La realidad es que las mujeres pensamos muchas boludeces por segundo. Nos cuesta eso de poner “la mente en blanco” incluso en momentos en los que no deberíamos pensar, lo hacemos.

Entonces, mientras tu chico (de turno, o permanente, o tu primo, o quien fuera) te está practicando sexo oral, esperando que te retuerzas de placer o creyendo que, efectivamente, lo está logrando, nosotras por ahí estamos pensando en si le dimos de comer al perro o si pagamos la tarjeta de crédito.

¿Qué pasa? Mucho de ese tiempo no se disfruta realmente, por que una gran mayoría no sabe lo que hace, y si lo ésta leyendo con su novia/amante y ella se lo niega, le esta mintiendo.

Es que en nuestro afán maternal, cuando preguntan (si es que lo hacen) levantamos el pulgar, y si a eso le sumamos que son bastante reacios a recibir indicaciones, o la cosa puede tornarse catastrófica o muy aburrida, y es cuando nos aburrimos que pensamos y divagamos. Por que cuando se la pasa bien, no se piensa…

Acá algunas de las boludeces que solemos pensar:

¿Se preguntarán porque si pensamos tantas cosas, y nos desconcentramos, decimos que nos gusta?

Es que por unos segundos, después de tanta saliva derramada, tanto diente soportado, y tanto dedo errante… Hay un momento en el que dio en el clavo, unos instantes de placer inexplicables que nos hacen olvidar el pago de impuestos, y todo, por un momento vale la pena.

Hasta la próxima… nos quedemos con esa última sensación.

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