PKM

Día de semana. Terminás de laburar y quedás con unos amigos para ir a la Arístides y aprovechar el 2 x 1 en la mayoría de las cervecerías de ahí. A pesar de eso terminás dejando un riñón y medio pulmón para terminar de pagar 3 pintas. En fin. Volvés a tu casa. Las birras te abrieron el apetito y terminás de comer lo que quedó al mediodía. Es hora de torrar. Y como de costumbre, antes de cerrar los ojos revisás Twitter, un poco Facebook y “El Blog de Noticias” (más conocido por su diminutivo).

Suena la alarma. Posponer. Suena. Posponer. Vuelve a sonar y te levantas por fin. Encaminás tu chueco andar hacia el trabajo y empezás a ver un extraño comportamiento. Gente mirando por donde va a través de su celular, frenándose de repente para atrapar bichos en plena peatonal y San Martín y haciendo que los demás choquen entre sí.

Como si ya no tuviéramos suficiente en esta provincia, ahora le sumamos el Pokemon Go. Y como pasa habitualmente, el problema no es el chancho sino el que le da de comer. O porqué no citar “la comida no engorda, el que engorda es uno”. Acá es lo mismo, el problema no es el Pokemon Go, el problema es quienes lo juegan.

En mi época nos rateábamos para ir al shopping, al parque cívico o a la plaza independencia a boludear. Incluso en pleno invierno, en vez de ir a las 7am al colegio, nos rateábamos a la casa de algún compañero que se quedara solo por las mañanas para instalarnos al lado de la estufa y seguir durmiendo. Pero acá no, el colegial pokelotudo se ratea para salir de cacería e intentar dar con Pikachu entre los gitanos de la plaza San Martín.

Después claro, están los pokelotudos que quieren inmortalizar ese momento. Minitah, 24 años,  linda, bien vestida, sus ojos te encantan, pero ahí la tenés en cunclillas atrapando aire mientras otra amiga al grito de “¡MAS A LA DERECHA, MAS ARRIBA, MAS ABAJO!” le saca una foto intentando agarrar un bicho virtual.

No dejemos de lado a los pokelotudos que quieren formar parte de la moda pero:

  • No les da el celular peronista que tienen y apelan al reposteo de otros o mirar videos tutoriales en YouTube para que llegada la hora de hablar del tema no estén tan out.
  • No les da la cabeza para entender cómo funciona el juego
  • Nunca vieron Pokemon pero ahora son fanáticos del juego y creen que un bicho eléctrico puede ser vencido por un bicho de hielo.

Un personaje social que no debemos dejar de lado es aquel que sufre del síndrome “Peter Pokelotudo Pan”, claro, esos cuarentones con iPhone 7 que le hacen competencia cabeza a cabeza con los púberes adolescentes. ¿Trabajo? Quizás encuentre a Vulpix cerca de la fotocopiadora. ¿Llevar a los chicos a la escuela? Obvio, ahí debe estar lleno de Pikachus. Para que crecer y madurar. Que maduren los nicolases venezolanos.

Y si creías que acá terminada la masa Nac&Pok , te equivocás, están claramente lo que comparten todo, PERO TODO en las redes sociales sobre esto. Va desde capturas de pantalla de cada pokemon atrapado, pasando por imágenes del muñequito de perfil que crearon para jugar, terminando por publicar dudas como:

– ¿Saben si está Pidgeot cerca del casino?
– ¡Conocí a una chica intentando atrapar a Squirtle en Palmares! Vamo a enamorano.
– ¿Cómo instalo PokemonGo en mi computadora?
Así que bueno, seguramente estarás leyendo esta nota sintiendo que conoces a alguien de los pokelotudos y riéndote de él por tus interiores, pero querido amigo, no cantes victoria porque cuando menos lo pienses…

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