La sociedad cada vez más pierde los valores que nuestros abuelos traían desde la cuna, como algo esencial para ser un buen ciudadano y llevar una vida acorde a los principios morales.

Si sos almacenero empiezan por no pagarte lo que te piden fiado. Si tenés una hermana, tus amigos se la tirotean a más no poder. Incluso si estás embarazado vas a ver alguna mujer que se hace la boluda para no darte el asiento a vos, un hombre que en pocas semanas seguramente romperás fuente y placa madre.

Y el pueblo de Villavicencio no se queda atrás, a pesar que muchos creen que está quedado en el tiempo. Si, tal vez porque todavía no llega el WiFi, o las pistolas de rayo láser, pero si algo llegó desde hace tiempo es la avivada, el mal comportamiento, la falta de moral y la pérdida de principios.

Todo comenzó cuando Gabriel Vila se apropió de unos terrenos que le pertenecían a su vecina, una maestra del lugar que planeaba hacer una salita de 5 allí mismo. Inmediatamente comenzaron a hablar e intentar llegar a un acuerdo, pero todo fue en vano.

El alto poderío de Gabriel, hizo que el comisario del pueblo Villavicencio hiciera oídos sordos al pedido de la maestra. Incluso le propusieron que ella el entregara el único caballo que quedaba para ver si daba el brazo a torcer.

Y eso fue lo que hizo. Juntó a todo el pueblo y Mirta, mediante un humilde acto barrial le hizo entrega del equino.

– Tomá Gabriel, te regalo este caballo, espero que esto se ablande el corazón y me devuelvas mi parcelita.
– Gracias Mirta, es muy lindo el caballo, bueno lomo, lindas crines, lindos… em… pará… ¿que es esto?

Justo en ese momento el pueblo reunido comenzó a gritar y silbarlo, gritándole barbaridades como “Tu mamá es mi novia” o “Vos no tenés códigos”.

Inmediatamente Gabriel exclamó:

– ¡Un momento! ¡Miren lo que son los dientes de este caballo! ¡Están echos mierda!

Posteriormente todos se le avalanzaron y lo quemaron en una hoguera en medio de la plaza del pueblo.

Triste final para un sin códigos.

Todo el pueblo reunido viendo como Gabriel muere muy lentamente

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