El party boy: el pibe confunde una clase de gimnasia con joda, bah… también confunde facultad con joda, trabajo con joda y cualquier cosa con joda. El loco agita 24×7 para hacer asados, previas, bailes, salidas los findes, competencias en otras provincias, orgías, pileta, de todo. Organiza la noche, el boliche, es un relaciones públicas. Mide poco, garcha bien y es excelente bailarin.

La veteraba: cuarentona bien parada… es una de las únicas cosas que le deja hacer el marido millonario. Así que viene pituqueada para la guerra, pero más discreta que el gato. Ficha pendex atléticos y de posible buen rendimiento sexual (orejones, narigones y patones son siempre bien vistos). Se levanta a los pendejos y los consume como la viuda negra. Les regala pilcha y los busca para que la atiendan en horarios chotos, como la mañana o la siesta. Está perdidamente enamorada del único que no pudo cogerse.

El libro de quejas: llega cansado, rezongando y contando sobre lo mucho que le costó venir y lo harto que le duele todo de la última clase. Hace la mitad del calentamiento resoplando como un nene enojado. Cuando el profe explica la rutina se escucha “nooooo”, “aaaaa bueeeee”, “¿quiiiii?”, “¡ta loco este tipo!”, “hacelo voooooo” y varios chascarrillos cansadores más. Trabaja en la feria y es buen vago.

La competitiva: la mina tiene problemas de autoestima, por ello usa de catarsis el gimnasio y se rompe para ser la mejor. Se mata haciendo las cosas a toda velocidad y está permanentemente midiendo los tiempos de los demás, está al palo, alterada, estresada, quemada, pero igual le da rosca a la manivela como loca. Ha tenido muy pocos orgasmos y la mayoría los finge.

El ventaja: nadie entiende el motivo, pero el tipo roba series y repeticiones todo el tiempo. Bha… en realidad es porque es un pelotudo que no se banca perder. Entonces el loco termina siempre primero, pero robando con alevosía en las rutinas… como si a alguien le importase. Es tan básico e idiota que todos se dan cuenta. Es mal compañero de laburo y pésimo jugando al truco.

Los tramposos: par de pájaros… eran dos alumnos intachables, de tan pocas faltas terminaron compartiendo más entre ellos que con sus parejas. Es por eso que ahora utilizan la excusa de “voy a entrenar” para ir a hacer otro entrenamiento… entre cuatro paredes o atrás del auto. Los únicos que nunca faltan sos sus dos autos… que llegan y se van sin que ninguno haya pisado el gym. Están realmente enamorados, pero no se animan a soltar.

La guardería: la mina confunde el gym con un jardín de infantes, así que se viene con los dos hijos, los amiguitos de los nenes y un vecinito. Los deja en un costado y los amenaza con fajarlos si se mueven de ahí… al cabo de dos minutos uno de los culillos está en la barra, el otro enroscado en un coso de esos que se cuelgan del techo, la otra en la giladita saltarina pasándola bomba y un guachito intentando jugar al curling con una pesa rusa. El profe los mira con cara de orto, pero no puede hacer nada. Es una divina, te hace acordar a tu mamá.

La vengativa: esta piba hace un año era poco agraciada, mal aspectada y ultra loser. Le puso huevos al entrenamiento, encausó sus frustraciones en la gimnasia y ahora tiene más curvas que el camino a Uspallata. Está más fuerte que cachetada de transformer, pero no le da bola absolutamente a nadie. Tiene un novio Légolas que la pasa a buscar en un unicornio alado y todos los pibitos se la quieren rebanar en juliana. Lo tiene merecido, cosita del papi. Ahora es feliz.

El animador: el flaco tiene complejo de coordinador de viaje de egresados. Anima la clase a los gritos, a los hurras, a los vamos… da vergüenza ajena. Se cree que “somos un equipo”, practica la “sinergia” y cree en la “energía colectiva”. Su buena onda apesta. Te dan ganas de romperle un palo en la cabeza y que se vaya a Disney con las pendejas. No tiene amigos verdaderos y se siente vacío.

La ex gorda: muy parecido a la vengativa, solo que esta es buena onda… pero está obsesionada con el peso y las comidas. Ahora es una anti-gorda y rinde culto a la alimentación del orto (me refiero a comer sano). Te la vive secando con qué come, dónde y cuándo. Ahora se saca fotos semi desnuda y anda todo el día en bolas, actitud que hace 20 kilos defenestraba ferozmente. Sufre en soledad viendo a la gente comer.

El viejo pila: sesentón ex deportista, jubilado y cansado de la rutina ahora hace cross. Antaño paddle, hace un tiempo fútbol, hasta que se resignó a la fácil… encerrarse en un gimnasio de crossfit. El viejo es re buena onda, charla con los vagos, le dice la posta a las pibas, lo quieren las veteranas y las pendejas. El viejo es divertido, sabio, hace lo que puede y de lo que no puede se caga de la risa. La tiene más clara que el agua y la pasa bien. Inspira paz y sabiduría. Está de vuelta… dentro de unos años queres ser como él.

El excesos: el tipo viene porque el médico le dijo que con 30 años estaba hecho mierda, literalmente. Tiene poco pelo, mucha panza, la piel amarilla y arrugas. La noche le ha pasado un facturón tremendo… y aún está a tiempo de mejorar su salud. Pero el vicio es más fuerte. Llega 5 minutos antes para fumarse un puchito, apenas sale se encanuta otro. Cuenta del escavio que se pegó el finde o de la manija que se dio en la última fiesta electrónica. Sale y se come un lomo con un porrón… haber entrenado le da paz mental. Es muy divertido y cariñoso, pero abandónico y cero comprometido.

El profe: habría que hacer un capítulo aparte sobre este personaje. Resumiendo… la mata callada, se ha repasado al 90% de las alumnas, está tallado a mano y viene a ser como el “rockstar” en este acto. Todas quieren tener algo con él, las seduce que sea “el jefe”, las mata con ese físico laburado y su confunden la buena onda que imparte (por ser el dueño) con una personalidad constante. El flaco es discreto y piola, tiene claro el negocio… pero no puede controlar la piel. Es zorro y picante, pero muy buen amigo… si tu novia es fea.

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