La ciclovía de Godoy Cruz es la gloria misma. Afortunadamente tengo la posibilidad de vivir muy cerca y ser habitué de ella.

Es lo mejor que le puede pasar a Godoy Cruz, salvo un problema: la gente de Godoy Cruz.

Muchas veces salgo a correr o caminar con mi mejor amigo de la vida infinita (López) y la verdad que vuelvo más estresado de lo que salí. A veces me dan ganas de matar a todos. Y otras veces, también.

Llevo a mi perro sin correa porque soy un pelotudo a dos motores

Todo bien con demostrar que tu can te hace caso, camina a tu lado y es obediente y por eso lo llevás sin correa. Pero si lo hacés intentá usar tus dos dedos de frente para determinar si es posible hacer eso. Al parecer la gran mayoría carece de este tipo de sentidos, tanto para la rama masculina como para la femenina, entonces deciden pasear con su perro nivel Lomu sin ningún tipo de resguardo, y entonces vos, que querés distenderte tenés que estar cuidando que no se le venga a tu perro, a tu pierna o a tus testículos. A veces pienso que los que necesitan una correa contra boludos son quienes no quieren usarlas en sus perros.

Bicivoladores peronistas

Claramente uno de los fines principales de la ciclovía es usarla con bicicletas. Pero eso no significa que se convierta en una pista de ciclismo de alta velocidad. Y ahí estás vos, caminando o trotando, escuchando música al palo imaginando que sos Axel Roses hasta que de repente por tu derecha a 180km/h para un rico nuevo con remera fluor y bicicleta con más suspensiones que partido de Boca con gas pimienta. Te recomponés y por tu izquierda pasa el hermano bobo del primero, y así hasta que lo único en lo que pensás en porqué no aparece mágicamente un palo para que entre en sus ruedas.

Vení mi amor, chivemos juntos

El amor es hermoso, pero existen algunos que despiertan con amor, cagan con amor, estornudan con amor y obvio, salen a correr con amor. Y esto significa ver a una parejita de novios corriendo de la mano, o lo que es peor, caminar semi abrazados en donde el chivo se potencia. Quizás lo usan para quemar más grasas. Que se yo.

Grupo de maratonistas semi profesionales frustrados devenidos en peronistas con zapatillas con resortes y remeras de Fundavita

Seguís tu recorrido, pasás por el puente en forma de gusano estreñido y divisás de frente que vienen 35 personas trotando. Viejas, jóvenes, viejos, jóvenes y viejos y viejas que se creen jóvenes al correr al lado de otros jóvenes. Creo que con lo que sale cada zapatilla que llevan podrían irse a correr a la maratón de NY y dejarnos vivir a los pajeros en paz, sin necesidad de hacernos sentir mal y/o culpables por la hamburguesa que nos vamos a comer cuando terminemos el circuito en el parque Benegas. Y las remeras que llevan me causan sentimientos encontrados. Casacas maratonistas que ligaron en alguna organizada por entidades benéficas y que corrieron 7k con lo que ya se convierten en los genios del trote semi pro.

Salamos a trotar de JEAN

Esto les prometo que es real. En serio. Me ha tocado ver a púberes salir a trotar con mini shorts de jeans. Y no justamente de los más cómodos. Lo que debe sufrir esa entrepiernas es impensado. Y obviamente maquilladas, pero con su botellita de agua. Uno nunca sabe cuando se pueda cruzar al amor de su vida, y si se te cruza en la ciclovía, que sea de remera deportiva – jean mini short – zapatilla con resortes – chivo nivel Dios – pintura corrida a causa del chivo nivel Dios.

Yapa: Vení, vamos a flotar con estas sábanas de mi abuela

Siempre que paso por el puente veo las telas de los que hacen telas. Nunca entendí este término porque la tela ya existe. En fin, la cosa es que paso y veo a esta rama de hippies con OSDE intentando hacer malabares con ellos mismos. Y los nombres me matan. por ejemplo, llaman algunos movimientos “Escorpiones”, “Media Luna”, “Amaca Paraguaya” o “Bebé recién nacido con olor a leche cortada”. Seguro que ni lavan esas telas. Y si las lavan, deberíamos culparlos de la emergencia hídrica porque deben gastar como 3 diques Potrerillos en sacarle la mugre a esas kilométricas telas.

Compartí, no seas paco