Prólogo: Ya cualquiera piensa que es cuestión de agarrar algún barrio o departamento de Mendoza, escribir dos o tres pelotudeces parecidas a las que escribo yo y sacar una nota mágicamente! Pues bien, yo pienso lo mismo y en este caso le voy a dar la oportunidad a un chiflado con ganas de escribir y reventar a su propia gente, cosa que festejo y mucho, para que se pueda mofar y burlar a diestra y siniestra de estos encumbrados personajes que residen en el bellísimo y a la vez espantosísimo Departamento de Luján. Por lo que decidí dedicarle estas breves palabras introductorias, corregirle los errores de ortografía y retocar a mi gusto los textos. Aquí les va la nota en cuestión de nuestro amigo y comentador Kerim:

Tomando en cuenta como Celso Jaker intenta acaparar todas las notas de estereotipos menducos, le voy a chorear la idea ahora para que nadie me arrebate el placer de burlarme de mis coterráneos y de mí mismo.

En Luján hay que distinguir tres sectores que están bien segregados uno de otro y, por consiguiente, se odian mutuamente con fruición: 1) Los Chacro-Puntillanolotudos, 2) Los de Carrodilla, Mayor Drummond, Vistalba y Ciudad y 3) Los que quedaron del otro lado del río Mendoza, zona que es casi como un persa gigante que hace las veces de sucursal del hermano Estado Plurinacional de Bolivia.

Como ya se sabe, el Chacrolotudo es un tema aparte (cuyas conclusiones se extienden analógicamente sin ningún inconveniente al Puntillanolotudo, dada su cercanía geográfica y semejanza cultural), ya tratado in extenso por otro de los colaboradores de este pasquín de porquería (El mismísimo Celso Jaker), así que voy a ocuparme solamente de los del segundo grupo y, de los que viven del otro lado del río no voy a decir nada, para tratar de bajar el número de personas que eventualmente deseen cagarme a trompadas.

Hay tres cosas básicas que distinguen esencialmente a un Lujanolotudo: YPF, Bodegas y  Malbec.

No hay Lujanolotudo que no haya trabajado, trabaje o desee trabajar en la benemérita destilería de YPF (o sus industrias asociadas, pero califican igual en la descripción). Y dentro de estos, el peor es el que trabajó en su etapa como empresa estatal ultra deficitaria. Quien en la actualidad labura en la destilería sabe que es sólo un pobre huevón más del montón, un empleaducho al que lo ponen de patitas en la calle cuando se le cante a su jefe, pero igual el muy choto se siente en la cúspide de la sociedad Lujanolotuda aunque no haga más que limpiar en el paro de planta (que entre nos, no sé que carajo es, pero te lo cuentan cual si fuera una aventura intergaláctica).

Quien no trabaja, desea hacerlo por una elemental razón, aspira a ingresar en la high society de la mano del desvencijado prestigio de nuestra industria madre; quiere una casa igual, una mina con las tetas bien hechas y el culo bien parado como tiene su vecino ypfiano, que sea una ama de casa ejemplar que no tenga la necesidad de salir a trabajar y que sea bien tonta para poder cornearla sin mayores problemas, aunque la mina sea mas fea que la duquesa de alba un sábado a las diez de la mañana.

Anhela la misma camioneta cuatro por cuatro o bien una pick up, aunque no tiene la mas pálida idea de para que mierda sirve un vehículo de ese tipo, pero sueña y fantasea con la pinta de importante que tendrá cuando vaya a dejar sus hijos a alguno de los colegios privados y bien caretas del departamento, como San Pablo, María Auxiliadora o ChampsÉlysées.

Ahora, el espécimen más aborrecible es quién alguna vez trabajó y lo echaron a la mierda cuando privatizaron la empresa. El ex ypfiano vive de los recuerdos de una época que supone rebalsada de esplendor, habla de sus tareas con un orgullo inconmensurable sin importar que lo hayan dejado en pampa y la vía de un día para el otro, porque en su tiempo el era como un dueño más de la empresa dado que tenía acciones de propiedad participada. El detalle estriba en que el gil estopa este, no entiende que las acciones que tenía no le servían de un carajo, pero igual alaba a la antigua YPF estatal como el paradigma de la empresa nacional, claro, en su época casi todo les salía gratis, porque la empresa se los daba, aunque para ello tuviera que dejarle al estado un agujero financiero de millones.

Tal como reza la sabiduría popular: no les tocabas el culo ni con una caña, hasta que… el transatlántico petrolero chocó con un iceberg Riojano y cagaron.

El segundo Lujanolotudo típico, es, como no podía ser de otra manera, el bodeguero/viñatero. Pero no el contratista y trabajador de la tierra o el poseedor de pocas hectáreas que apenas sobrevive y que reza todos los años para que el clima no le arruine lo poco que tiene, sino el nuevo yuppiempresario bodeguero, ese que en su puta vida pisó una viña, hasta que cayó de la palmera y se dio cuenta que el vino era muy buen negocio e invirtió algunos de los milloncitos que le sobraban en su Bodeguita Boutique con Petit Hotel incluido, para alojar a los más pacatos turistas Europeos.

El salame en cuestión te dirá que el Malbec fue quien eligió Luján como su lugar en el mundo, que lo Franceses le quieren robar los secretos de su incomparable vino, alabará a esta cepa hasta horadarte el cerebro.

Repite la cantinela de que no consigue obreros para la cosecha, de que los planes sociales fomentan la vagancia, de que la sub-secretaría de trabajo le rompe las pelotas por unos cuantos bolivianos de mierda, etc. Pero no repara un segundo el analizar si el salario que paga es o no justo, si las condiciones de trabajo son las apropiadas; no, eso jamás, para él el cosechador es una suerte de esclavo personal del que puede disponer a su antojo; se siente con los derechos del Pater Familiae romano.

Y aquí aparece otro personaje de pura cepa: el empresario. Este por lo general tiene su residencia en el distrito de Ciudad o en algún palacete de Vistalba (que viene a ser algo así como la versión B de Chacras), junto con las otras familias patricias de cabotaje departamental, como la de los Supermercadistas, Estacioneros de Servicio, Transportistas, Amasadores de pasta, Vendedores de electrodomésticos y Corraloneros.  Por supuesto, tienen doble ciudadanía italiana o española, porque su ascendencia Europea es innegable.

Y el último es el Lujanino medio pelo, este es de clase media – media, casi seguro es empleado de algún empresarioLujanolotudo o bien puede tener un negocito propio como un maxi kiosco, despotrica contra el pueblerinismo pero no para de comportarse como un pueblerino más, dice que Tinelli es una porquería pero lo ve todas las noches porque no hay nada mejor, siente que está en pleno centro de la ciudad de Mendoza cuando pasa por el Bonafide, la Grido o el Mr. Dog local, se sienta en las mesas de afuera de los cafés para otearle el culo a las minas que pasan ocasionalmente y comentarlo con sus amigotes igual de babosos que él, es bien facho y quiere usar ropa de marca, pero como no le da el bolsillo, compra las versiones truchas en los persas de la calle Colombres.

PD: Como buen Lujanolotudo quiero agregar algo: A vos te hablo gordito lasherindio que nos querés chorear, a vos que todos los años hacés que por casualidad gane el cetro vendimial de tu departamento la representante de Sierras de Encalada, ese distrito que te inventaste para rapiñar lo que no te corresponde, a ver si entendés de una buena vez que sin  importar cuantos horribles tachos de basura hechos de tambores de lata pintados con el logo de tu departamento pongas, o cuantos carteles indicadores pegues, Blanco Encalada fue, es y seguirá siendo parte del mejor de todos los departamentos; Luján de Cuyo. He dicho. Mierda, carajo.

Epílogo: Entre la nota de los Chacrolotudos y ésta, creo que no vamos a poder ingresar nunca mas al Departamento de Luján de Cuyo, Departamento que si Ud. se fija bien es el único orgulloso de ser Cuyano y lo pone en el nombre! En cuanto a los pobres diablos que trabajan en YPF, creo que nadie puede envidiarlos (tenés que estar muy cagado para envididar a un loco que labure ahí). En cuanto a los Bodegueros habría que cagarlos bien a piñas por hacerse los cancheros cuando en realidad simplemente son tipos con un poco de suerte que no saben hacer la “O” ni con un vaso. En cuanto a lo de Blanco Encalada, háganse un favor y regálenselo a los Lasher…

Por Kerim
Prólogo, Epílogo y Edición de Celso Jaker

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