Se viene el estúpido San Valentín, y me puse a pensar cuanto significa ese día comercial y sin un mensaje rea,l que no sea el de vendernos mierda con corazones. Aunque para los hombres, seres carentes de sentimientos, sea una bosta, para nuestras amadas mujeres es importante. Aunque muchas digan que no, esperan que nos salga aaalgo romántico de nuestro corazón de guano.

Quizás si te mandaste mil cagadas el resto del año, este día sirva para zafar un poco, esmerarse y así hacerle olvidar a tu señora que te garchaste la vecina y que te olvidaste del aniversario por enésima vez. Pero, para el resto del ganado masculino, esto supone un problema. ¿Por qué carcaman? Porque somos más básicos que una caja de yerbeado Taragui.

Desde el vamos, ya te rompe las bolas el día. Podes estar mil enamorado, pero no hay chance de que te emociones con esto. Total contraste el de tu novia, que imagina ilusamente como cada año que vas a ser como Apu y aparecerás bañado en chocolate para ella. Vos lo único que te imaginas es bañarte la verga en chocolate y que te hagan terrible Pete Bariloche. Y ahí comienza la odisea desde el primer segundo del puto 14 de febrero.

Detalle importante a tener en cuenta: la semana previa las películas de amor abundan, y la mujer se va haciendo una idea errónea de lo que va a ser su San Valentín. Obviamente vos sos un rústico troglodita, y de tu mente solo sale la idea de ponerla. Por ende, Diario de una Pasión y PD Te Amo te van a cagar la existencia y van a hacer que todo lo que hagas sea una garcha con peluca al lado de esos culiados.

Pero intentas ponerle onda, y te mentalizas en hacer algo por tu amorcito. Arrancas días antes, cuando empezás a desesperante por un regalo que te haga obtener sexo salvaje esa noche. La mujer pide originalidad, y con esas flores de mierda que compras en la Alameda no culias ni en pedo. Este año decidís innovar, y usar tu creatividad para crear tu propio regalo. Vas a la librería a comprar todo lo necesario y te pones a cortar y pegar. Pero no contás con que tu cerebro de cavernícola no te permitió superar “Manualidades I” y terminas haciendo cualquier pelotudez, y con las manos pegadas con plasticola al pito, por pajero e inútil. Obviamente vas a comprar flores como un fracasado.

Decidís escribir una carta para describir el amor que sentís. Pero al segundo renglón usaste todos los sinónimos de amor que conoces, y para rellenar le contás la final del Metropolitano del 69′ que consagro campeón a Chacarita, y cuando un amigo tuyo se comió un trava parecido a Sylvester Stallone. Sabes que no va a funcionar así que desestimas eso también.

Cuestión complicada la de regalar: nunca vas a saber que mierda regalar que les guste totalmente. Jamas en la vida miraste que tenía puesto y por ende tu posibilidad de regalar ropa sin vestirla como una callejera es casi nula.

Momento clave del día es el lugar para ir a cenar. Vos pensás en asado o algo grasoso, pero la bruja quiere ir a un lugar como la gente, y la verdad es hora. Terminas comiendo sushi poniendo cara de satisfecho mientras pensás que estas tragando Wiskas con arroz. Al fin y al cabo es lo único que podes hacer, después de fracasar como romántico. Pensás como un día sin sentido aparente te puede cagar tanto la vida como este.

Asi que mujeres, antes de exigir que nos comportemos como los putos de las películas, piensen en cuanto nos esforzamos para que ustedes crean que las amamos un poco más. Y aunque sabaneemos los pedos y eructemos con olor a mortadela rancia, no necesitamos un día para demostrarles que las amamos todos los días de la vida.

Y como ya dije alguna otra vez, “que viva el amor Pisculichi!”.

 

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