Me pasa qué como mujer, y como persona, que trata de pensar más allá de su género, me han tachado más de una vez de mujer “machista”, de una especie de Hitler.

¿En qué momento el “Feminismo” dejó de ser una lucha en la búsqueda de Igualdad de Derechos, para pasar a ser una Guerra Sexista donde todas sus participantes están susceptibles de encontrar una mínima veta de Diferencia de Género para acusar a todos de violentos?… Incluso en cosas donde, a veces, ni siquiera las hay…

Me he cansado de ver y leer mujeres que luchan por igualdad, pero qué se refugian en “falta de caballerosidad o de hombría” frente a algunas situaciones.

No veo a estas mujeres que buscan igualdad, luchando, también, por los derechos del hombre. ¿O es qué no pasa que a un hombre se lo acose en un trabajo o en cualquier otro lado, sexualmente? La diferencia es que ellos son “poco hombre” y nosotras somos víctimas.

Que la mujer está en clara desventaja física, en la mayoría de los casos, es innegable. Pero deberíamos dejar de buscar Igualdad (vuelvo a decir) priorizando las diferencias. Deberíamos dejar de pregonar el pedido de educación y conciencia por el lado contrario a lo que dice buscarse. La violencia debería de ser igual de inaceptable para todos.

No podemos pedir igualdad desde la base de víctimas, no podemos seguir victimizándonos y buscando violencia en todos lados.

“Que por un mismo puesto de trabajo, te paguen menos que a un Hombre, es violencia”, he leído. “Que un Hombre por la calle te diga un piropo (tono acosador, claro), es violencia”, también entre otras muchas.

No, chicas. Si a un tipo le pagan más que a vos por una misma labor no es Violencia, es discriminación. Que un tipo por la calle sea ordinario con algo que te diga sobre tu belleza, no es Violencia, es mala educación.

De repente, parece ser que todo lo malo del mundo es Violencia. Y no…

Que ambas, junto con la Violencia, son estigmas de la Sociedad que deberían de ser igualmente resueltos, de eso no quedan dudas. Pero nunca vamos a poder desarraigar una Temática Social si comenzamos a tergiversar el concepto. Porque pronto, vamos a perder el foco sobre lo que realmente es.

De repente si un hombre te invita una salida, una mujer tiene el derecho de hacerle sentir culpa. Hay una gran “susceptibilidad” respecto a todo. Si un hombre te invita una salida, no te está tratando de inútil o de qué no puedas pagarte tu propia comida, lo más seguro es que quiera tener un detalle.

O las mismas mujeres que pregonan igualdad, tachan a otras mujeres. Exigen libertad de elección sobre tu cuerpo y lo que quieras hacer, pero si decides ser stripper, modelo, salir en play boy te estas “cosificando”, o incluso está mal visto entre estas féminas si la mujer se casó y no trabaja y no estudia y decidió estar en su casa. Ósea, usa tu libertad de está forma.

Aprueban si soy una exitosa mujer soltera, o si soy lesbiana o bisexual, pero si entro a un bar de minifalda y coqueteo con más de un hombre, me estoy vendiendo, cosificando y avergonzado el género.

¿Desde que punto podemos exigir igualdad, si no lo somos con nosotras, si no somos coherentes?

Vuelvo a repetir: ¿En que momento una lucha por derechos pasó a ser algo absurdo? ¿En qué momento se convirtió una lucha justa por igualdad a fijarse en si regalar una muñeca a una nena es machista? ¿Cuándo pasó a ser violento un hombre que paga una cena, uno que se sienta sin cruzarse de piernas en un micro? ¿Desde cuándo un hombre te hace sentir inferior al querer ayudarte a cambiar un foco, o poner una repisa?

Todo esto sin nombrar a las llamadas “feminazis” que podrían matar a todo ser masculino sobre la faz de la tierra. Sin exagerar, hace unos días se abortó por que el hijo iba a ser varón y no quería traer más escoria al mundo. Nunca pensar en educarlo diferente. A éste punto absurdo se ha llegado, a odiar a todo un género.

Hay hombres malos, violentos, y todo eso… Y mujeres también. Somos todos seres humanos, imperfectos, con días malos, con diferentes puntos, con diferentes crianzas. Pero llamemos a las cosas como son.

Somos diferentes, hay que celebrarlo, no atacarlo, aceptarlo. Nos complementamos, ninguno debería sentirse inferior por ser más o menos hábiles en alguna cosa o por pensar distinto, sentir distinto y amar distinto.

Hombres y mujeres no somos iguales.

Donde mp deben haber diferencias es ahí. En los Derechos. En las Obligaciones. Y en las Oportunidades.

Compartí, no seas paco