Todos conocemos la historia de Iron Man, el super héroe de Marvell Comics. Tony Stark es un exitoso empresario e ingeniero, joven y millonario, que pasa su tiempo tratando de salvar al mundo. Elon Musk hace lo mismo, pero de verdad.

Los ejes de sus proyectos parecen de ciencia ficción: energías limpias, cohetes reutilizables, asentamientos humanos en marte. Ningún desafío parece demasiado descabellado para Musk que ha demostrado un amplio dominio de los campos de la física, la tecnología y –fundamentalmente- los negocios.

Algunos lo conocen por Tesla Motors, una empresa que le dio mucha visibilidad cuando creó el primer auto eléctrico capaz de competir con sus pares de combustible en términos de velocidad, autonomía y rendimiento. Pero la carrera de Musk empezó mucho antes. Con apenas 12 años vendió su primer video juego por el equivalente actual de 500 dólares y su creación que lo catapultó a la fama fue, sin dudas, PayPal.

Elon Musk es economista, físico y emprendedor, con una visión y tesón que le han permitido convertir en realidad sus ideas más inverosímiles. Sin embargo, lo que más llama la atención es la simpleza de su línea de pensamiento. Él mismo explica que uno de sus puntos de partida más fuerte en su carrera fue pensar cuáles serían los problemas que podrían afectar el futuro de la humanidad. Por eso centró sus esfuerzos en las energías renovables, el transporte y la conquista del espacio.

En 2002, con 100 millones de dólares de su modesta billetera, fundó Spacex: la primera empresa privada en poner un cohete en el espacio. Actualmente la NASA ha contratado los servicios de SpaceX para llevar carga a la Estación Internacional. En poco tiempo, la elpresa de Musk planea ampliar sus servicios y llevar también tripulantes. Su idea –obvia como efectiva- que abarataría radicalmente los costos de los viajes al espacio, consiste en hacer reutilizable el módulo de combustible que el cohete usa al despegar. Dado que el costo del combustible es apenas el 3% de lo que se gasta para sacar un cohete al espacio, poder aterrizar sano y salvo el 97% restante suena como un desafío interesante. Los proyectos de SpaceX son tan avanzados que sus principales competidores son estados. Esto da lugar a una particular paradoja: para proteger sus derechos de autor, ninguno de sus inventos está patentado.

Como su obra también tiene una fuerte impronta filantrópica, muchos de sus desarrollos son de open rights, lo que significa que están compartidos en internet para que diferentes personas en todo el mundo puedan seguir desarrollándolos. Entre estos proyectos se encuentra Hyperloop, un medio de transporte de alta velocidad hipotético que podría transportar carga y pasajeros a 563km/h haciendo uso de energía solar y aire comprimido.

Por último, la fundación Musk trabaja hace años en el desarrollo de sistemas que puedan proveer energía solar para áreas donde han ocurrido desastres y también contribuye fuertemente con el Instituto de Vida Futura en el programa OpenAI, para desarrollar inteligencia artificial que nos ponga en riesgo como especie.

Y por si aún no los convencí de que este hombre hace todo bien, cierro esta nota con una foto de su actual esposa, la actriz inglesa Talulah Riley.

Escrito por Eugenio Polimatías‏ para la sección:

Compartí, no seas paco