El otro día estaba almorzando tranquilamente con mi hermano y el pendejo de 15 años me dice:

– ¡No sabes, un amigo me paso una serie de manga y es genial! Veo tetas volando cada 5 minutos.

– Pendejo, yo voy a correr al parque y veo exactamente lo mismo.

-Sí, pero no sabes lo que es esto, me parece que me voy a hacer otaku.

– ¿Qué me estás diciendo? Te vas a volver el rey de los Carlos, no hagas eso por favor…

– Bah, si mis amigos son otakus y está re bueno, ¿sabes qué? ¡Kawai, kawai!

Obviamente le quería pegar un coscacho para ver si lo podía corregir, pero no me lo permitieron, allá él, que haga de su culo un florero.

Después de mucho meditar me di cuenta de algo, estamos rodeados de estos pelotudos, son una plaga de inútiles que juegan jueguitos y se hacen la paja mirando dibujitos japoneses, hermano déjate de joder por favor… tenés 25 años y andas haciendo eso, ¡deberían mandarte a hacer la colimba!

Todo esto empezó en Japón, muy lejos de nosotros, una cultura increíble y milenaria que tiene un solo problema, sus adolescentes están todo el día encerrados en la casa y tienen una de las tasas de suicidios más alta del mundo. Entre 1972 y 2013 se suicidaron 18.048 jóvenes menores de 18 años, la mayoría de ellos esta encerrados en sus casas únicamente jugando videojuegos y rascándose la chota, o sea los típicos otakus, se frustran y se suicidan. Es muy cruel lo que estoy diciendo, pero es así, se sienten frustrados y agobiados y se matan. Ojalá que esto no pase acá, jamás.

Acá en Mendoza es un fenómeno que cada vez se puso más de moda, llegamos al punto de que se haga el mendotaku todos los años, una reunión donde se juntan todos estos energúmenos disfrazados de samurái, no sabiendo que mierda es un samurái, y de colegialas de minifalda medio raras. Se juntan a hablar de todas las series y juegos que no sabes que existen, pero ellos los ven y se vuelven loquitos. Es una reunión de Carlos y vírgenes declarados que no conocen de la vida afuera de sus casas, salen afuera y el sol les quema los ojos, no saben lo que es salir a tomarse una cerveza con sus amigos, porque los tienen lejos, en España o Brasil, y son personas iguales que ellos.

Esto no tiene distinción de sexo, un otaku puede ser hombre o mujer, lo que me hace dar cuenta que estamos jodidos como sociedad, estamos en la B, ya descendimos y es difícil que volvamos a jugar en primera. Y ahí los tenes a los pelotudos disfrazados haciéndose los japoneses, cuando lo más cerca que tienen a un japonés es el chino que les caga el vuelto en el supermercado y les da caramelos.

Ver pibes y pibas arruinando su vida así me da lástima, se predisponen a que les hagan bullying en la escuela y que los caguen a palos, ya con 25 años lo único que estudiaron fue ingeniería en sistemas o programación y se dedican toda la vida a estar sentados enfrente de una máquina, sin vida social, sin amigos. Tristemente son vidas arruinadas, el sedentarismo y la obesidad los terminan matando.

Un otaku no piensa en otra cosa que en ser otaku, te pregunta si ves tal o cual serie y si le decís que no te miran raro y siguen para otro lado. Cuando se juntan entre ellos, algo muy extraño que pasa una vez cada muerte de obispo, traen sus computadoras y siguen jugando, eso quiere decir que siguen en su mundo virtual, los tiene encadenados y no los deja salir, porque si salen la vida no tiene sentido.

Tienen novias, eso es verdad, pero creo que le meten el palo a la cueva una vez al mes con suerte, porque prefieren clavarse una paja con uno de esos dibujitos japoneses, porque les parecen más atractivas esas mujeres, tienen más tetas en los dibujitos que en la vida real.

Si un día juntan plata se van a Japón a ver lo que adoran y vuelven sintiéndose insulsos y vacíos, porque es una cultura extremadamente compleja y no la entienden, ellos creen que van a llegar y van a ver todo lo que ellos sueñan, pero nada que ver. Ni hablar de las mujeres de Japón, si quería ir a ver tetas gigantes están en el lugar equivocado loco. Eso me da risa, porque ves los dibujos japoneses y las minitas parecen Evangelina Anderson, y en realidad las japonesas son tablas de planchar.

Es así gente, estamos rodeados de estos tipos y verdaderamente me dan lastima, no hacen nada por la sociedad y no esperen nada de ellos, van a seguir jugando y viendo series japonesas sin sentido, nunca van a conocer la vida, porque siempre van a estar encerrados, desperdiciando cada segundo. Lo único que puedo rescatar es que no molestan a nadie, pero eso no me saca las ganas de querer pegarles si me los encuentro, porque sí, soy facho y me caen mal, punto final.

Fuente: https://actualidad.rt.com/sociedad/184782-suicidios-adolescentes-septiembre-japon

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