La vida es una visita construida de sueños.
Ray Bradbury

Soñar que me están soñando.

Algunos creen que somos parte de las descargas neuronales de un cerebro tan grande que no se puede dimensionar en medidas ni adjetivos, que somos parte de los sueños de un Creador, que sólo nos brinda la porción del mundo que necesitamos para vivir, el resto es sólo es un gran espacio en blanco, un vacío perpetuo.

Ese sueño nos brinda lo necesario para que creamos que somos parte de un infinito de cosas y situaciones disfrazándola de vida, cuando en realidad lo único que nos da es una realidad acotada.

Las pesadillas del Creador son nuestros problemas, sus apneas son nuestros deseos truncados.

Él que nos sueña todavía no despierta y cuando lo hace morimos, desaparecemos en un centelleante suspiro y nos vamos a otro sueño y renacemos en su REM.

Es el hacedor de un muñeco vudú que nos representa en imagen y en alma, fabricado con los trapos de nuestras vísceras y cosido con los tendones que nos sostienen. Nos va pinchando con alfileres hechos de su realidad y nos manipula para que obremos según se lo dicte su inconsciente.

Estamos hechos a semejanza de los pixeles del Gran Programador

La Teoría de la Simulación supone que, en base a las grandes chances de que los avances tecnológicas ocurran en el universo, es probable que civilizaciones avanzadas (ya sea la humanidad en el futuro, o alienígenas en una galaxia a millones de años luz) hayan creado o crearán simulaciones creadas por un software.

O sea, es muy probable que estamos en una simulación hecha por computadora. Somos seres humanos formados por ocho bits y la muerte tiene cara de antivirus y de corta fuegos.

Entonces Dios sería Él Gran Programador y nos estaría programando, y sólo quedaría en evidencia su presencia con las repeticiones, con las cosas ya vistas antes; los déjà vu electrónicos que son sus distracciones en su microprocesador cósmico.

En cualquiera de los dos casos el que sueña o programa sería nuestro Gurú, el guía que maneja nuestros destinos con su deseos oníricos, con sus caprichos digitales.

Ese Gurú es nuestro patrón, el dueño de éste Universo. No sé si será Dios, porque lo más seguro es que a él también lo estén soñando o lo estén programando para que sea el Creador y a ese también lo están soñando y a ése lo más seguro es que a él también lo estén soñando o lo estén programando para que sea el Creador y a ése…

Y así, en un loop de sueños, 0 y 1, nuestra existencia se va extendiendo hasta el horizonte del infinito, en donde desembocan los ríos de estrellas.

Entonces, en alguna ocasión, los Gurús -El Creador o El Gran Programador- tendrán insomnio o serán hackeados. Entonces ocurrirá el Big End.

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