La de la cacerola
Señora que está a pasitos de entrar en la tercera edad. Toma su cacerola que usa para hacer dulce de alcayota y la cuchara de madera con pegotes de mazapán. Desde que sale de su casa, viva donde viva, empieza a golpearla hasta que termina la manifestación. Pocas veces logra coordinar entre lo que canta con el ritmo de los golpes, logrando crear cosas inentendibles.

El joven idealista
Mentalizado que es una herramienta fundamental y casi indispensable para derrocar ese movimiento político llamado K, es de los primeros que comenzó a difundir la marcha. Creo el evento en Facebook, armó distintos flyers, etiquetó a todos sus contactos, administra la cuenta en twitter @DiKtadura y creó el hashtag #AfueraKretina.

El que no entendió de que se trataba
Este tipo colgado llegó al Km0 todavía sin saber muy bien que pasa. En su mente tenía una nube de ese acto pero no se gastó en averiguar de qué se trataba. En su Facebook no paraban de llegarle invitaciones, por lo que concluyó “Bueno, debe ser algo bueno.” Para no quedar tan descolgado, se queda a un costado y va preguntando de a poco algunos tips.

El que cubre el minuto a minuto
Fanático de las redes sociales y amante casi sexual de su smartphone, va twitteando todo lo que pasa. Desde lo que dicen las pancartas, la cantidad de personas, las posibles repercusiones que puede tener todo esto, etc. Abusa con frecuencia de los hashtags publicando cosas como por ejemplo: “Empezó la marcha, todos muy alterados #EstoNoTerminaBien”, “Las señoras no para de golpear las cacerolas #DondeHacenElPuchero #EsemDuplicaVentas, “No veo muchos medios cubriendo, dónde están? #Censura #DiganLaVerdad #ElPuebloUnido #QueSeVayanTodos #Mendoza #ArgentinaLibre”.

El que se animó a salir de la cueva
Este es el desvirgado de la manifestación. Siempre pone “asistiré” en los eventos que les mandan, pero jamás había asistido a uno, básicamente porque era más fácil seguirlos desde la cama. Sabe muchas cosas de estas marchas, pero solo la teoría, por lo que un sentimiento de excitación de “no saber lo que vendrá” lo envuelve a cada instante. En su cabeza ronda el comentario “¡Fuaaaaa, es como en la tele!”.

La de la pancarta
Ella y sus amigas estuvieron toda la noche armando una pancarta para que todo el mundo la vea. Lamentablemente no tuvieron en cuenta los cables y árboles que hay en el Km0. Apenas llegadas al lugar, despliegan el pseudo pasacalles y comienza a enredarse por todos lados. Después no logran coordinar muy bien para que esté siempre levantado. Se olvidaron de agujerearlo por lo que la mínima brisa hace que se les embolse el aire y no puedan sostenerlo. Seguramente terminará apoyado en un árbol o extendido en el piso.

Los que quieren salir en la tele
Son ese tipo de personas que se van con pañuelos en la cabeza, remeras con inscripciones como “Cristina Dictadora” o “Argentina = Cuba”. Los que más quieren llamar la atención se animan a disfrazarse de estos políticos y por qué no hasta armar muñecos para después quemarlos. Golpean ollas, gritan desaforadamente cada cantito pero en realidad siempre buscan de reojo a donde está el periodista y la cámara para pasar haciéndose el desentendido por al lado rogando que lo entrevisten.

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