Por alguna extraña razón, a los seres humanos nos encanta ver las fotos del antes y después de las cosas. Es por ello que tenemos el fanatismo por tomarnos fotos y repasarlas una y otra vez, con el ánimo subconsciente de ver cómo estábamos tiempo atrás. Es imposible que alguien no se sienta emocionado al ver una foto de chico de algún familiar, o de sus animales cuando eran cachorros, ni que hablar de aquellos primeros autos o motos, hoy cachivaches inimaginables. Cientos de recuerdos quedan guardados. He aquí algunos espectaculares ejemplos del paso de tiempo en fotos…

Abel de Villa Nueva en 1985 posando sobre un zorro rojo, 31 años después en una chincilla teñida de rosado.

 

Marcos de San Luis, en 1983 dándole a la mamila, 30 años después empinando una polarizada.

 

Eduardo de Godoy Cruz con su papá Miguel Ángel. De bebé se notaba que iba a tener alta calva.

 

Alfredo del Unimev calzado en las mismas botas 35 años después.

25 años después Florencia tiene la misma cara de espanto y Emanuel la misma cara de muñeco.

 

Verónica nunca aprendió a comer fideos.

 

La familia Bermúdez 20 años después en el mismo crucero.

20 años después Bruno sigue teniendo la misma cara de hijo de puta y Martín le sigue pifiando la boca con el helado.

 

Desde chiquitos se proyectaba quién iba a ser linda y quién cara de nabo en la familia Gorostordoy de Tupungato.

 

Los hermanos Laricchia de ciudad y su amor por Bátman for ever.

Los Fusco de Lavalle y su eterno gusto por el helado de crema del cielo.

 

Los Pérsico de Maipú y su adicción a las fotos noventosas.

La familia Grosso de Las Heras 20 años después.

 

Épica foto de Don Manuel y su hijo Sergio de Tunuyán casi 40 años después.

 

Los Ponce de Vista Flores tan coquetos como siempre.

Daniel de Malargüe tan meloso como de costumbre… aún 27 años después.

 

Los hermanos Parada de San Rafael en la bañera 30 años después.

 

La familia Duhín de Corralitos haciéndole sanguchito al papa Rodolfo 12 años después.

Las hermanas Navarro de Las Heras, 20 años después y más lindas que nunca.

Emi Sanchez de Godoy Cruz y su mamá 33 años después.

Guillermo de Rodeo de la Cruz y su hermana Gisella haciendo de monstruos 20 años más tarde.

Darío de Rivadavia con el mismo sombrerito y algunos kilos de más 29 años después.

Pablo de San Martín y su hermano Agustín 28 años más tarde.

 

Carlos durmiendo con su mamá 27 años después.

 

La familia Morgani de Costa de Araujo 31 años más tarde.

Los Aroca de Potrerillos 25 años después.

Los hermanos Amar de Palmira 23 años después… las mismas caras de psicópatas.

La familia Viale de Las heras 20 años más tarde.

Peto y Lanza de San Carlos 10 años después.

Soldados de Vitnam que vivían en Santa Rosa 40 años más tarde.

Luly de San José 20 años en la misma cama.

Alejandra de Junín y su hija 25 años después y una locura galopante.

Cristina de San Rafael tuvo problemas con los juguetes que le regalaban de chiquita y 30 años después no los pudo superar.

Matías de El Forzudo con su perro Krasnorapion 10 años después.

Pichichus de Potrerillos y su perro Miguel 7 años más tarde.

Manuel y Manuelito de Montecomán 30 años más tarde.

 

Merluza de Luján con su perra Estela 15 años más tarde.

Azabache de San Juan y su perra Paula 20 años después.

Lazzi de Ciudad y su perro Mario 12 años más tarde.

La familia Korioto antes de fugarse de Sumitomo y 20 años más tarde a su regreso.

A Verónica siempre le gustó el avioncito de mamá… aún 25 años más tarde.

De chiquita Claudia de Dorrego sabía que iba a ir a estudiar a la universidad de Congreso.

Luz de Ingeniero Giagnoni en las mismas botas del papá.

Ángel de Junín nunca pudo poner la boca bien.

Gustavo de Las Heras y su esposa Mirta siempre fueron viejos, antes y después.

Gonzalo de Rivadavia en la misma playa 26 años más tarde.

Alberto y su eterna cara de pelotudo

La familia Chin-Chi-Leen antes y después de ponerse un supermercado en la sexta.

Ernesto de Tunuyán antes y después de enchufarse un cóctel de hormonas de gorila.

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