Era un viernes de verano, yo estaba con un amigo Pablo planeando que íbamos a hacer esa noche, tipo ocho y media de la tarde largamos con la primer birra como para aclarar los pensamientos. Tipo diez suena mi celular, miro la pantalla decía “Hugo primo llamando” para que se den una idea es mas o menos lo mismo que te llame el Diablo.

– ¡¡Hugo!! ¿qué haces, hijo de puta?

– ¡¡¡Que hací gordo cara de tuna!!! ¿todo bien? – nosotros nos queremos así.

– Bien che, acá estoy con Pablo viendo donde vamos hoy, ya llevamos tres birras encima. ¿Vos que haces? – mala pregunta hice.

– Yo toco con la banda esta noche en el Grita (Grita Silencio), pero tengo un problema y vos me tenes que ayudar primo – dijo con voz seria.

– Uhmmm cagamos ¿cual te mandaste? – pregunté preocupado.

– Ninguna culiao, pero me han enchufado el hijo del jefe de mi viejo, tiene 18 años pero es un hijo de puta, necesito que lo cuides.

– Chupame el ano, llevalo al boliche con vos, deciles que es parte de la banda… lo que sea, pero a mi no me encajes al guacho – ni en pedo hacía de Nana Fine.

– ¡¡¡Daaaa!!! no seas ocote gordo, si lo cuidas mientras tocamos te regalo todos los tragos que me dan para la banda y entran gratis y toda la milonga.

– Bueno – soy duro de convencer.

La cosa fue que tipo once cae mi primo con el pendejo, abro la puerta y veo a mi primo solo, entonces le digo…

– ¿Y el pendejo?

– Soy yo – una voz rara me hablaba de no se donde.

– ¿Quien mierda dijo eso? – ya estaba entre enojado y asustado.

– Mira para abajo, gordo corneta – la voz me vuelve a hablar.

Miro para abajo y lo veo, era un enano el maldito, con la cara de hijo del diablo pero enano al fin… no sabía qué decir y lo primero que se me ocurrió fue – ¿Sos un enano?

– No, soy un desodorante, ¡mucho gusto me llamo Patrich! ¡¡¡gordo pelotudo!!! – mala onda como él solo el enano vigilante.

Bueno ya estaban ahí, ¿que podíamos hacer? el enano entró a mi dpto, agarró tres libros, los puso en la silla, se subió, peló un pelpa del bolsillo donde había unos cuatro gramos de la mejor papusa del condado, armó una vector y se mandó un saque de punta a punta solito el desgraciado. Cuando le aflojó a la fafa me miró con cara de furioso, nos miraba a todos con cara de asesino, tenía los ojos inyectados en sangre, la mandíbula trabada para un costado, respiraba alterado. En eso siento que Pablo pega el grito – ¡¡¡Esta cagada va a explotar a la mierda!!! – y el enano hijo de puta empezó a largar piñas y tarascones para todos lados, nos empezó a correr por la casa. Era como Chucky colombiano.

– ¡¡¡La puta que lo parió!!! – gritaba yo. De repente sentí “¡¡¡fuuuaaa!!!” y ví que el enano me pasó en forma de palomita, completamente noqueado, voló unos 5 metros y cayó de trompa contra la puerta de la heladera. El hijo de puta de Pablo le había asestado un patadón en la nuca al enano así en plena carrera y lo estampó.

Lo primero que hicimos fue atarlo y revisar los signos vitales, estaba vivo. Lo siguiente era, ¿que mierda hacíamos con el enano desmayado? no nos queríamos perder la noche, mi primo tenía que ir a tocar si o si, lo metimos adentro de la valija del saxofón y encaramos al boliche.

Cuando llegamos, empezamos a bajar las cosas ante la atenta mirada de la seguridad del local, manoteé la valija con el demonio adentro, encaré a la puerta y cuando iba pasando por enfrente de los patovicas, se empezó a sacudir la valija y se me soltó… imaginate el cagazo de todos los que estaban ahí.

Antes de que yo pudiese reaccionar a nada, el mas grandote de los seguridad le largó el zurdazo tres dedos a la valija, la levantó 8 metros y cayó seca.

– ¡Para animal, me vas a matar al enano! – Gritó Hugo.

Abrió la maleta y el desodorante falopero salió corriendo para adentro del boliche como una bola de fuego. Esa noche habían unas 5000 personas adentro, anda a encontrar un enano que no quiere ser encontrado, ¡las pelotas!

Como a las cinco de la mañana le empezaron a llegar mensajes a mi primo desde el celular del enano. Vemos el primer mensaje una foto del Patrich al lado de una gorda que estaba con minifalda y el asqueroso le llegaba justo a la almeja, adjunto a la foto un comentario que decía “miren putos me crecieron los rulos” (era la champa de la gorda). Ahí nos dimos cuenta que Patrich estaba bien… y bueno, son noches que pasan.

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