Ella volvía en el colectivo con el sabor de su saliva aún en los labios. Miraba por la ventana las calles iluminadas por los carteles de la gran avenida, mientras sonaba una canción triste de Cat Power. Intentaba bloquear los pensamientos, mantener la mente en blanco y en un limbo. Un guiño suyo era su última imagen. El olor agridulce del perfume era el rezago de su aroma. Su voz ronca, la resaca de sus palabras. Una gota grande y gruesa cayó sobre su pie. No estaba lloviendo adentro del ómnibus.

Cita uno:

Él estaba con una remera blanca, pantalones de jeans claros y unas zapatillas azules con los cordones muy ajustados. Su pelo rizado, algo revuelto, todo perfectamente desordenado, como siempre.

Apenas ella lo encontró, pelearon, discutieron y se quedaron juntos. Él le ofreció ir por unas cervezas, de las que ella no tomó un solo vaso. Pues dijo – No tomo alcohol. Él la miró con cara rara y asintió. Ella tomó gaseosa, él la acompañó.

Él no la tocó ni una sola vez mientras conversaban, y ella lo tomó cinco veces del brazo, dos veces del hombro y una vez de la cabeza. Se rieron veintidós veces e intercambiaron teléfonos.

Cuando se despidieron, él la abrazó con fuerza, como queriéndola meter en su corazón. Ella lo sintió, pero no quiso respirar. Él le dio indicaciones de cómo llegar a casa con mucho detalle. Ella no se quería ir.

Cita dos:

Él estaba con una remera marrón, jeans rotos y sus clásicas zapatillas azules. Ella apenas lo vio corrió y lo abrazó inmensamente. Él le respondió con un beso suave en la mejilla. Ella quería perderse en sus conversaciones, le dijo que lo había extrañado, él le respondió con un suave y dulce beso. Él no tenía tiempo. Solo podía estar unas horas con ella.

Finalmente, se besaron y solo durmieron abrazados hasta que una tenue luz los despertó. Él quería tomar un par de fotos, ella las evitaba. Él le robó una sonrisa en una sola fotografía. Ella propuso caminar. Él no la tocaba y ella lo tomaba del brazo cada vez que cruzaban la calle. Él no sabía a dónde más ir y ella le invitó un helado. En la cola de la caja ella se apoyó en su pecho, él la tomo de los hombros y la abrazó con fuerza. Ella cerró los ojos y anheló.

Cuando se despidieron, él la abrazó con fuerza y ella aún con más fuerza. Ella le quiso indicar cómo llegar y él se burló en la dirección contraria.

Cita tres:

Él estaba absolutamente hermoso. Su cabello estaba más revuelto que nunca. Sus ojos con un ligero rojo, denotando pocas horas de sueño. Una remera gris, jeans y su clásico abrigo azul. Ella se puso feliz de verlo y lo abrazó suavemente, él le correspondió con su abrazo, ella posó su cabeza sobre su hombro por un instante largo. Él le enseñó las fotos de su celular, mientras ella posaba su mentón en sus manos. Él le acarició la cabeza. Ella lo miró y pestañó muy lento.

Ella le propuso disfrutar al máximo de las horas que quedaban. Él le dijo que eso no se decía. Ella se puso triste y el la besó apaciblemente en la boca. Ambos se miraron, sabían que su tiempo había acabado. Deseaban besarse con ímpetu y pasión. Solo se abrazaron. Ella le dijo que lo extrañaría. Él solo se limitó a un extenso silencio.

Ella dijo que no debían despedirse. Él la dejó ir. Ella se tragó su llanto en el asiento de un colectivo.

Escrito por Lalett para la sección:

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