Les advierto algo, todo esto es para hablar de la Deep Web, y de cómo unos piratas, viejos, jóvenes y/o púberes encuentran la forma de divertirse y de generar nuevas alternativas a la vida que nos propone eso aglutinante y engominador que llaman sistema.

En mis tiempos.

¡Esto no pasaba en mis tiempos!

Cuando era niño, en aquellos tiempos que la escuela era en blanco y negro y solo los recreos eran a color, existían los vinilos (Simples o Long Play). De los cassettes nadie había oído hablar. Ya entrada la adolescencia, al aparecer esas “cajitas” con cinta, y con ellos los grabadores, podíamos tener copias. Ya los adalides de lo correcto y lo legal nos amenazaban con escarnio eterno al poseer en un cassette una copia del disco Para el Pueblo de Piero. Eran los años de la dictadura neoliberal de derecha.

Estábamos tan afectados por las amenazas que ya empezados los ochenta tener un pack de 10 cassettes vírgenes TDK era normal, un centro musical, o un radiograbador, y algunos amigos que compraban discos, y los grabábamos. Y todos contentos. De hecho era una práctica común, de los coleccionistas de música, comprar dos vinilos, uno guardarlo sin abrir, el otro reproducirlo poco y grabar en cinta para escucharlo cuantas veces quería.

Los “casetes” yo los compraba en algunos oscuros y escondidos locales del persa de la calle General Paz.

Lo que queda de mi colección de cassetes. Como verán, todos originales

Cerca de los 90 irrumpieron los CD. Y pasó lo mismo. Con los años poder copiarlos se hizo más barato y se repite el círculo. Hace poco pasó lo mismo con los DVD. En ese entonces, el avance del mal pirata era tal, que ya podíamos comprar copias de pelis (VCD) y juegos en un local de la galería independencia. En la entrada de la derecha a mitad de camino.

Los pobres “Sudacas” que hacíamos esto éramos considerados criminales que hundíamos a las grandes empresas.

Fuimos los responsables que el gran benefactor Block Busters haya desaparecido.

Y permanentemente nos dicen que estamos empobreciendo a los artistas.

¿Y a adónde vamos con esto?

Irreverente por excelencia.

Existe un grupo de gente irreverente. Personas que cada vez que le dicen no se puede, se plantean ¿por qué no? Y buscan la manera de lograrlo. Es la cultura Hacker. Donde más se nota y molesta su accionar es en el ámbito de la informática, pero están en todos lados. El sistema eléctrico de Holanda, donde cada casa puede ser productora de servicio, y llegar a tener crédito, esto es que le paguen a uno, por producir más que de lo que se consume. Un ama de casa que reutiliza el agua que sale de los aires acondicionados para lavar la ropa. Una persona que mantiene una huerta hogareña, haciendo compost con residuos, sin agroquímicos. Hacer los muebles en vez de comprarlos. Etc.

Internet le complicó la vida a todos esos poderosos que nos tenían comiendo de su mano. No solo porque aparecieron otras manos, sino porque también había platos.

El punto es que se puede navegar sin ser controlado. O al menos, que el control sea muy difícil. Cada control, cada límite plantea un adentro y un afuera. Y es hacia fuera a dónde van los hackers. Las ovejas se reúnen en contra del lobo, pero a veces el lobo no es tal, o no existe. Pero el pastor quiere que el rebaño permanezca unido, y el miedo es una herramienta poderosa. No quieren que nos salgamos de los límites.

Ojo donde se meten.

El pensamiento morboso nos lleva a decir, que aquel que no quiere ser visto, es el que quiere esconderse. Y si quiere esconderse es porque algo oculta. Y si nos dicen que un baúl oculta algo misterioso ¿cuánto faltará para que intentemos abrirlo? Lo cierto, es que en esa línea de pensamiento está el “algo habrán hecho” de la dictadura.

Y lo cierto es que mayoritariamente no es así, y si alguien no quiere que lo espíen, o vigilen, o que el público en general no quiere que lo vea, es porque quiere estar tranquilo. El que vigila tiene tendencia a la morbosidad, puesto que desde un pulcro sillón y con anteojos autolimpiantes ve que tiene de mugriento, ilegal o cochino aquello que está viendo. Ve el pecado desde lejos. El Señor Tijeras de Charly García, una reencarnación de Torquemada.

La Deep “cochina, prohibida, morbosamente tentadora” Web

La Deep Web, desde el punto de vista técnico, son sitios de Internet que no están en los buscadores masivos. Esto es, no están en Google, Yahoo, etc. Yo puedo hacer una página blanca, con texto simple, con una leyenda que diga: Internet apesta. Agrego un par de líneas de código especiales y un archivo en el servidor, y listo: ningún buscador tendrá mi página. Estaré en la Deep Web. Ahora, sería algo totalmente inútil, puesto que si publico algo en la red, es para que alguien la vea.

Visitar http://www.zachgalifianakis.com , por favor.

Y allí entramos en la verdadera razón de este artículo: Si llegado el caso subiera algo a la Deep Web sería para que gente que piensa como yo lo viera. Para que en los foros encontrara no solo de los temas que quiero sino al mismo nivel de formación, o superior. Y por sobre todo, libre de publicidad. Libre de control.

Si bien es cierto que eso posibilita que aberraciones como la pedofilia y la trata de personas tengan su lugar, también sitios como WikiLeaks surgen de allí. Assange tuvo problemas cuando su sitio salió de la Deep Web, cuando se pudo acceder desde la web normal. La gente que tiene la necesidad de ocultarse, como los criminales ven mal la irrupción del público en general en sus sitios. Hace poco leí en un foro un hilo de discusión sobre que con la fama de la deep web ya no estaban tranquilos, que notaban que cualquiera entraba. Eso es bueno, por ejemplo, Anonimous publicó datos de redes de pedofilia y de trata accesando a la Deep Web. Estos enfermos tendrán ahora que ver como se alejan para que no los vean. O sea, entrar en la Deep Web es una forma combatirlos.

¡Es la misma mierda!

Si pudiera definir mi experiencia en la Deep Web sería limpieza. Los sitios son simples, pocas imágenes, textos normales. Como las primeras web. Y nada de publicidad. Nada. Eso solo compensa la lentitud de la navegación gracias a las precauciones que tenemos que tomar. ¿Y que ganan los que publican allí? La moneda virtual que no depende ni de gobiernos, ni de bancos. Los Bitcoins. Su independencia del sistema es tan grande, que su precio sube constantemente, aunque los costos de servicios se mantienen accesibles. En estos momentos 0,01 BT está en  $ 120. Hasta en eso es cultura alternativa.

Existen en la red formas de manejarse en total anonimato. TOR es solo una de ellas. Recubren nuestros datos con una capa extra de encriptamiento y es muy difícil rastrear. El logo del proyecto es una cebolla (Capas ¿vio?) En el alcance del proyecto están los lugares del mundo donde no se tiene acceso a toda la red. Países como Irán y China son los peores enemigos de TOR. La USA que nos usa también, pero ellos en cierta forma usan esas herramientas. Pregúntenle a Snowden si quieren.

Tomar precauciones antes de entrar.

Y en ese anonimato de TOR, es donde están los listados de muchos sitios de la web oculta. Las direcciones tienen una ristra de caracteres al azar, y una extensión .onion. Por eso allí los listados son muy necesarios. No hay regla nemotécnica que nos ayude con direcciones como “pwoepotojpañalsdfkaiecaquitaaldkjsodapishíañoier.onion”. Por eso lo primero para entrar es la famosa Hidden Wikki. Ya el nombre despierto lo morboso que tenemos todos y empezamos a investigar.

Allí encontré otra forma de anonimato, la redes i2p. Un detalle de esta red, es la increíble cantidad de archivos torrent, si, de esos para descarga. En este sistema se puede incluso montar un sitio en tu propia máquina. Si, ser rata y lidiar con los grandes de igual a igual. Eso que actualmente en la red oficial no se “permite”. Perdón, voy a hablar con propiedad. Se puede, pero es costoso. Entonces una empresa grande puede darse el lujo. Un sitio chico puede solo estar en sitios gratis pero con publicidad, o en dattacenters donde puede ser controlado. Si no, pregunten por la relación entre Taringa y Dattatec. No todos podemos ser Megaupload, que con prometer no poder ser accesado de Google lo dejaron trabajar. Ahora es Mega. El gordo ese la tiene tan grande (a la empresa) que todo un país como Nueva Zelanda lo tiene comiendo en bandeja de plata.

¡Viejo, cortala ya!

¡Basta papá!

¡Viejos son los trapos, pibe! Mucha de la información que hay en la Web oculta está “arriba”. You Tube, por ejemplo, tiene toneladas de videos con información útil. Este sitio resiste bastante bien los intentos de control. Yo antes de ingresar en el submundo digital anduve por los canales de video.  Es lo que aconsejo. Investigar mucho antes de dar un paso. Nadie es invulnerable. You Tube tampoco, ya que hay chuparse las propagandas de Reggeaton mientras escucha Calle 13, por ejemplo.

En fin. Uno puede tomar café limpio y con buen packaging en locales de moda como Yahoo, Google, Facebook, pero también puede ir al cafecito de a la vuelta, donde hacen café de bolsa, recién molido. Te sirven una raspada, recién hecha. Y te podés encontrar con Juan, que tiene los últimos estrenos en DVD. O pedro, que te vende ropa. O doña Juana que hace pan casero. Uno elige.

De eso se trata. Saludos

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