Nuestro adorado pasquín siempre se basa en “supuestos” y en “generalidades”. Seguramente no va a faltar el soso que salga a decir “Bomur, no tenes ni idea, yo fui a una despedida y me cogí a Megan Fox” u otro que diga “A nosotros nos pasó como en la peli Qué Pasó Ayer”, ¡pero eso no es lo que le pasa a la mayoría! Esta nota está escrita mostrando lo que en el 90% de los casos pasa, lo que el 90% de las veces ellas creen y lo que el 90% la realidad imprime. El 10% nos la fuma y puede guardarse sus anécdotas donde no da el sol.

La idea es simple: “típica despedida organizada de un día para el otro, alquilando una casa con pileta (en verano, por ejemplo) donde nos quedamos desde la cena de un día hasta el almuerzo del otro”. Típico.

Organización

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

Sus cabecitas se queman pensando “estos hijos de puta están de gira visitando putas, haciendo tacto y hasta probando sus manjares para elegir la mejor trola”. Una dispara “yo me enteré de que van a llevar pastillas de éxtasis”, la otra dice “¿estarán planeando un viaje a Córdoba?”. Todas al unísono dicen “estas esperando desesperado este día para mandarte cualquiera con tus amigotes, sos un hijo de puta”. ¿Por qué perdemos tiempo organizando? Pues porque cuesta un huevo conseguir casa para diez vagos solos de un día para el otro, es obvio que sospechan los dueños. Porque hay una interna atroz por la agenda de ese día, porque nadie mueve el culo, porque siempre hay un par que no tienen un mango, porque nadie tiene “contactos” de minas ni mucho menos y porque varios tienen menos noche que el Topo Gigio.

La previa

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

“Seguro que mientras hacen el asado están tomando merca y fumando porros”. “Ya deben estar haciendo juegos con el alcohol y las putas”. “¡Me los imagino a esos chantas! Si hasta un travesti les debe estar haciendo el asado”. Las chicas creen que somos rockstars que están por salir de gira en Europa, donde mujeres ninfómanas claman por nuestros ardientes cuerpos. Nadie quiere hacer el asado, siempre clavan al “gordo”, el cual se llena de olor a humo. Lógicamente nadie organizó el tema de “las chicas”, así que todos están reventando los teléfonos para ver una que salga 3 pesos y se garche a todo el plantel. Imposible, no hay minas. Hace frío, nadie se mete a la pileta. Lo más gracioso es ver a uno de los vagos borracho que ya está en bolas. Pura sensualidad.

Cena

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

“¿Vos te crees que están comiendo un terrible asado?, nooooo nena, esos hijos de puta deben estar comiendo una costeleta y toda la plata se la van a gastar en putas y alcohol”. “Seguro que se van a bailar y de joda y quieren ir livianitos, así que se comen dos bifecitos y salen a bailar como locos”. “El Juancito les hace pizas por dos mangos y se revientan la plata en festival”. “Van a terminar comiendo fideos blancos por gastarse la plata en excesos” Hay media res tirada al fuego, como previa, otro parrillero se está asando una parrillada y como previa de la previa uno de los pibes está haciendo una picada que alimentaría a todos los niños del Chaco… por dos meses. Hay comida como para un batallón de la cuarta brigada de infantería. Las llamas llegan a los dos metros de altura. La heladera explota de choris para el almuerzo de mañana. Se toma vino en damajuana… del pico.

Prostitutas

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

“Una mina para cada uno disfrazada de conejita playboy… claro, ¡ellas no tienen hijos ni responsabilidades! Por eso no tienen celulitis ni estrías, son una mierda estos tipos”. “Lo peor es que después esas hijas de puta no tienen nada que hacer y se las van a llevar al boliche a florearlas”. “Todas las minas les van a hacer un show privada a cada uno, ¡fortuna se han gastado!”. “¡Ojala que por lo menos se cuiden ellos, porque son capaces hasta de dejarlas embarazadas!”. “Yo lo voy a ir a espiar”. “Estos hijos de puta se las van a llevar a dormir”. “El mío es capaz de hacerla su amante el muy cabrón”. Este es el punto más patético de todos. Terminan llevando a la Silvia, una señora de edad avanzada y condiciones poco agraciadas que va más de onda que por la guita. Se copa con una especie de baile que no erotiza ni a un mandril en celo y viene vestida como una morcilla con tiradores. Al reír le falta medio comedor y tiene el pelo brillante, producto del champú “mebañopoco” y el enjuague “metocomucho”. Te la baja mal. “El agasajado” los mira con cara de “Dios no me hagan esto” y la vagancia se compadece. “El pase” no lo quiere usar ninguno. La Silvia se queda comiendo asado y contando chistes de Jaimito.

Boliche

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

“Seguro que han reservado una mesa en la ultra VIP de la VIP del boliche, donde van a sentar a las putas como si fuesen sus novias”, “a mí me lleva a tomar un Citric al parque y con los amigos se va a gastar cuatro lucas en la barra”. “Estos van a explotar en boliche, van a llegar desenfrenados y van a terminar siendo el centro de atención, ¿viste como son?”. “Ya que tienen la noche libre y casa, seguro se levantan más minas y las llevan a dormir con ellos, son unos atorrantes”. “El mío seguro se saca el anillo y lo guarda en el bolsillo”. “Seguro ya han quedado con minas para encontrarse en el boliche y ni siquiera perder tiempo haciéndole los filos a las perras esas”. Se van desesperados antes de la una y media para entrar gratis, porque además de ser unas ratas asquerosas, el asado les salió un huevo y la Silvia les cobró como Pamela Anderson cuando hacía Baywatch. La entrada incluye un vaso con pichí y dos accesos al baño. Se creen galanes pero tienen olor a mayonesa de ajo, la panza explotada y aliento a chinchulín, así que sus chances de levante se limitan a volver a rogarle a la Silvia para que les tire la goma. Tienen cero onda y todo el mundo se da cuenta de que están en una despedida y solo quieren fornicar, así que las mujeres huyen despavoridas de sus alrededores. Comerse un chori a la salida es lo mejor de la noche.

After

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

“Yo los conozco, no se van a conformar con la joda del boliche, cuando les cierren las puertas se van a ir a buscar algún after para seguir enfiestados”. “Seguro que los sacan los patovicas, porque no van a querer irse ni en pedo”. “¿Te los imaginas en el after?, seguro terminan tomando speed con merca”. “Si ya van con las putas y las perras al after y encima siguen de levante sería demasiado”. “El mío seguro pierde el anillo, se pega en un ojo y me quiere hacer creer que le robaron”. A eso de las cuatro están todos mirándose en ronda, solos, borrachos y con dolor de panza, esperando a que otro diga lo que todos quieren decir y escuchar: “vámonos”. Salen con el pito gomoso, la cara colorada y engrasada, la ropa maltrecha y con hambre. La noche les pasó factura a eso de las tres y ahora están pagando con creces. Hay un par que se pusieron re borrachos y se quedaron durmiendo en el auto. Al “agasajado” lo llevan en andas, no da más, ruega por un hospital o un chumbo que lo mate ahí mismo. Llora desconsolado. Acaba de caer.

Pernocte

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

“Seguro se van con las putas a dormir, ya me los imagino riéndose y dividiéndose las camas y las piezas para tener más intimidad”. “¡Se van a hacer tremenda orgía!, cuando salgan del after completamente borrachos y drogados las minas se los van a violar”. “El caradura del Miguel me pidió sábanas limpias, ese seguro termina con una puta y alguna atorranta del boliche, ya sabía que iba a terminar enfiestado”. “Te apuesto que varios se van a ir a la casa de las minas, porque no deben tener donde dormir todos”. “Mira… solo espero que vuelva algún día a su casa”. Llegan los diez, hay dos piezas con una cucheta y una matrimonial. Lo acuestan al “agasajado” liquidado. Quedan tres lugares para nueve vagos. El gordo tiene cara de pocos amigos para dormir, hay dos desmayados que pueden acostarse hasta en un cactus. El Miguel aparece con las sábanas y se adueña de una cucheta, uno de los vagos se lo cucharea toda la noche. Hay discusiones y al final se llega a un acuerdo: todos duermen como bebes abotonados en las escasas camitas. Uno cuenta emocionado como le habló a una mina, tres minutos… sin parar. Todos lo aplauden, es un galán.

Almuerzo

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

“¿Vos te crees que van a almorzar?, seguro se levantan a las tres de la tarde, desesperados para que el dueño de casa no vea la cantidad de minas que han llevado”. “Jaja, me los imagino limpiando los forros, sacando las botellas y tirando los papelitos de la falopa”. “Yo no sé cómo van a llevar tantas minas si se han ido en cuatro autos”. “Estos cara duras seguro las hacen volverse en micro, si son tremendos”. “Ni les debe quedar plata para almorzar, después de la girita que se han pegado”. A las once uno de los vagos se levanta, contracturado, hecho una maraña de músculos y comienza a preguntar quién va a hacer los choris. Se levantan todos cagados de hambre y contentos porque van a comer choripán y jugar al truco hasta la tarde. A varios les bailan malambo en la cabeza un corso de enanos pasados de peso. Un copado se manda “alikal para todos” y saca diez sobrecitos. Todos lo aplauden, lo alzan y lo tiran a la pileta. Risas, comida, pedos, vómitos, uno caga y llena la casa de olor. Menos minas que los 33 mineros chilenos.

Regreso a casa

Lo que ellas creen

Lo que en realidad pasa

“Yo sé lo que van a hacer, seguro se han comprado varios speed y se lo bajan con café, como para llegar sanos y hacerse los boludos”. “Seguro que llegan muertos de sueño y pretenden pasar de largo hasta el otro día, pero no señora… ¡me va a rendir cuentas ese cabrón!”. “Mira… después de la tremenda gira que se han pegado, lo único que van a querer es llegar a tirarse en el sillón y ver la fóbal”. “Lo único que pido es que no se hagan adictos a la droga, porque los que están mucho tiempo despierto seguro se drogan… con droga en serio”. Llegan a sus casa con tremendo dolor de panza, la cabeza ya está mejor, se han bañado en la pile y luego duchado en el baño de la casa, están contentos y risueños de que todo haya terminado bien. Además “la gomosa” sigue con ganas de tener una alegría así que le quieren pegar alto garche a sus parejas. Agradecen no tener que salir a bailar todos los findes para tener vida social y alegrías y cuentan con sorna la noche movida que acaban de pasar, ante los ojos desconfiados de sus parejas. Quieren comer algo sano y tomar agua. Por suerte todo ha terminado en paz.

Y nada… eso es lo que pasa sra. Bomur.

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