En la vida hay que dejarse fluir. Hay que ver un problema y en vez de enroscarse hay que olvidarse completamente de que existe. Tenemos que aprender a sobrellevar las situaciones y no ponernos mal por cada boludez que aparece.

Las mujeres somos las reinas del drama. Todo lo exageramos. Todas las historias las modificamos y podemos llegar a convencer hasta a Riquelme de volver a Boca empleando nuestras dotes de historiadoras imaginarias. Le damos vueltas a todo, nos enojamos o ponemos contentas por una pequeña y diminuta actitud. Lloramos por películas y ese mismo llanto lo tenemos a la hora del parto. No hay punto medio en nuestros sentimientos, y nuestra cabeza es un menjunje de colores, responsabilidades y ex novios.

Los hombres, por su lado, son los reyes de la comodidad y simplicidad. Prácticos. Te resuelven un problema por el que llevás preocupada horas en tan solo dos segundos (a veces no lo resuelven ellos, pero te dan la solución). Toda su reserva de lágrimas la aplican para partidos de fútbol perdidos y algún que otro familiar fallecido. Preocupaciones: únicamente laborales. Códigos, solo con amigos.

Somos diferentes, cumplimos roles diferentes y eso colabora al equilibrio natural y hogareño.

Ahora, como visión machista que tengo, voy a explicar qué pasa con la mujer que se opone a este estilo de vida y lucha por ser hombre; dícese ser feminista. Esta mujer no es feliz. Nunca lo va a ser. Va a luchar en contra de la corriente como lucharía una mosca a 20 centímetros de un sapo. Nunca va a ganar esta guerra y la única manera de ser como quiere ser es estando casada con uno de esos especímenes cómodos que odian trabajar y adoran criar niños. No es mi caso.

Ahora partiendo de MI teoría que no es la de TODOS y no obligo a nadie que lo sea (aclaro antes de que alguien me acuse de algo), para que una mujer sea feliz debe cumplir ciertos postulados del machismo propio del hogar y la pareja, que sirven inclusive para aquellas que estamos disfrutando del safari sin encontrar todavía esa otra mitad de naranja.

La mujer debe ser machista, excluyéndose del machismo el hecho de quemar mujeres con cigarrillo, tirarles ácido o cualquier otra cosa ofensiva y violenta que representa la imagen del machismo frente a algunas feministas y frente a la Real Academia de la Lengua. Mi concepto de machismo en este caso va a ser el de: conjunto de conductas que diferencian al hombre de la mujer en un aspecto primitivo y animal.

1° Postulado. El hombre siempre va a encargarse de ciertas tareas y la mujer de otras. En este caso el hombre debe asumirlas como suyas y no dejar que la mujer las haga, pero esto representa sí o sí tener que hacerlas él mismo. La mujer deberá tener tareas en las que el hombre no debe entrometerse, y así poder convivir en armonía con una clara división del trabajo.  Ejemplos de tareas masculinas son: toda aquella cocina en churrasquera y alguna que otra en la cocina propiamente dicha; sacado de basura y sifones para el sodero; compras de leña, artículos de ferretería y del Easy; amolar; limpiar pileta y autos; cortar el césped; compra de profilácticos (hagánse cargo); reparar autos, cañerías, electricidad, etc. Para la mujer quedarían: limpieza fina de hogar; regar (porque un hombre regando no es muy macho que digamos); cocina general y sobretodo de postres y ensaladas; sacado de piojos; compras de supermercado (el hombre cuando va compra cualquier cosa y no se fija en los precios); charlas con la maestra; pasado de Blem y limpiado de vidrios; etc.

Se exceptúan a lo anterior, proponiéndose como tareas comunes a ambos: educación de los niños, trabajo y el cambio de pañales.

2°Postulado. El hombre gana más plata que la mujer, o al menos eso debe creer siempre. Nunca debemos mostrar nuestros bonos de sueldo, únicamente se permite en casos de necesidad y urgencia. Los pantalones de la casa deben permanecer en las caderas masculinas, pese lo que pese. Si la casa está en crisis económica es hora de aliviar la presión, si no nunca. Esto le da poder al hombre y más masculinidad, y a nosotras nos da piedra libre con nuestros gastos en ropa y maquillajes. Lo peor que nos puede pasar es un hombre vago que no quiera hacerse cargo del hogar o uno celoso del nuestro sueldo.

En el caso de no estar casadas y ser únicamente novias, el hombre debe pagar todas las salidas al menos durante los primeros meses o años de relación. Ya lo dije en mi manual del novio ideal.

3°Postulado. No se contradicen las decisiones masculinas frente a otros. Habitación adentro los roles se alivianan y podés decirle lo que quieras, pero no te atrevas a pelearle o discutirle un tema delante de los amigos o hijos. Todas sabemos que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero bien lo dice la frase: DETRÁS.

4° Postulado. No acorralar a preguntas al hombre y siempre conseguir que tenga un espacio propio y libre semanal. Es necesario un pequeño time-off para descansar uno del otro y que la relación no se convierta en una rutina insoportable. Obviamente no se vale los viernes o sábados a la noche ni juntadas en clubes de streptease, no nos convirtamos en salames con patas. Se puede jugar al fútbol, rugby o similar; asado con los chicos en la casa del Cabeza; poker y whisky en la casa del Negro; café con los amigos de la vida, etc. Nada de salidas bolicheras solo o reencuentro con amigas de la secundaria. Esto vale para nosotras también, nada de prohibir y después hacer lo prohibido; tampoco tenemos que juntarnos únicamente en el té bingo de la casa de jubiladas, pero tampoco seamos dormilonas.

Si se ponen a pensarlo con detenimiento, el hecho de vivir en un hogar machista es cómodo para nosotras y para ellos. Siempre que seamos conscientes de que es una decisión mutua y no una imposición de una de las dos partes. Ser machista es mi lema, y les aconsejo que lo pongan en práctica. Se van a sorprender.

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