La moderna República Argentina, y Latinoamérica en general tiene su génesis en el choque entre dos civilizaciones, o culturas: los nativos americanos; y los colonos, conquistadores y militares europeos. Negar este origen es negar nuestra propia historia; queramos o no somos el resultado de un encuentro traumático, transformador y radical. Según el diccionario la palabra “revolución” alude a un proceso acotado en el tiempo que transforma radicalmente las instituciones y la sociedad que la sufre; y el proceso de colonización de las Américas es el más revolucionario de todos los procesos; ninguna de las dos sociedades volverían a ser las mismas.

Cuando somos pibes nos enseñan que Colón partió en tres barquitos en busca de una ruta navegable hasta las Indias orientales, y que por casualidad se topo con una isla que sería la puerta de entrada a lo que se conoció como América. Poco se esforzaron en contarnos las motivaciones tanto de Colón (uno de los tantos aventureros de su tiempo) como de los reyes católicos para emprender tal travesía, tampoco nos hacía falta saberlo, ósea de niños nos enseñan una versión muy simplificada de la historia que sirve para ubicarnos temporalmente.

Cuando entramos en la secundaria no varía mucho el cuento, salvo uno que otro profesor que se anima a salirse del manual kapeluz. Pero algo cambia, nos fumamos un par de porros y nos creemos revolucionarios, escuchamos algo sobre “Las venas abiertas de América latina”, vemos dos capítulos de “Algo habrán hecho”, y de repente colón pasa a ser un genocida (sí, el vago posiblemente no haya matado una mosca en toda su vida pero es un genocida), y los españoles con la cruz por delante vinieron a masacrar a los pobres e indefensos indiecitos.

Ambas visiones son igual de sesgadas, simplistas y falaces.

Primero veamos quienes se encontraron:

España unificada bajo la monarquía católica: España fue el campo de batalla de la edad media europea, más que Francia, más que Inglaterra, más que cualquier otro Estado o proto Estado de la época. La cercanía de España con el continente africano lo hizo blanco fácil de las incursiones musulmanas, en realidad la península Ibérica estaba muy escasamente poblada por lo que difícilmente podría considerarse una invasión, sino una migración musulmana hacía el continente. La diferencia es que Portugal se consolida como reino en el siglo XII. La lucha conocida como “La reconquista” enfrentó intermitentemente a los diversos califatos con los reinos de Aragón, Castilla, León, etc. En una lucha que duro alrededor de 8000 años, con periodos de paz y otros de lucha encarnizada. La unificación española se da con el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, quienes crean una monarquía centralizada; y con la creación de los “Tercios Españoles” se hacen con el ejército más poderoso de su época, incontestable en el campo de batalla por más de un siglo. Así en 1492 con la conquista de Granada España se convierte en un poder considerable.

En esos años Inglaterra era un reino pobre, bien administrado pero sin proyección, Francia era el Estado más poderoso del continente pero había perdido influencia al ser derrotado por los tercios en batalla. Portugal era la potencia marítima y colonial por excelencia, había iniciado hacía principios del siglo XV la llamada era de los descubrimientos y era amo y señor de los mares.

En ese contexto España se lanza tímidamente a la exploración marítima, sin ningún tipo de experiencia, pero con mucha suerte. Colón no era el gran explorador que nos vendían, era un aventurero, un comerciante, las carabelas que atravesaron el Atlántico no eran las bellas naves que nos pintaron, eran vetustas maquinas anticuadas.

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América precolombina: El continente americano era por lejos el más despoblado de todos los conocidos ( lo sigue siendo, después de Oceanía) pero no estaba deshabitado en absoluto. Su extensión y la abundancia de recursos hizo que la interacción entre las diferentes tribus, incluso civilizaciones fuera prácticamente nula durante la mayor parte del tiempo (recién cuando el Imperio incaico se expandió hacía el norte tuvo noticias de una gran civilización, los aztecas). Se dice que la necesidad es la madre de las invenciones, y ciertamente la abundancia de recursos hídricos, alimenticios, mantuvo a las culturas preincaicas y preaztecas en un relativo atraso tecnológico y militar.

Existieron dos grandes civilizaciones previas a los imperios Azteca e Inca, una fue la cultura Tiahuanaco en Perú; y otra fueron los mayas en México. Ambas lograron niveles asombrosos de desarrollo y fueron grandes constructores, pero para el siglo XI habían desaparecido (se cree que a causa de cambios climáticos y la deforestación).

El Imperio incaico comienza a gestarse a principios del siglo XIII , y en el lapso de dos siglos se constituye en una impresionante fuerza militar, económica y cultural. Lo que se conoce como las Expansiones del Imperio incaico logran expandirse desde el Pacífico hasta el Amazonas, desde Colombia hasta el río Maule en Chile (altura de San Rafael).

Los incas desarrollan un sistema de producción agrícola por terrazas que le permite aprovechar al máximo la escarpada topografía sudamericana. Logran unificar un basto y prospero Imperio.

El Imperio azteca se constituye en base a la alianza de tres grandes tribus y fundan un Imperio con 20 millones de habitantes (Francia por esos años tenía 11) cuya ciudad capital era la más magnífica urbe de su tiempo.

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Choque de civilizaciones

Colón realizo en total cuatro viajes en 1492, 93, 98 y 1502. En todos ellos acabo en islas caribeñas (pelotudo le decían) sin llegar nunca al continente propiamente dicho (estubo en el Orinoco pero nunca lo supo). Las primeras interacciones se hicieron con los indios Caribes, escasamente organizados.

El quilombo empezó cuando los españoles pisaron tierra firme y se enteraron de la existencia de dos grandes y ricos imperios. Así Hernán de Cortés y Francisco Pizarro emprendieron la conquista de los aztecas e incas respectivamente.

Las expediciones españolas eran reducidas en número aunque avanzadas tecnológicamente; y contaban con una serie de elementos a su favor:

  • La Tecnología militar.
  • El desconocimiento de los indígenas de que eran un enemigo
  • La debilidad de ambos imperios, por estos tres puntos:

1- Los aztecas no contaban con un ejercito preparado para la batalla. Acostumbraban a luchar las llamadas “Guerras floridas” en las que se encargaban de capturar prisioneros, por lo que además de ser inferiores tecnológicamente no luchaban a muerte.

2- Los incas venían de luchar una sangrienta guerra civil que agotó las arcas del Imperio, dejo el ejército destruido y poblaciones enteras con ánimos de venganza.

3- Ambos imperios habían perdido el apoyo de sus aliados los aztecas por su sistema tributario y los incas por la sanguinaria guerra civil.

En cuestión de años este reducido grupo de españoles habían sometido a dos inmensos imperios, tal vez los únicos que podían oponérseles.

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Servidumbre, esclavitud, explotación y convivencia.

Apenas comenzaron los primeros contactos con los aborígenes americanos se inicio el debate de si eran o no humanos, si eran animales o no. Ubiquémonos en el siglo del que hablamos, no juzguemos con nuestra visión. Mientras se debatían por estas “nimiedades” conquistadores, adelantados ( segunda ola de conquistadores) y colonizadores (tercera ola) explotaban a gusto y piaccere a los aborígenes, reduciéndolos a la esclavitud, aunque en peores condiciones que en Europa, porque en América no debían pagar por los esclavos.

Es aquí donde la iglesia, y los misioneros principalmente, juegan un papel fundamental en el reconocimiento de los aborígenes. Con los primeros informes de las atrocidades cometidas en el Nuevo mundo.

Es Bartolomé de las Casas, un fraile dominico, quien viendo la crueldad con la que se trataba a los aborígenes se entrevista con Carlos I y amparado en Los Derechos de Gentes, promulga las llamadas Leyes Nuevas. Esta legislación determinaba entre otras cosas que los nativos americanos eran súbditos de la corona, por lo que no podian ser esclavizados, y que las nuevas expediciones debían llevar siempre dos religiosos para supervisar que no se cometieran barbaridades.

Arauco, la resistencia Mapuche.

Pizarro y Cortez no tardaron en conquistar los dos imperios mas grandes del continente, y supusieron que la conquista del resto de las culturas seria igual de sencilla. La primera expedición enviada al Sur de Chile fue encabezada por Diego de Almagro y encontró una inesperada resistencia. En 1546 el Gobernador de Chile Pedro de Valdivia se enfrenta con un numeroso ejercito Mapuche, venciéndolo fácilmente en el campo de batalla, dando inicio a la llamada Guerra de Arauco (el conflicto militar más largo de la historia mundial). Los primero enfrentamientos entre españoles y mapuches no difirieron mucho de los que ya estaban habituados, hordas de aborígenes chocando contra el aparato militar mejor organizado de la época, dando como resultado invariable la masacre de indígenas. Esto cambiaría cuando el Lonco Lautaro reorganiza las huestes mapuches causando a los españoles terribles derrotas; capturando y ejecutando a Valdivia. A partir de este momento (1556) la victoria va cambiando de bando, sucediéndose hábiles comandantes en ambos bandos, perdiendo la vida cientos de miles de soldados y civiles en ambas partes.

La conquista de Chile (Mendoza y Cuyo era parte de esta gobernación) se paralizo completamente durante extensos periodos. La guerra se prolonga hasta la Guerra de Independencia; y a pesar del conflicto latente, los mapuches adoptan el bando realista porque las reformas borbónicas del siglo XVIII les habían dado amplias garantías, que los criollos no estaban dispuestos a respetar.

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Las misiones jesuitas y el papel de la iglesia.

Por lo general se identifica a la iglesia católica como perpetradora de la masacre de los aborígenes americanos, cuando su papel fundamental fue el de moderadora y evangelizadora. La intención era incorporar a los aborígenes a la fe cristiana, considerando sus creencias como paganas, pero ordenes muy numerosas como los jesuitas en la Mesopotamia y Paraguay; y los clérigos mexicanos, optaron por un sincretismo religioso que fundió ambas culturas. Se cometieron atrocidades en su nombre, hubieron abusos por doquier, pero los religiosos hicieron mucho por mantener una cierta armonía en la sociedad colonial.

El “descubrimiento”, conquista, y colonización de las Américas fue un proceso, cuando menos, traumático. Las estimaciones van desde 1, hasta 10 millones de indígenas muertos. La mayoría (hasta el 97%) de las muertes fueron causadas por las enfermedades traídas por los españoles, como la varicela, la viruela, y varias más, para las que la población americana no tenia defensa alguna.

Después del periodo de la conquista comenzó un periodo de afianzamiento de las instituciones coloniales que perduran hasta el día de hoy (desde la traza de las ciudades hasta las costumbres religiosas). Durante este periodo se vio un crecimiento de las tasas de natalidad, aumento de la esperanza de vida (por encima de la media europea), que evidenciaban un relativo bienestar, y que contradice la visión apocalíptica de algunos historiadores.

No creo en la teoría del genocidio aborigen, es un término anacrónico, aplicado para englobar un fenómeno muy extendido en el tiempo en el que sucedieron infinidad de hechos, pero el genocidio implica un plan sistemático de exterminio, inaplicable a todo el proceso que nos compete. La historia no es un blanco y negro, los españoles no llegaron a un continente deshabitado, ni América era un paraíso pacifico. Los españoles llegaron a un continente vivo, lleno de gente. Los españoles no eran asesinos despiadados, era personas de su época, nacieron y vivieron toda su vida entre picas y espadones. El rol de la iglesia católica en América esta muy pero muy vapuleado, no soy católico practicante, pero tomar solo las pésimas decisiones y accionar de algunos ocultando la obra humanitaria de miles es un crimen, tan grande como ocultar sus atrocidades.

El periodo colonial constituye para bien o para mal la piedra basamento de nuestra identidad, esta es mi opinión, o parte de ella, espero que al menos les despierte curiosidad y agarren un libro aunque mas no sea para desmentirme y tratarme de ignorante.

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