Una de las principales críticas al gobierno es que sólo gobierna para los “vagos” y “choripaneros”, dejando afuera o asfixiando la economía de la masa trabajadora que paga impuestos.

Lógicamente en un país de mejores condiciones económicas (no porque no tengamos potencial) no haría falta tener que salir a darle plata por hacer nada a la gente. Lo ideal es que cada uno tenga su trabajo, gane bien, pueda pagarse una hermosa obra social, y mantener a sus hijos. Pero la realidad dista mucho de ser esa, por ahora.

Hay personas que tienen tal cultura de trabajo que laburan 10-12 horas por día por 2 mangos, como un recolector de residuos, un cosechador, un seguridad, una empleada doméstica, y otros. Otros se bancan condiciones de trabajo paupérrimas, con maltrato y explotación. Y a la par está la gente que se crió en una realidad mucho peor, donde ni sus padres ni sus abuelos trabajaron formalmente, y subsistieron viviendo de lo ajeno, usurpando, sin haber recibido educación, todo el día viendo tele o pajareando. También hay quienes vieron a sus padres deprimidos por perder el trabajo de toda su vida, desilusionados de la vida, del sistema, de la sociedad.

Y por último, hay personas que vieron y ven a sus padres viviendo del juicio ganado, de la demanda al estado porque ser docente les hace doler la espalda o ser administrativo les dio túnel carpiano, de la discapacidad al 100% por supuestos ataques de pánico, de jubilaciones de países que nunca conocieron; de años y años de “licencia psiquiátrica”. Sin ir más lejos, vemos a Macri y otros cientos de empresarios que traspasaron sus deudas al estado, o sea, a la masa trabajadora.

Entonces, si sumamos, casi todos estamos rodeados de personas que viven a costa del Estado, o de otros Estados. Curiosamente no molesta el empresario que cobra 4 veces lo que vale un litro de lavandina al gobierno. Sí molesta darle esa plata a la madre de un niño con alto riesgo de no ser escolarizado o bien alimentado.

Pero el sentido de ese dinero no es regalarlo al tun-tun. Es muchísimo más barato darle ese poquito de plata a una madre con la condición de que mande a sus hijos al colegio y lo vacune y lo lleve al médico, que después pagarle a esos niños los remedios para curarlo, o la guita para mantenerlo de grande porque no sabe ni leer, nunca encontró laburo de nada o directamente no lo buscó. Adivinen dónde terminaría el muchacho: en cana, por supuesto. O peor, en alguna especie de tribu urbana que asole el vecindario en malones multitudinarios y salvajes. En todos los estudios de vacunación se resalta el ahorro de dinero que representa para un estado prevenir enfermedades para el 100% antes de pagar la internación, medicación y mano de obra capacitada para los pocos (relativamente) que se enfermarían. Lo mismo pasa socialmente. Es impresionante el cambio que una persona genera en su entorno, para bien o para mal, y que uno de cada 10 niños progrese gracias a estas políticas vale la pena, ganamos todos.

Que haya un porcentaje de madres que usan el dinero de la AUH para teñirse y comprarse puchos, y sí, seguro que hay… como hay abuelas con 8 propiedades en alquiler que se sacaron la jubilación de amas de casa “para pagar el teléfono, aunque sea”. Pero hasta esas madres tienen que arreglárselas para cumplir con la escolaridad y controles médicos o se les acaba el dulce. Y no me digan que 5 hijos se pueden mantener con 3000 pesos, y conviene tener hijos a laburar. La cuenta simplemente no cierra.

Por supuesto estas políticas deben ser paliativas e irse retirando con el tiempo, a medida que el resto de las condiciones mejore. Quiero pensar que la cantidad de beneficiarios ha disminuido en la medida que aumentó el empleo formal. Me imagino que la mayoría de la gente prefiere un trabajo bien remunerado a una pensión pequeña que no alcanza para vivir.

Ahora, el que haya más plata para los abuelos y la gente que quedó fuera del sistema, redunda en más plata para todos. Ese dinero inyectado termina en librerías, en tiendas de ropa, en supermercados y almacenes, en quioscos, en agencias de motos, en tiendas de electrodomésticos, etc. Es válido el planteo del exceso de billetes y la inflación, el cepo del dólar, el cierre de las importaciones. El proteccionismo extremo, como dice Curlee. Pero son políticas, y a mi entender esta política (siempre que sea transitoria) es necesaria mientras sigamos teniendo un alto grado de marginación y desigualdad social. Que en mi humilde opinión va disminuyendo, pero falta mucho.

No tendremos las mejores heladeras fabricadas en el mundo, pero detrás de esas heladeras hay compatriotas que tienen su laburo bien remunerado y pueden mantener a sus familias. No sé si me doy a entender.

En fin, que la patria somos todos. Podemos tirar una bomba y matar a todos los pobres, pero entonces los más pobres seríamos nosotros y estaríamos igualmente expuestos a ser bombardeados. Podríamos encerrar a todos los drogones o inmorales o negros, y acto seguido estaríamos escondiéndonos de la policía porque seríamos los próximos en la lista. Podríamos fusilar a todos los vagos… y terminar en el paredón de fusilamiento. Por lo menos, los que leen y escribimos en el mendolotudo… ¡ponete a trabajar, nene!

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