1- La comida: no hay época en que se morfe tanto como fin de año, la cantidad de cenas, juntadas, despedidas, y las mismas comilonas de fin de año garantizan que reventés de la acidez, el hígado te presente la renuncia y termines de llegar rodando al verano.

Socializar ¿Por qué no es eso lo qué más amamos de las fiestas? Tenerte que fumar un montón de gente, compañeros de trabajo, los pibes del fútbol, las chotas de tus amigas de zumba, pero bueno como dicen panza llena corazón contento.

2- El cierre del ciclo: mentira no cerrás una mierda porque seguís laburando igual, generalmente todo se movió hasta febrero y todo lo que no pudiste terminar antes del 23 de diciembre te va a costar el triple. Encontrar un médico es una hazaña, todos se rajan en enero así que trata de no agarrarte algo grave porque te morís en el intento. Y de la misma manera todo los especialistas, profesionales, obreros y técnicos juegan a “¿Dónde está Wally?” porque tampoco vas a encontrar ninguno. Mírale el lado positivo, si en cualquier época del año no encontrabas un electricista decente desde ya te voy diciendo que busques un tutorial de YouTube y compres los repuestos para hacerlo vos mismo, porque no te va a dar bola ninguno. ¿No es lindo sentirse útil?

En última instancia si se te corta el gas o algo de eso, volvé al punto uno y aprovecha todos esos eventos para comer y llevarte escondido un tupper.

3- Punto cumbre de saludos y cadenas: en ninguna época del año se nota un pico tan grande de envío de pelotudeces como a fin de año. Es como si las cadenas de mierda de los mails que te saturaban la bandeja de entrada y que ignorabas borrando sin mirar, reencarnaron en forma de WhatsApp y esperan el fatídico tilde azul, porque si no viene seguido de “¿No viste que lindo el video del perrito cantando villancicos ladrando?” Y me pregunto ¿Quién carajo quiere ver eso? Pero peor, las cadenas ñoñas con mensajes positivos y esperanzadores, “Qui il priximi iñi ti trigi piz y prispiridid” ¿En serio una vuelta al sol me va a traer paz y prosperidad? O sea casi lo matan a Copérnico para que sigan creyendo pelotudeces.

Lo lindo es que todos se acuerdan de vos, hasta tu tía Pocha que se forrea cada vez que le pedís algo, hoy te manda al Reno Rodolfo cantando con la voz de Melvin y las Ardillas. Tu jefe te manda éxitos cuando no te paga las horas extra y tu compañerita que esta re buena te clava un seco “¡Feliz Navidad!” Qué vos pedazo de buitre ves como una oportunidad para atacar. Todo amor y armonía…aparentemente, por unos días.

4- La televisión: pareciera que los programadores se ponen de acuerdo y les agarra el mismo espíritu navideño, casi diría que están poseídos. Desde los “institucionales” donde salen las estrellas estrelladas de los canales brindando con sonrisas más falsas que billete de $3 pesos, hasta decorar todos los programas con pinos, pelotas navideñas y ¡NIEVE!. ¿Alguien les puede apagar el aire acondicionado y prenderles un GPS así se enteran que estamos en el sur y hacen 40° a la sombra?

Lo más lindo, es que en esta época te quedas sin una mierda para ver, todas las series están por empezar en febrero-marzo o en “mid-season finale” (o te la paro por dos meses porque la gente con vida no la puede ver). Entonces no te queda otra que revisar el cable, y aparte de encontrarte con lo anterior, están los “especiales de navidad” con películas más viejas y gastadas que las pantuflas de tu abuela, tipo: “El regalo prometido” con Alrnod “hasta la vista babi” Schwarsjdajhdneger o el “Cuento de Navidad” de Dickens en alguna de sus 3760731 versiones, falta sólo una de las Tortugas Ninja (patente pendiente). Con las que nos quieren enseñar que el verdadero significado de las fiestas de fin de año, no es la llegada de Dios a la tierra, eso sería muy superficial, es dar y recibir…regalos (promo del 50% con Nativa el 21 y 22).

5- El 2 de enero: porque faltan 356 días para volver a bancarte todo esto.

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