Una noche indiscutidamente marcada en la historia del rock nacional, en desgracia: con dos almas que fueron a una fiesta y vuelven en un cajón. Una tragedia con un calibre mucho menor que Cromañón, pero tragedia al fin. Y como suele pasar en esta bendita República, todo fue evitable.

Desde la primaria (gracias a un compañero de banco), al escuchar los primeros acordes de los redondos sentí su magia como amor a primera vista. Con el pasar de los años, encontrando un sentido de pertenencia, mis gustos cambiaron mil veces, pero algo quedó vigente: mi admiración y fascinación por “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”.

El viernes 10 de marzo emprendí viaje por sexta vez fuera de la provincia para empaparme de una nueva misa ricotera, el inconsciente del que tanto hablo Freud me remarcaba que muy posiblemente que Olavaría sea el ultimo destino que conozca gracias a la movida, le debía sacar todo el jugo posible. Pero desafortunadamente, creo que ahí viene el punto de quiebre, ¿era o no la ultima misa.

Desde hace varias fechas ricoteras siempre llega menos gente de lo que se espera, dato que la organización destaca post tragedia y no es menor: Mendoza 2013/2014, Gualeguaychú 2014 y Tandil 2011/2016 en sus respectivas previas calcularon recibir 200.000 personas que nunca llegaron, pero si se fueron multiplicando con el pasar de los años, por la curiosidad de semejante mito viviente, pero la bomba de tiempo explotó el sábado a la noche.

Que muy posiblemente haya sido la última misa del Indio me parte en mil pedazos. Todo se arruinó solo por ahorrar unos mangos en la seguridad de todo ese tsunami de gente, distribuir y señalizar correctamente los puntos de ingreso y salida del predio, porque justamente fueron esos los detalles que hicieron que ante noche, este todo muy lejos de la verdadera esencia del legado ricotero. Carlos Alberto estaba apagado, tenía muchas esperanzas en esta fecha, pero por una minoría nos tildaron como “un grupo selecto de quilomberos y rebeldes sin causa”.

Injustos los que lo comparan con la tragedia de Callejeros, y hasta cuando los Rolling tocaron gratis en Brasil para 2 millones de personas. El Indio Solari es incomparable por donde se lo mire, ¿En que escenario vieron a una personalidad (similar a Frank Sinatra) generando el pogo mas grande del universo? ¿Dónde vieron que un humilde comerciante jujeño, un profesor de matemáticas riojano y un ejecutivo porteño se junten en el mismo lugar para compartir una pasión en común?, ¿Cuando escucharon hablar de que una sola canción pueda hablar de la guerra del golfo, de un puntero “arruina pibes” o simplemente sea una serie de palabras rebuscadas mezcladas confusamente? Bueno, las respuestas a este tipo de preguntas conducen a un viejo calvo de 68 años con parkinson quien así y todo sea muy posiblemente no solo el músico más grande de la historia del Rock Nacional, sino el de todo el habla hispana.

Acá tenemos un fiel reflejo de cómo cada Trending Topic nacional se va politizando sea de cualquier índole cultural, deportiva, musical, etc. con solo escuchar decir que las complicaciones del asunto fueron responsabilidad del intendente por colocar vallas que en el ingreso no estaban. El mismo calvito decrepito lo pide: él nunca quiso que todos lo idolatraran, deja a la libre interpretación de cada uno el pensamiento sobre él mismo y su música.

Todo esto deja mucho que desear en una grieta nacional que parece que nunca va a cerrar. Este episodio fue culpa de todos, incluyendo mía, no aprendimos nada de Cromañón; las culpas son compartidas por inacción u omisión. No entremos a un debate sin mirarnos el ombligo, el público ricotero no salió de un convento ni son monjes tibetanos… Pero todos los que critican ¿se vieron todos los sábados en el boliche? ¿Se vieron en un casamiento? ¿Con que perspectiva de ebriedad se asiste?

Otro punto fundamental recae en que aunque duela, es cierto; la mitad de esa oleada de gente fue verdaderamente a hacer cualquier cosa menos a contribuir con el fenómeno viviente de la misa ricotera. No todo es escabiar y drogarme hasta que mi sistema nervioso lo permita, o ir de curioso y ganarme una anécdota para el laburo. Mucho recae en la colaboración y solidaridad ricotero-vecino; en compartir la pasión con fanáticos de todo el país; disfrutar de una verdadera puesta en escena con una histórica técnica musical en el show; bailar, reír, llorar, poguear, dedicar, descubrir, soñar y todos los millones sentimientos que engloban una lista de 26 canciones profundas para algunos, vacías para otros. Pero con todos estos puntos mencionados (mas los miles que me faltaron), convierte en sordo a cualquier oído ricotero de las criticas mas comunes; como llegar en jet privado, que vive en Nueva York, que se hace el socialista, amigo de los K, bla bla bla.

No queremos extrañarlo, disfrutémoslo un poquito mas, pero para recordar lo que siempre fue una fiesta que se manchó por nuestra culpa también, estemos orgulloso de ÉL, que nos une a gran parte de los argentinos como lo hace el Papa Francisco y Messi. Recapacitemos que en los 17 shows anteriores por algo nunca lamentamos una baja, pero ninguna portada gráfica te lo vende. “Piedra que Late” y “Tsunami, Un Océano de Gente” son documentos que lo pueden demostrar.

Cabe destacar que las autopsias determinaron que nadie murió por aplastamiento, pero dejaron de vivir, con el pelado enfrente, suficiente relleno para las crónicas amarillistas. Los medios no son los únicos dueños de la verdad. Están echando a perder una hermandad histórica, pero con conciencia propia y sentido de pertenencia sea para el lado que sea, podemos demostrar que no somos una sociedad tan errada, explotemos las virtudes que tenemos (y no son pocas) ante los ojos del mundo, que al menos eso nos una, vivamos y dejemos vivir. La música no mata, pero nosotros sino cambiamos, matamos a la música.

Escrito por Franco Morán para la sección:

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