Quiero hacer una reivindicación de dos partes que se están olvidando o no se toman en cuenta y que no dejan de ser tan importantes (o más) que los dos bandos enfrentados, o sea, K y anti-K. Pero primero empecemos por lo primero…

Bando K

Tenemos dos subtipos de este bando, por lo que haremos una numeración por letras:

A

Son los que están totalmente a favor de todo lo que haga el gobierno, incluido lo malo y lo contradictorio. Para “demostrarse” no obsecuentes y con personalidad propia (aplausos), suelen argumentar de que reconocen que no todo lo que hace (el gobierno) está bien, pero se quedan en eso, es como cuando sonreímos a alguien que no nos cae bien solo por mantener las apariencias. Saben, aunque no lo reconozcan explícitamente, que se está robando a cuatro manos, y suelen justificarlo pensando “bueno, pero por lo menos hacen algo” o “los de antes eran peores”, como si esto sirviera como justificación. Pueden llegar a aceptarlo sin drama ni remordimientos, es más, predican que “la política es así” y que “te tenés que ensuciar para cambiar las cosas”, y aún así siguen defendiendo el sistema político actual. Están deseosos de llegar a puestos de poder, tanto por querer aportar algo al país por una causa que defienden como así también por poder llevarse su “recompensa” (bueno, está bien que roben si hacen algo).

Son los que harían mucha fuerza para voltear al gobierno que asuma si no es K.

B

Bueno, este subgrupo que voy a describir me da un poco mucho de cosita, y hablo en serio.

Comparten las características de la gente del grupo A, pero con mucha inocencia, o sea, defienden a toda costa al proyecto pero no van a reconocer nunca de que hay mucha corrupción, tráfico de influencias, suciedad al extremo, negociados, etc. porque ni ellos mismos lo quieren ver. Sus líderes van a ser siempre inocentes y corderitos del señor.

Son usados al extremo por los hijos de puta del subgrupo A, que mientras hacen sus chanchuyos en la parte trasera, usan a la gente del grupo B de pantalla como ejemplo de honestidad y transparencia (que lo son), y estos últimos no se dan cuenta.

Solían ser independientes e inteligentes hasta que se mezclaron las ganas de cambiar el mundo que todos tenemos a cierta edad y la inducción de un grupo político inteligente, arrasador y que va con todo.

Una lástima, porque podrían ser el motor del verdadero cambio para que dejemos de tener la típica personalidad argentina de hace más de 200 años (sí, desde antes de Perón).

Puedo llegar a decir sin temor a equivocarme que es probable, digamos que en un medianamente amplio espectro de posibilidades, de que la gente que se pueda incluir dentro de estos grupos, al momento de emitir su voto, lo haya hecho por Cristina Fernández.

Bando Anti-K

Todo lo que hace el gobierno esta mal, hasta lo que hubieran hecho ellos. Interpretan el rol de la oposición como “oponerse a todo sea lo que sea” y no el verdadero rol de moderar excesos del oficialismo, controlarlo y apoyarlo en lo que haga falta. De golpe empiezan a defender a personajes que antes detestaban (un ejemplo actual extensible a cualquier otro, haber odiado los cortes de ruta y ahora estar en contra de la “criminalización de la protesta social”). Si apareciera otro Kirchner, pero que sepa unir a estos grupos (tal Néstor en 2003 satisfaciendo demandas diferentes pero unidas bajo la misma palabra “demanda”) aparecería más o menos una oposición más o menos coherente. Y referido a esto último, desean que se caiga a toda costa el gobierno actual, como si hubiera alguien capaz de tener la fuerza y el coraje suficiente como para hacerse cargo. También desean que se muera Cristina, aunque lo reconozcan muy por lo bajo. Si hoy en día no estaría tan mal visto como hace varios años atrás, gracias a que somos una sociedad un poco menos incivilizada, volverían a colgarse carteles con “viva el cáncer” como lo padeció en su momento Eva Perón.

Serían volteados por las fuerzas del primer grupo en el caso de asumir algún cargo mayor dentro del país.

Estos votaron en su amplia mayoría a peronistas mafiosos clásicos encastrados o a no peronistas devenidos en formadores de alianzas dudosas y de baja confiabilidad.

Y ahora a quienes me refería al comienzo de la nota…

Desinteresados

Estos pobres personajes tienen que soportar los palos de los dos bandos anteriores, porque desearían tenerlos en sus filas.

Les tratan de meter en la cabeza la idea de que sí o sí tenés que participar en política, leer, informarte, y mil cosas más, haciéndolos sentir una mierda, una miseria, una bosta por no hacerlo. Lo más gracioso es que justamente es más porque los críticos no soportan no tenerlos para ellos más que por pensar en ellos (si queremos a alguien, lo dejaríamos vivir su vida sin tanta crítica o imposición de ideas).

Aunque no me siento ser parte de este grupo, los defiendo a toda costa, ya que son como esos pobres no religiosos que son también criticados por no tener espiritualidad o por ser “descarriados”.

Su votación se divide en tres: 33% en blanco o anulado, 33% a partidos casi no conocidos, 33% la boleta del color más lindo, 1% restante no fue a votar.

Obviamente nadie de este grupo leería esta nota.

Ideología personal

Este es el grupo que más me gusta. Sus integrantes tienen pensamiento libre y lo defienden. Suelen ser un descanso ante tanto fanatismo. Basan sus críticas o sus defensas en su propia moral y accionar. Suelen sentirse incómodos ante la ceguera de los dos primeros grupos, ya que defienden lo bueno y critican lo malo sin importarles quién hace qué cosa, ya que piensan que las cosas se tienen que hacer bien siempre, sea quien sea quien las hace o que no se tienen que hacer las cosas mal haga lo que haga la persona.

Justamente por esto último son rechazados por los dos grupos dominantes, ya que al estar a favor de alguna medida adoptada por el oficialismo los convierte en “súper-amigos-defensores de los K” como así también el estar en contra los convierte en “desestabilizadores-gorilas-antipatriotas-golpistas”.

Por lo general es gente muy interesante y abierta, dispuesta al diálogo y al debate constructivo. Si llegás con una idea, te volvés con diez, por lo que recomiendo relacionarte con este tipo de gente, ya que además de pertenecer a la excepción de la personalidad típica argentina, y por ende al verdadero crecimiento del país, también podés llevarte ideas muy interesantes no solo de política, sino que también de religión, filosofía, literatura y hasta de odontología o de bandas de música que no conocías.

Son a los que menos se les nota que saben de política (se los suele confundir con los desinteresados) pero superan ampliamente a los dos primeros grupos, y por lejos. Con todos los otros temas suele pasar lo mismo.

Y terminan siendo optimistas con experiencia, ya que saben que el país será dirigido por los mismos de siempre, que resultan ser iguales aunque digan que son contrarios, por lo que han aprendido a disfrutar de la vida sin dejar de lado sus convicciones y sus obligaciones sociales.

Votaron a Binner.

Con el motivo puramente personal de saber qué tipo de gente lee mis notas (y que también te puede llegar a interesar el resultado) incluyo una encuesta. Recuerdo que la encuesta es anónima y que ni yo puedo ver quién votó qué cosa, ¡por lo que responder con sinceridad!



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