Palabras usadas, manoseadas, soboneadas, abusadas. Todo el mundo con el tema de la continuidad y el cambio. Todos los políticos se perfilan como el uno o el otro.

Pero: ¿de qué hablan cuando hablan de CAMBIO? Todos se llenan la boca hablando de la inseguridad y la inflación. Todos prometen terminar con ambas. Macri por ejemplo, dice que con su sólo nombre y la confianza (de la gente y los mercados internacionales) en su prestigio va a ser suficiente. Y es una de las pocas “soluciones” que he leído. Con razón propone liberar el cepo al dólar en un día y arreglar con Griesa en 5 minutos. Todo con su cara y sus ojitos de europeo. Otros proponen “un conjunto de medidas tendientes a desacelerar el consumo y la tendencia creciente del precio de las divisas internacionales coordinando con políticas fuertes de sostenimiento de la economía regional” ¿No quedó divino? Lo acabo de sanatear. Se parece mucho a lo que he visto en propuestas de varios candidatos.

Otros prefieren hablar de la inseguridad. De terminar con ella, directamente, como si fueran a cambiar a todos los jueces, fiscales y policías; o con una charla de director técnico en entretiempo fueran a motivarlos para empezar a hacer mejor su trabajo. O provocar la combustión espontánea de todas las personas corruptas, ladronas, asesinas y violadoras. El más recordado por su atrevimiento con mapa de la inseguridad incluido fue Celso Jaque, y ya vimos cómo nos fue. Ojo con las promesas tontas.

Ahora, en Mendoza: ¿a qué se referirán cuando hablan de cambio? Porque aunque el gobernador sea del mismo partido que el gobierno nacional, objetivamente las gestiones son muy distintas. En el país muchas cosas cambiaron y aunque varios planes llegan, muchas de las políticas o la forma de hacer política nada tiene que ver con el conservadurismo mendocino. Acá siguen arreglando todo entre amigos, Vila y Manzano siguen decidiendo qué se va a hacer y ya participan de la luz, el gas, el petróleo y vaya a saber qué más. Siempre arreglan los bodegueros importantes y los pequeños productores la sufren. Siguen endeudando a la provincia y nunca hay plata para nada, pero milagrosamente surgen ñoquis debajo de cada piedra de la precordillera mendocina. No sé si saben pero el hospital Central está muy endeudado con varios proveedores a nivel de millones de pesos. No sé si saben pero los últimos sueldos provinciales no fueron cancelados en su totalidad por la provincia, y el Banco Nación tuvo que cubrir la parte que faltaba. No sé si saben pero se hicieron los chotos para pagarle a los profesores de colegios privados (subsidiados) un par de meses. No sé si saben que OSEP está hundido en la porca miseria, endeudado hasta la manija, hace mucho, pero ahora ya está como en fase terminal. No sé si saben pero intentaron a principios de año recortar de los colegios técnicos las horas de talleres. En resumen: no hay un mango, y el estado provincial no se quiere hacer cargo de los compromisos más sagrados que tiene como los sueldos de sus trabajadores, el recurso humano educativo y los insumos de la salud pública.

En resumen: si el cambio viene por ese lado, genial. Y de esa manera, el cambio va a ser un cambio, y la continuidad también va a ser un cambio, o el cambio va a cambiar la continuidad del cambiante cambio en continuo. Digo yo. 

paco

En esta imagen se ve claramente cómo la política te transforma: nuestro gobernador del 2009 al 2015.

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