Pará un poco, tomá asiento e intentá calmarte y por favor, por primera vez déjame hablar a mí, no me interrumpas. No es difícil, hacé como hice yo durante seis años, por amor a vos y claramente sin ningún tipo de amor hacia mí. Qué estúpida te hace el amor a veces ¿No?

En fin, vamos a lo nuestro. No podés llegar e interrumpir mi delgada felicidad para decirme todo eso que tu boca largó, no sin antes habérmelo advertido. Debiste darme la oportunidad de arreglar mi error, todos mis errores e incluso podrías haber intentado solucionar los tuyos. Hubiera sido perfecto, pero no, preferiste callar y hacerme mierda con un repentino “ya no sé qué siento por vos, no estoy seguro de amarte” como si fuera tan fácil olvidar cuando alguien ama o no. Recién ahora lo entendí.

Tuvimos nuestras peleas, claro, pero no me digas que no te gustaba saber que eras el único para mí. Juro que te amé cada día durante estos seis años y nunca menos, siempre más. Supongo que es normal sentirme así después de haberlo entregado todo, no te culpo, no puedo obligarte a quererme si ya dejaste de hacerlo. Por fin decidiste hacerme caso, necesitabas quererte un poco más y entendiste que era mejor estar sin mí.

Te culpo por todo lo que no me dijiste, por cada discusión que no quisiste continuar. Mi sonrisa siempre solucionaba todo, pero esta vez no fue suficiente. No voy a pedirte otra oportunidad, ya tiraste las cartas y con las mías no podría jugar, probablemente tampoco lo hubiera intentado. Después de todo, de tanto, no podría esperar nada bueno de vos. No después de lo que me dijiste, no después de ella.

¿Te vas porque ella te hizo sentir cosas nuevas? Yo también lo hice alguna vez, ¿ya lo olvidaste? Es normal sentirse obnubilado por lo nuevo, lo incierto, lo más prometedor. Siempre quise sorprenderte pero nunca se me hizo fácil. ¡Decime qué hizo para que te cagues en todo lo que pasamos juntos! Qué cosas te prometió que te juro, no va a cumplir, porque es muy difícil complacerte. Pero vos, amor de mi vida (déjame llamarte así por última vez) para mí siempre fuiste lo suficiente, nunca fuiste demasiado. Estabas hecho a mi medida.

Estimo que esa fue mi culpa, a los hombres les gustan los desafíos, mi hermano siempre me lo dijo. Y yo como una bestia no lo escuché. Te prometo verte y hablarte solo por esta vez, no vas a tener que lidiar conmigo ni con mis fracasos. Tirá todo lo que te haga recordarme y no quieras conservar. Yo voy a juntar coraje y tal vez una noche donde me sienta menos sola haga lo mismo.

Voy a extrañar las flores que nunca recibí, tu mal humor precipitado, los te amo que te arrancaba cada vez que los necesitaba, las peleas que resolvíamos con silencios y las caricias que nunca recibí pero a vos, de mi parte te sobraban. Supongo que es normal, las mujeres somos bastante boludas y nos enganchamos con el que menos lo merece y extrañamos las cosas que nunca tuvimos. Quizás con el tiempo y un poco de evolución las cosas se tornen parejas y no siempre seamos nosotras las del corazón roto. Aunque supongo que algún hombre pasó por lo mismo que yo, ¡cómo no lo encontré antes!

Te deseo lo mejor, ¿cómo dice la canción? Ah sí: quiero que seas feliz aunque no sea conmigo.

Y por último, dejame decirte que hubiera sido un placer terminar juntos, en todos los sentidos.

Compartí, no seas paco