Una vez más BibiSnm y el Dr. Bomur potencian todo su veneno y su acidez y lo dirigen a unos seres que, la gran mayoría de los mortales, se las tiene jurada. Esos nefastos caribronceados con proyecto de acento porteño que se hacen llamar RRPP (*)… o lo que es más infame aún “los públicas”. Prefiero tener un hijo cura a un boludo de este calibre.

Los camisani abierta estos nos invaden por todos sitios posibles, Twitter, Facebook y si es posible Whatsapp o Blackberry Messenger. Siempre tienen un lugar para invitarte, si no es el boliche de turno, es la fiesta de la espuma o el casamiento pago de un transexual amigo. La finalidad es que consumas, que pagues y si sos mina, hacerse los bananas, que es lo que mejor les sale a los malgarchados estos. Y ahí los ves, con ese color espantoso de cama solar o insolación prematura, con esa piel brillante de cremas de mujer, con esos pantalones chupines de hombres-alambre y esos zarcillos patéticos por todo el cuerpo, chorreando grasa a más no poder. De noche, de lentes, pasados en pastillas pedorras, como unas híbridas cajas vacías, secos por dentro, ahuecados, limitados e indigeribles.

Afuera del boliche todos se les hacen los amigos, pero adentro los ves solos, porque no se los banca nadie. No tienen afectos ni cariño sincero, son como fantasmas que pasan desapercibidos para la humanidad, salvo para el bolsillo del dueño, quien en cuanto perciba el paso y peso de los años en estos vasallos, los destetará con insolencia.

Estos especímenes me tienen los huevos al plato. Son típicos estudiantes de carreras light (donde se rascan a diez motores) o bien, nenes de papá que no estudiaron nada porque claramente el cerebro no les da más que para invitarte a los eventos que organiza su jefe. Intentan ridículamente todo el día de demostrar que tienen una vida agitada, divertida y al límite… y todos nos damos cuenta de que son tan corrientes como cualquier hijo de vecino y sus días de semana son aburridos como chupar una bisagra. Las fotos, las poses, los comentarios, los gatos, las posturitas, la vida pública en las redes sociales… todo un circo patético y yermo de alma.

Se creen dueños del boliche, son los guachos pistola que cuando llegas señalan a quienes quieren dentro y con un movimiento de cabeza los hacen entrar. Guiñadas baratas, filosofía de cuarta y tragos gratis. Ropa de marcas brillantes, precinto vip tallado en la muñeca, prolijamente desprolijos, esta raza abunda en Mendoza y son cada vez más huecos. Lo peor del asunto es que todos alguna vez hemos consultado algo con ellos, ¡pero paren un poco!, ¿quién se creen que son? Proyecto de Tomás Constantini y Gaby Álvarez, ¿sabes cuanta Cindor les falta?

No conformes con molestar personalmente, también te torturan vía Facebook, te invitan a poner “me gusta” en la página del boliche para el que trabajan o te llenan el muro con pelotudeces que a NADIE le importan. Sin contar lo que antes dijimos de mantener “online” su segundo a segundo, llevándote a eliminarlos de tus contactos en menos de lo que coge un conejo.

Es hora de hacer justicia camaradas, alguien les tiene que decir lo giles que son. No sos un médico reconocido ni un Abogado prestigioso, ni intento de algo, sos un loser, tenés la L más tatuada que el anillo de Mollo. Sacando boludos igual de huecos que vos con aspiraciones a metrosexuales pusilánimes o a gatitos baratos ensiliconados con ansias de rascar espalda y juntar un manguito de arriba, la gente corriente te usa, te tiene como un gil y te esquiva en la vida real.

Que el dueño del boliche te de un lugar para que hagas el trabajo sucio no te hace más groso. Sos igual que todos los que asisten al recinto, y que las minitas te acosen para que les des algo a cambio habla aun peor de vos, porque con esa cara, papito, y sin contactos no cogés ni en 100 años.

Y como corolario de esta hermosa y sana nota, les dejamos la imagen de una pequeña conversación que concentra toda la filosofía de estos “copados” muchachos de la noche, de estos “ases” de la fiesta, de estos “amigos” de la gente y la mejor respuesta de un humano corriente…

(*) Aclaramos que no nos referimos a los estudiantes o egresados de la híper difícil, larga, cansadora, abultada en contenido y prestigiosa carrera Licenciatura en Relaciones Públicas, sino a los que laburan en los boliches de “eso”.

PD: ¡Gracias BibiSnm por la inspiración y las letras!

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El año pasado escribíamos:
Lujanolotudos

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