Desde que tengo uso de razón existen guerras interminables entre hombres y mujeres. Buscan en realidad, debatir sobre qué género es el mejor y por qué.

La verdad es que tenemos más cosas en común que diferencias aunque nos rehusemos a creerlo. Basta con abrir facebook, por ejemplo y ver los estados que publican cada uno para darnos cuenta de que se viene el acabose. Las mujeres somos exageradas pero ustedes, caballeros, nos vienen siguiendo a pasos agigantados. Así que me decidí primero a escribir unas características al azar de cómo son los hombres y las mujeres en algunos casos (porque si generalizo después me tildan de feminista, exagerada, come wachos y come trapo, entre otras cosas) y segundo por compartir con ustedes las diferencias que pude establecer. Arrancamos con las estandarizaciones para luego ir al cenit de las diferencias.

¿Cómo somos las Mujeres?

Enroscadas: “cuando digo no es porque quiero decir que sí, te dije que te fueras pero no para que te vayas de verdad, te dije que hicieras lo que quisieras y no hiciste lo que quería yo, no me pasa nada pero ya no siento lo mismo” entre otras son frases que seguro le han roto el mate a más de uno. Es que resulta inimaginable el estado de paranoia que nos da cada vez que no captan nuestras “indirectas” y es por causa de las vueltas que le damos a decir lo que nos pasa, lo que sentimos. Somos más inentendibles que el manual de instrucciones chino que viene en las calculadoras y es por eso que ningún hombre con dos dedos de frente nos da bola cuando hacemos esos berrinches porque entienden que, a la larga o a la corta se nos va a pasar. De hecho eso sucede.

Simpatía extrema: Las mujeres tenemos la capacidad de poder ser amigas del sexo opuesto sin necesidad de establecer ningún tipo de relación amorosa previa entre ellos (aunque nos quieran entrar como turra al flúor). Existen un gran número de chicas que se llevan mejor con los hombres y son las que se convierten en las futuras “amiguitas” de nuestros novios. Es importante aclarar que las mujeres creemos en la amistad entre el hombre y la mujer, no creemos en la amistad entre mi novio y una mujer.

Gritonas e histéricas: Se escandalizan por todo, si les viene porque les viene y si no lloran al grito de “mi vieja me va a colgar de las tetas en el cerro Arco post hacerme escalarlo en bolas y descalza (porque si lo hago, lo hago bien)” entonces andan por la vida sufriendo por todo y rompiendo tímpanos hasta que se dan cuenta que son más infumables que los pedos que se tira tu marido por las noches entre las sábanas.

Boludas: No se trata de menospreciar el género, pero reconozcamos que en ocasiones somos más boludas que Karina Jelinek (sin su lomo y sin la guita del ex). Desde que crecemos, al menos en edad (porque de la altura y de las gomas ni noticia) empezamos a ser manipulables porque aún no somos cocientes del poder que podemos ejercer sobre los hombres. Entonces perdonamos todo y no nos importa que el chabón nos invite al santo donde hay una patovica más trabada que Lizy Tagliani que nos toca por todos lados y nos haga entrar re excitada al bailongo. Por suerte siempre tenemos a una amiga gauchita que nos hace abrir los ojos (no se mueran nunca).

¿Cómo son los hombres?

Tacaños: El chabón está zarpado en danonino y sigue creyendo que llevarte a comer a la Arístides es ir a comer un pancho a “pancho villa” (al que tiene el cartel verde porque es más barato) y hacerte correr del cuida coches para no pagar 20 pesos. Si van a bailar con sus amigos, nunca se compran nada para tomar (a menos que vaya incluido con la entrada). Si quiere quedar mareado se pega dos cabezazos contra la barra y lesssto.

Se hacen los copados: ¿Hay algo peor que ver a un flaco hacerse el rico por el auto que maneja? Sí, mi adorada. Cuando el que lo maneja (encima de ser más agrandado que tu hermano cuando la puso por primera vez), es un nabo total y utiliza el auto como único recurso para intentar copular con alguien en su vida.

Mentirosos: De los creadores de “Yo te llamo mañana, paso por vos a las 8, te juro que estaba en pedo y a vos te amo más que a ella” llega “anoche me acosté a dormir temprano”. Es al pedo, nada de lo que digan puede ser tomado como la verdad porque existen pruebas irrefutables de que el 90% de las excusas que nos dan son falacias que ni su vieja (que todavía le prepara el arroz con leche) le cree.

Impuntuales: No entiendo qué tipo de enfermedad padecen ahora los hombres que los hace llegar 3 horas más tarde de lo pactado a cualquier lugar, ¡cualquier lugar menos a donde ellos les interesa! Desde lavar el auto, ponerle silicona y brillo a las ruedas hasta bañarse y cambiarse más veces de ropa que una nena de quince años les demora una eternidad. Después se quejan de las mujeres, nosotras al menos tenemos unas gomas que tienen que verse arriba y no bajo el efecto de la gravedad.

Marcados estos puntos puede pasar que en alguno de los antes mencionados sintamos empatía (seas hombre o bien minita). Y ahora vienen los siguientes casos en los que radica para mí la diferencia entre sexos, son dos puntos:

1- CELOS: voy a explicar el punto con una situación ejemplificadora: “cena romántica de aniversario”

Mujeres: Llegás al mejor lugar que tu novio pudo pagar y ya hacés un escaneo de la cantidad de minitas que puedan seducir o ser víctimas del caballero en cuestión. Durante la cena nos volvemos más bizcas que Kirchner hoy, porque con un ojo lo miramos a él y con el otro ojo (ahora independiente) observamos lo que él hace. Si ves que el pibe le está mirando las gomas a la moza (que se las apoya en el hombro cada vez que le sirve una copa de vino) optás por tirarle pimienta en los ojos. Después recapacitás y te acordás que no sos la tribuna de boca y se te pasa.

Hombres: La misma situación a la inversa. Si la mujer quiere mirar a un chico que no sea él, lo aprovecha siempre a su favor (por si en algún momento le es necesario recordártelo). Ellos tienen dos características que, lamentablemente nuestro género carece: La seguridad y la autocrítica. Primero entienden que con mirar a otro no vamos a aceptar tener un hijo de ellos ni mucho menos. Así como ellos mirando a otras no las van a intentar llevar a la cama (al menos no nos vamos a enterar) entonces, al menos que seas demasiado evidente te la dejan pasar. Punto para ellos.

2- NEGACIÓN SENTIMENTAL:

Mujeres: Desde que nos preguntan qué mierda nos pasa respondemos ese “nada” cuando por dentro tenemos ganas de prender fuego a 9 de cada 10 personas que nos rodean. Es un instinto, no soportamos la idea de sentirnos débiles y otras veces usamos esta herramienta como salva vidas (como el método anticonceptivo de emergencia pero sin polvo previo). Por ejemplo, ¿se han dado cuenta que las mujeres nunca aceptamos que nos tiramos un pedo?

Hombres: Los hombres lo único que niegan es que le hayan escrito un mensaje a otra mujer aún con la prueba en nuestro poder. Pero no pasa lo mismo si se tiran un pedo estando en la cama con su pareja. Ellos no niegan lo que les pasa, es más… a veces son tan crudos que rozan la crueldad. Los hombres no dan vueltas, son frontales con sus sentimientos y no dan tantas vueltas como nosotras.

Espero les haya gustado y si se sienten identificados o creen que me faltó alguna característica me lo escriben acá. Les amo hasta que las mujeres sean entendibles y los hombres ya no sean mentirosos (los amaba para siempre).

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