La Tierra está triste. Al despertar se ha dado cuenta de que faltan tres más de sus hijas. En realidad ya perdió la cuenta de cuantas se fueron.

Se me pone la piel de gallina. Me entristece leer las noticias. Sufro por ellas, sufro por todas. Nos están matando de a una; nos están quitando el derecho a vivir.

Tres menos acá, tres más que ya del otro lado de la vida le ruegan a Dios por un mundo más justo para las mujeres. Un mundo donde podamos caminar libremente por la calle, donde cada vez que un vehículo pase despacio a nuestro lado no se nos congele la sangre. Un mundo donde podamos vivir sin miedo… un mundo donde nos quieran vivas. Donde se nos cuide y nadie pretenda aprovecharse de nosotras por ser “el sexo débil”.

¿Débil yo? Débil vos, que en lugar de ganarte la vida trabajando por vos mismo me utilizás a mí para hacer tus negocios como si fuera una cosa sin valor alguno.

¿Débil yo? Débil vos, que en vez de aguantarte el hecho de que no quiera estar mas con vos preferís verme muerta.

¿Débil yo? Débil vos, que a falta de razón te defendés con los puños como un completo cobarde.

¿Débil yo? No… débil esta sociedad hipócrita, que decide nuevamente aceptar un femicidio como algo normal.

Débil la sociedad que nos condena desde la cuna, educándonos para cuidarnos de los violadores en lugar de enseñar a los hombres a no secuestrar, a no violar, a no matar…

En vez de enseñar que la mujer no es menos ni es más, es igual. En vez de enseñar que si me pongo un short no es porque quiera provocar a nadie sino porque tengo calor, o porque me gusta o porque se me da la gana.

Tres menos acá, tres más del otro lado, que va a reunirse con tantas otras víctimas del mismo crimen en una lucha invisible contra tanta injusticia.

Cada vez que una se va no la matan solo a ella, nos matan a todas. Nos matan por ser lindas, por ser feas, por pensar diferente. Gritamos fuerte por la impotencia de no poder defendernos y entonces somos histéricas, y también nos matan por eso. Nos hacen sentir cada día que no hay lugar en este mundo para nosotras.

¿Por qué yo tengo que mirar a mi hija y temer por su vida? No existe seguridad tampoco para ella…por pertenecer a mi mismo género también deberá vivir con miedo.

Nos están matando. ¿Hasta cuándo? Debemos vivir encerradas en nuestras casas por temor, cuando los que deberían estar presos son los que nos oprimen, que nos amenazan, ¡que nos matan!

Asesinaron a tres más en una semana… y lo sentimos todas. Lo siente la tierra que tuvo que recibirlas cuando la enterraron y taparlas como quien te abriga, lo siente el arma que degolló a Ayelén, lo sentimos todas confiando en la justicia que a duras penas aún existe, lamentándose en lo más profundo de no poder defenderlas.

Hoy hay tres menos entre nosotras; tres más a las que le quitaron el derecho a la vida… y la sociedad se vuelve hoy un poco más injusta.

Hoy somos tres menos. Hoy se nos fueron tres más.

#NiUnaMenos

A la memoria de Janet Zapata, Julieta Gonzalez y Ayelén Arroyo.

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