¿Quiénes son los camioneros? Son estos personajes que adornan y le dan vida a las rutas de todo nuestro país. Estos, especialmente aquí en Mendoza, tienen una importancia gigante. Son los que nos conectan con el mundo mediante el puerto de Santiago.

Son seres especialmente odiados por nuestra sociedad, ya que se los tilda de resentidos, cuando en realidad son personas que se ganan la vida lejos de su familia, amigos y hogares. Ellos día a día recorren nuestras rutas y les dan un color distinto, una magia especial… Cuantas veces recorrimos la ruta 7 y al llegar al lado chileno nos toca un bocinazo un camionero cuando ve que la patente de nuestro auto dice “República Argentina”.

Yo sé que hay casos y casos, sé que hay personas imprudentes que recorren las rutas en estado de ebriedad y un día causan una gran tragedia dejando sin vida a 17 personas… Sé que existe un conocido gremio liderado por Hugo Moyano que detiene al país por cada capricho que tiene… Pero en su gran mayoría son personas que laburan de esto toda su vida y lo aman, no conocen otra cosa que recorrer nuestras rutas y descubrir cada rincón de este hermoso país…

Muchas personas no están acostumbradas a recorrer nuestras rutas, pero los que si estamos acostumbrados de pibes sabemos que si se necesita auxilio a ellos hay que recurrir. Si necesitamos pasarlos en la ruta no nos van a encerrar como dicen muchos que hacen, simplemente les hacemos señales de luces y ellos nos van a avisar con el guiñe cuando podamos pasar.

Me preguntaran ¿Cómo se todo esto? Simple, tuve un viejo y un abuelo que fueron camioneros desde muy jóvenes, mi papa con 16 años ya había recorrido la mítica ruta 40 desde Mendoza a la rioja muchas veces y son cosas que sin duda quedaron grabadas en su corazón. Fue este ser increíble el que me enseño todas las mañas de la ruta, el lenguaje de los camioneros. Me enseño a sentirme uno solo con la ruta, me enseño que la parte más bella de un viaje es el camino y no llegar a destino.

Solo con 14 años, ¡si, solo 14!, llevaba el camión a Lavalle para buscar guano de cabra, que es muy bueno para fertilizar los cultivos de vid, y se tenía que meter entre las dunas con el camión. Él me enseñó como hacer un camino con ramas para que no se quede patinando en la arena, a desinflar un poco las cubiertas para aumentar el contacto con el piso, él me enseñó a manejar en caminos de tierra casi inaccesibles.

Gracias a mi viejo aprendí a apreciar los paisajes que uno recorre curva a curva, a saber cuándo hay que bajar la marcha, a comunicarme con las luces e incluso a utilizar las caravanas de camiones para ahorrar combustible… Si mi viejo nunca hubiera agarrado un camión yo nunca hubiera podido entender lo lindo que es recorrer una ruta o un camino y poder disfrutarlo, hubiera sido como la mayoría de las personas que simplemente se quedan dormidos en el viaje sin poder siquiera disfrutar los hermosos paisajes que nos ofrece nuestro país. Pero bueno, ellos se lo pierden.

Gente, tenemos un país maravilloso con rutas que van de un lado para otro, podemos recorrer la mítica ruta 40 que va de norte a sur, ¡Tiene más historias y paisajes que la 66! Podemos ir a los lagos del sur, podemos pasar por salta, podemos ir a la fría Ushuaia… Tenemos un país hermoso, rutas espectaculares que son recorridas día y noche por los camioneros, aprendamos un poquito de ellos y empecemos a disfrutar la ruta.

Dedicada a mi viejo…

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