Ocurrió en la mañana del martes, en la que Marcos ingresaba al local de Claro en Peatonal Sarmiento y España. Ya había vendido varios móviles con prepago, lo cual le da un 15% más de comisiones en su básico mensual. Todo iba sobre ruedas cuando aparece Marta con su Tango 300.

La historia comienza con la mujer entrando de costado (ya que de frente solo le pasaba su pecho izquierdo)

-Mirá pibe, ¿Quiero llamar pero no me deja, que está pasando?

-Y mire señora, quizás se consumió todo el crédito.

Ni bien termino la frase Marquitos se dio cuenta que quizás no fue muy afortunado que digamos, decir la palabra “consumir” ante la versión humana de la ballena franca Austral.

-¿Perdón?

– Lo que pasa, es que quizás dejó los datos en segundo plano encendidos y eso le comió el crédito (Cuando termino de decirlo se dio cuenta de lo boludo que era).

La mujer se llevó las manos a la cintura y ladeó la cabeza con cara de enojo, comenzaba a sospechar cierta burla a su redondeada condición.

-Lo que pasa es que con su consumo mensual, tengo que recomendarle banda ancha y ofrecerle un celular más fino que el que tiene ahora, que es muy pesado.

-Mirá pibe, yo renuncie a Movistar por comentarios sobre mi ancho de banda ¡Grosero!

-No, señora, no se coma cualquiera, yo le estoy respondiendo bien. Es para que usted pueda llenar su bandeja de ent…

-¡INSOLENTE! Yo como lo que me da la gana jovencito.

-No me malinterprete estimada clienta, lo que quiero decir es que con el volumen de datos, que usted mane…

-Basta, mal educado. No me voy a ir de acá hasta que venga la prensa.

-Pero señora, me compromete…

-No me importa un carajo, rodame hasta la puerta que esto no lo aguanto más.

Tambien, Marta pidió que se despida al vendedor grosero y que se le pague el importe correspondiente, por usar la silueta de su cuerpo para logo e imagen corporativa de la empresa de telecomunicaciones.

Autoridades de Claro anunciaron lo siguiente en su cuenta de Facebook, en un tono un tanto informal: “Lamentamos los inconvenientes ocasionados a la mujer y el garrón que le hicimos comer”.

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