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Hace unos días me topé con un artículo que hablaba algunas bondades y virtudes que otorgaba la valentía en una persona. Y como estamos en un finde largo con más horas de ocio que de costumbre, me permití tomar el tiempo necesario para poder analizar un poco este tema.

¿Qué nos hace ser valiente?

Una persona valiente es una persona que se arriesga, por más mínimo que esto sea. En la antigüedad ser valiente era emprender una cruzada buscando el Santo Grial. Hoy en día, una persona valiente es quién tiene un trabajo de 12 horas para que sus hijos tengan un buen futuro. Una persona valiente es quién no le importa expresar su inclinación sexual frente a toda su familia conservadora. Una persona valiente es aquella que su vida cambió repentinamente por un accidente o enfermedad y decidieron que aprender de cero muchas cosas que ya conocían es mucho mejor que quedarse postrados esperando que alguien los venga a buscar. Una persona valiente es quién afronta una maternindad/paternidad sin la otra parte, porque simplemente los planes no salieron como ellos esperaban.

Muchas cosas definen lo que nos puede hacer valientes. A diario nos cruzamos con cientos de personas de este tipo sin que nosotros lo sepamos. Incluso sin que ellos lo sepan. Pero están ahí, llevando una capa de súper héroe invisible sobrellevando situaciones que no estaban en sus planes pero les tocó aceptarlas por el bien de alguien más. Y ese alguien más puede ser incluso nosotros mismos en un futuro no muy distante.

Y si queremos llenar nuestra vida de vida, no hay nada mejor que tener al lado una persona valiente. Porque en ellos vas a encontrar muchos “no” camuflados en potentes “si”. Alguien que le dice “no” a su rutina diaria de trabajo está diciendo “si” a elegir algo nuevo. Detrás de quién elige algo nuevo hay una persona que arriesga. Detrás de una persona que arriesga hay una persona enamorada. Enamorada de vos, de mi, de la vida. Entonces, definitivamente una persona valiente es una persona dispuesta a buscar lo mejor de ella para el bienestar de todos, y ese “todos” lo incluye a él y te incluye a vos.

Alguien valiente que está al lado tuyo, difícilmente se quede mirando al rededor observando que más puede lograr si algo distinto a lo que pasó, pasara. Porque esa persona es alguien que está seguro de encontrar en vos todo lo que necesitaba sin la necesidad de mirar atrás. No se queda pensando y esperando que algo mejor puede venir, porque entiende que el mundo es imperfecto, siempre lo fue y siempre lo será. Vos sos imperfecto. El valiente es imperfecto. Juntos van a terminar siendo imperfectos. Porque de eso se trata la vida, de conocer y aprender de las imperfecciones.

Ser valiente es sencillo. No tenemos más que seguir nuestro instinto personal. Pongamos en práctica definir qué nos sucede en esos primero micro segundos antes de tomar una decisión. Van a notar que algo dentro nuestros nos dice que es lo que más nos conviene. Eso no significa que siempre nos hagamos caso, ya sea por diferentes consecuencias que nos lleve a elegir por “si” o por “no” o quizás porque ya lo traíamos analizado de antemano. Pero de eso se trata ser valiente.

Estar, elegir y reconocer a una persona valiente para que esté a nuestro lado, nos transforma en alguien valiente.

¡ADELANTE MIS VALIENTES!

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