Buen día, buenas tardes o buenas noches a quien corresponda, en el programa de hoy hablaremos nada más y nada menos de: ta, taaannn, ta, taaaaaaaaaaannn: Parafilias; pasemos a dar una breve definición de ellas: las mismas son un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula (garche o como lo quieran llamar), sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña. Suelen, aunque no necesariamente, suceder principalmente porque la persona que las practica ya ha tenido una cantidad muy elevada de placer sexual (no es mi caso), que llega un momento en que lo poco no la satisface y quiere más y más de aquella actividad para sentir el orgasmo o excitarse. Empiezo por describirles para mi gusto las parafilias más raras/perversas/excitateconmiconchanoconuntermostato.

Amomaxia: Excitación sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.

 Se complica cuando se te acerca el trapito con antecedentes penales a preguntarte si te lo lava. – Essssssta lávame troema. Es muy linda la sensación de ver a un hombre en mi auto, sobre todo cuando está despedazado en el capot  y con la patente clavada entre ojo y ojo.

Hacerlo en un coche es la mejor forma de saber si sos atleta o si verdaderamente las clases de Yoga están dando sus frutos, es recomendable hacer la posición Prasarita (piernas separadas) y tratar de no poner marcha atrás con el orto. Amén.

Dysmorfofilia: Atracción hacia personas deformadas (mastectomizadas, jorobadas, etc).

No debe ser tan difícil tener en la actualidad este tipo de perversión, y si creen que no es así comuníquense conmigo por privado, tengo un par de deformes para que pasen una noche hot. ¡Para tirar para arriba tengo eh! Estilos Cuasimodos, Horacios Guaranies, Falcionis, alguna que otra amiga con hidrocefalia, etc hasta el fin del mundo.

Eraunofilia: Placer sexual por los rayos y truenos.

Que cagada si vivís en el norte de Chile o en determinados sectores del desierto del Sahara. De última casate con alguien que tire rayos, tipo Ironman y que te tire un rayo repulsor o un Omni-rayo, o un Raiden y te tire un poder, o tomá laxantes y te re contra re cagas así reemplazas a los truenos por Dióxido de Carbono, Hidrógeno y Metano. Dios salve a tu pareja.

Microgenitalismo: Excitación por los penes pequeños.

Bueno, nada, esta no tiene remate porque es la parafilia que me define, no porque yo quiera sino porque los micro penes me ven y saben que tienen que insatisfacerme cada vez que me la ponen. En noviembre generalmente.

Moriafilia: Excitación provocada por chistes sexuales.

– ¿Qué hay detrás de la vaca que ríe?

– El toro que la empuja con la poronga

– ¿Qué le dijo la vagina al dedo?

– No te hagás el pija.

– ¿En que se relaciona el culo con la memoria?

– En que si te lo rompo, jamás te vas a olvidar de mí.

– ¿Cuál es la desventaja de hacerlo con una prostituta con lepra?

– Que solo te la puede chupar una sola vez.

Y así es como uno supuestamente llegaría a tocar las estrellas; si te pones la peluca de Jorge Corona y te aspiras cinco líneas de cocaína es más divertido.

Microfilia: atracción sexual por las personas pequeñas o enanas.

Lo positivo es que existe el mito de los enanos con su gran pito. Genial. Lo negativo es que en mi caso les tengo fobia. Veo a un enano y me hago caca del susto. A parte imaginen hacerse a un enano, podemos tener un hijo con forma de paquete de harina si nos deja preñadas.

Terminas de garchártelo y te querés tomar un trago bien frío, fernet, campari, vinito: o sea…. te tenés que parar vos porque el paja no llega al freezer; ¿y cuando se mueren qué onda? ¿Van al cielo o son embalsamados para decorar jardines? Too much estar con un enano, es como moverse a un pólipo.

Pero bueno, lo del mito es verdad, el otro día me preguntaron con cuantos enanos he estado en mi vida, son re vulgares chicos (con 14).

Hasta acá unas de las pocas parafilias más raras: estoy entre dos opciones:

1-  Elegir una de ellas, o

2- Hacer el amor de forma convencional, quedar embarazada y tener un hijo así:

Las siguientes serían las perversiones más comunes, si ninguno practicó alguna de las dos primeras que se autotire la primera piedra o en su defecto que se tire la goma.

Masoquismo: Pegame y decime Selva Alemán; pégame mientras miramos Pd: Te Amo; pégame mientras veo el Visto: 15:30 que me clavó mi ex; Disfrazame y decime Sambucetti; pégame con la heladera y decime imán; pegame y decime “Matriz con Vectores Linealmente Independientes”. Lo que sea, pero pégame.

Y así hasta terminar en el Lagomaggiore con politraumatismos vaginales, peneanos y anales (?), pero con cara de relajados.

Sadismo: Experimentar placer erótico al provocar dolor físico o humillación en la pareja.

Está bueno, vas al laburo; estás estudiando y preferís ser una cortina que seguir resumiendo; el negro del acceso te limpia el vidrio cuando de antemano le dijiste que no; te estresás, llegas a tu casa y moreteas a tu jermu, o visceversa, si sos señorita le clavas una trabita invisible en el meato del pito, te excitas, acabas y te vas a dormir en modo relax como un Koala para empezar al otro día como si nada.

Zoofilia: Atracción sexual hacia animales. (También pueden considerarse hombres)

Es más fácil de ponerla para el sexo masculino, agarrás una cabra y listo. Nosotras las mujeres ¿cómo hacemos? Yo tengo un tortugo, todavía no le encuentro el nepe, que por cierto debe ser muy mini como todo lo que me anda tocando últimamente, jajajajajaja, (me rio de los nervios igual).

Voy a pensar muy seriamente ir al zoológico a ver qué encuentro de grande, capaz que algún hipopótamo se identifique con mi cuerpo y me dé bola. Tengo tanta suerte que capaz me agarra un burro con pito cincurcidado y chiquito. Como me hubiera gustado vivir en la época de los dinosaurios, época en que también nació Mirtha Legrand y Chabelo.

Necrofilia: atracción sexual hacia los cadáveres.

No lo recomiendo. Mucho olor. Háganlo pero con un spray aromatizador de ambientes en la mano, aunque tampoco sería recomendable porque se mezclaría el olor a putrefacción con frutos del bosque y espermas de pitufo. A parte te aburrís, tenés que hacer todo vos. Para eso me cojo a la hidrolavadora de mi auto o a un tubo fluorescente.

Yo creo que a esta me la han practicado porque todas las noches me acuesto vestida y me despierta en bolas, capaz que los cucos me violan al revés.

Bueno, esta fue una breve descripción de estos trastornos considerados perversiones por ir en contra de lo natural. Yo creo que mientras disfrutemos nuestra forma de complacernos y no le hagamos daños a terceros, VALE TODO. Aunque haya practicado algunos, me quedo con la forma más simple de todas, me quedo con hacer el amor a fuego lento.

Hacer el amor, esa vertiente de magia pura que nace de cada pasión, embriagarse de placer, oscuridad y resplandor, cuerpos narcóticos a punto de estallar, recorrer un cuerpo entero como si fuera la última vez, como si fuera la primera vez…

Cuando haces el amor podés perder el control. Lo perdés todo. Los límites. La noción del tiempo. Los cuerpos llegan a mezclarse de tal modo que no sabes quién es quién o qué es qué. Y cuando la dulce confusión es más intensa y crees que vas a morir, de algún modo mueres quedándote solo y tu cuerpo separado, pero la persona que amas sigue ahí. Es un milagro, podés llegar hasta el cielo y regresar con vida, y volver, siempre que quieras, con la persona a la que amás –  El hombre Bicentenario.

“…Amar sin nadie, vaya cosa triste,

sin nada que abrazar, ni Eva que nos abrace,

amar con alguien, vaya cosa buena…”

PD: No se pajeen con una cuerda en el cuello que es peligroso. Me contaron. Mientras estaba en la sala H6 del Español. Saludos personas del inframundo.

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