado el seudónimo y apeló a argumentos serios para de señalar que vivimos en un régimen que lo censura.

No estoy de acuerdo para nada con ese planteo. Todos sabemos qué es la censura. Es cuando de modo autoritario se establecen cortapisas a la información y se excluyen cuestiones para silenciarlas en la esfera de lo público. Muy por el contrario hoy vivimos la grata experiencia de que cualquiera puede decir lo que se le viene en gana. El que haya cuestionamientos por la violencia del lenguaje es harina de otro costal. Muchas veces pasa en comunidad con el uso del lenguaje y de las libertades en general, que no son absolutas y se chocan con los derechos de los demás; en esos cuestionamientos no se sacrifica la libertad del individuo sino que se pone en juego un contenido valioso para la convivencia democrática: decí lo que quieras, pero no hay derecho a denigrar públicamente a otros o ejercer la violencia contra las mujeres.

Agregaría que la ley invocada no ha sido tachada de inconstitucional, pero es algo tan obvio…. Me hace acordar a cuando en tren de oponerse a la Ley de Medios, la oposición decía que era inconstitucional porque el Congreso no podía dictar una ley de prensa. Pudo tener la apariencia de jurídico el argumento, pero no tenía ningún sustento en verdad. Por eso no prosperó tal acción de inconstitucionalidad y sí la democratización de los medios audiovisuales. Para decirlo en términos simples: censurar y sancionar la expresión violenta son conductas cualitativamente distintas. No es que uno va sancionando y de pronto se pasa un poco de la raya y ya es un censor. Así no funciona el Estado de Derecho. Sólo llevando ese extraño planteo al paroxismo se puede llegar a creer que vivimos en un régimen censor.

Más allá de la divergencia de posturas -a Larichhia le cuestiono su falta de respeto hacia la institución INADI y el desdén hacia la labor de la autoridad en Mendoza-, quiero decirle que a mí no me preocupan los límites a la expresión humorística. Sólo me he preocupado por manifestar que en este caso el INADI debe encausar su acción normalmente, como un caso más. Y si hay una sanción será porque en ese escrito hubo algo más que un mero síntoma de intolerancia o menoscabo.

Y claro que me importa la libertad de expresión. El que se abran ventanas para que ingrese el aire para respirar, no que se encapsule para sacar a ventilar comentarios que desde el anonimato sólo pretenden insultar en línea con los que critican gravemente al gobierno que más acciones concretas ha hecho para asegurar esta libertad (despenalización de calumnias e injurias y Ley de Servicios Audiovisuales para que la expresión y la información no siga concentrada en unas pocas manos).

Respecto de las cualidades expresivas de Barcelona o los impactos políticas que esta publicación ha generado no tengo nada para decir. No me parece siquiera un tema a discutir el cotejo de aquellas notas con las del Mendolotudo. Le pido que no insista en ese punto a menos que esté dispuesto a reveer sus puntos de partida. Si me hubiera dicho que Revista Barcelona hace periodismo serio y no humor, entonces lo habría considerado como un eje de reflexión interesante.

Agradecemos a ambos el tiempo que se tomaron para debatir nuestra situación, y por más que no estemos de acuerdo con Eva, respetamos su opinión y punto de vista.

Escrito por Eva Guevara para la sección Mendoza Escribe

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