Hoy vamos a describir a este personaje que pulula por las redes sociales, es una activa militante 2.0, vive haciendo posteos políticos, subiendo memes de los Simpsons, discutiendo, enfrentando y polemizando entre sus contactos. Eso si… jamás recorrió un barrio o le preguntó a su vecino cómo estaba. Ni hablar de una mínima militancia o compromiso social. No cabe en su abultada agenda.

Ella… nena de familia bien mendocina, hija de abuelos y padres que durante toda la vida se han llenado la boca despotricando contra los políticos, pero cuando asumen el más mínimo rol dirigencial, tanto en lo público como en lo privado, son un calco de lo que defenestran, tal como ella. Familia que se jacta de “haber trabajado toda la vida”, como si eso fuese algo excepcional.

Su formación histórica y política no va más allá de las opiniones de los papitos, eternos empresarios de mentalidad mendocina acostumbrados a tratar al empleado como un esclavo, pagar miserias y pretender que sean máquinas implacables de trabajo y cumplimiento (por eso cualquier gobierno con el mínimo atisbo de visión social, es automáticamente descalificado). La gorila no se topa con un libro de historia o política ni cagando, de pedo se leyó “50 Sombras de Grey” porque las amigas le dijeron. Es fanática de Lanata, banca a Mirtha y putea contra cualquier medio de comunicación que sostenga o defienda a la oposición… medio que jamás en su vida consumió, ni siquiera se tomó el tiempo para leer a ver si es verdad lo que sus papis y amigos dicen.

Esta convencida que deberían volver los militares para poner todo “bajo control”. A sus viejos, patricios conchetos de los setenta que vivían en un foco, no les pasó nada porque “eran buenos y no se metían con nadie”, solo a los “malos” les pasaban cosas. Los militares gobernaban bien, no eran corruptos, no robaban y no hicieron desaparecer ni 30 ni 7 mil personas, fueron muchas menos… según… estemmmm…. según sus papitos. También murieron inocentes soldaditos, generales y gente como uno. Los desaparecidos eran montoneros, guerrilleros armados, peligrosos combatientes que atentaban contra la paz social, querían dominar el mundo y eran genocidas. Todos zurdos, todos rojos, todos malvados.

Sin absolutamente ningún desparpajo ético (ni hablar de algo de fundamento histórico) opina que Perón fue lo peor que le pasó a la Argentina, que Evita era una prostituta, que el peronismo es el cáncer del país y que estamos mal por ellos. Cualquier logro del PJ es automáticamente olvidado, ninguneado y defenestrado. Ella… ella que tiene una empleada en negro hace diez años que le limpia la casa, le cocina y le plancha la ropa. Ella que pide descuentos al pagar de contado y no necesita la factura. Ella que se enardece con los trapitos y limpiavidrios, aludiendo a que vayan a limpiar acequias o barrer veredas, cuando ni siquiera se sabe armar su cama. Ella que se caga en las propinas a los mozos y los confunde con esclavos. Ella que se trae todo de Chile, que esconde celulares, que sueña con ir a Miami a traerse ropa. Ella que se caga en las amigas, en su pareja, en su familia, porque vive el día a día, porque lo mejor es el hoy, porque hay que disfrutar. Ella que mataría a todos los “negros”, pero se olvida que en los negocios de la familia necesitan “negros” en negro para prosperar. Ella que es un parásito de sus viejos, que a los 30 años aún vive con ellos, que sus proyectos a corto plazo constan en donde ir a bailar el finde y a largo plazo donde irse de vacaciones en enero. Ella… ella tiene la cara de piedra y habla de prostitución, parasitismo y cáncer.

No tiene respeto por nada ni nadie, se escandaliza ante los robos porque seguro “roban para drogarse los negros de mierda”, pero ella es re top fumando porro y colando pepas los findes, porro y pepas que vienen de las villas donde viven los “negros de mierda”, bancados por gente como, por ejemplo, sus papitos y financiados por gente como, por ejemplo, ella. Exige respeto, pero habla sin pelos en la lengua de “la puta de Eva”, “el viejo ladrón de Perón”, “la yegua de Cristina”, “el tuerto de mierda”. Todos son menos, todos son peores. Lo más loco de todo es que ni siquiera tiene idea de que han hecho o dejado de hacer los políticos a los que ella ha apoyado, como si todos hubiesen sido mártires indefensos, pobre héroes olvidados, genios de la política y la economía.

Cree que manejar un país es igual a manejar una empresa, entonces su escueta visión de la vida le impide entender un plan social, una política laboral o sindical, una mano estatal a los marginados, olvidados por el sector privado. Esos son los “planeros”, los “choripaneros”, “los negros de mierda”, para ella había que matarlos, dejarlos que se hundan en la cochina miseria, porque no quieren trabajar, porque no quieren estudiar, porque no quieren prosperar… Olvida por completo que desde que nació no tuvo que pasar hambre, frío o tener que salir a laburar de pendeja para llevar verdura a la olla. Cree que la infancia de todos es igual, que la alimentación de todos es igual, que en Mendoza no hace frío, que el gas de las estufas y la luz que permite mantener los alimentos en una heladera son elementos mágicos, que cualquiera puede tener y pagar, que jamás faltan en un hogar. Eso si… pone el grito en el cielo cuando en verano le cortan la luz y no puede tener la casa a 16 grados. Y todo esto… mágicamente es culpa del peronismo, que se encargó de robarse todo… pero ella jamás movió un pelo por algún sector marginado o vulnerable.

Todo lo producido en la provincia y el país es una mierda, salvo los vinos caros que tanto disfruta en la fiesta de Zuccardi o en la Arítides y el Chandon que le hace pagar a los giles en Black Jagger. La gorila no solo defenestra la industria nacional, sino que hace lo posible por evitarla y poder importar su consumo, porque es berreta, porque es malo, porque lo de afuera es irrompible. Eso si… se escandaliza con los ñoquis y con los estatales, porque son vagos que deberían ir a trabajar a empresas privadas… nacionales. La cultura provincial también le repugna, cualquier cosa hecha en Mendoza es una basura, la música una mierda, la pintura de cuarta, la literatura ilegible, el teatro deprimente. En realidad es lo que le han dicho… porque jamás consume nada provincial. Muere por la cultura yankee, por las bandas inglesas, por el arte europeo y cualquier cosa que no sea Made in Argentina. Por eso detesta no poder importar libremente lo que se le cante el orto.

La gorila esta convencida de que las maestras son vagas y que cobran bien, que laburan solo cuatro horas y que su trabajo es fácil… como si se hubiese educado por arte de magia. En realidad está convencida de que cualquier estatal es vago e inútil y debería ser reemplazado por una máquina. Pensándolo bien, como jamás entendió el rol del mismo, asegura que todo el Estado está al pedo, que no sirve y que debería ser manejado por gente capacitada, como ella o sus papitos. Cree que toda marcha es realizada por chantas piqueteros cuyo único fin es complicarle el tránsito a la gente bien, impidiéndoles llegar a sus trabajos. Se mofa si esos chantas son pocos y asegura que van de garpe o por el chori si son muchos… eso sí… en su putísima vida fue a una marcha.

La inflación es culpa de lo que se robaron los K… doce años de robo que ahora tenemos que pagar. Eso le dicen los papitos… y ella lo repite convencida. Como si los formadores de precios fuesen los políticos.

Asegura que los “militontos” tienen la cabeza lavada, pero repite el mismo discurso vacío de contenido en todos los ámbitos; tilda de intolerantes a los K, pero elimina tus comentarios de las redes sociales y te bloquea si la contradecís; se escandaliza por el despido de ñoquis, pero apoya el ingreso de militantes del partido que eligió porque “es necesaria gente bien y de confianza”; se olvida de la historia y confunde años, fechas y sucesos; fomenta el #NiUnaMenos pero caga a las amigas, le dice “yegua” a Cristina y “puta” a Evita; la corrupción de la gestión pasada la ciega al punto de no poder discernir con lo hecho, añorando que terminen todos presos sin importarle en lo más mínimo que las luchas sociales ganadas vuelvan a cero… total ella tiene el futuro asegurado.

No está mal que la gorila mendocina piense lo que quiera, gracias a mucho de lo que critica tiene la libertad plena de expresarse, por el medio que guste. Lo que jamás va a entender es que, entre otras cosas, culpa al peronismo de una grieta que ella misma, con su escasez de fundamentos y su insensibilidad, promulga.

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