Porque muchas veces te miré, esa dulce sonrisa que me conquista cada parte hasta la fibra más íntima de mi ser. Como no perderse en esos ojos azules como un lago, esos ojos que tantas veces me ilumino esos días tan grises, esos ojos que me dio tanta luz en tiempos de tanta oscuridad, esos ojos que me guiaron en caminos tan sombríos. Esos rizos dorados cayendo sobre ese cuerpo tallado por el cincel del mejor escultor, esa cintura, esa silueta delicada, esas hermosas piernas tan finas. De tu boca surge la voz más dulce que he podido escuchar, muchas veces me imagine tus labios cerca de los míos, muchas veces te soñé, cuantas noches habré soñado con vos, cuantos paseos de la mano habremos dado juntos en esos largos caminos bajo un paisaje de primavera, esas hojas cayendo a nuestro alrededor, ese sol mirándonos tomados de la mano, esos rizos volando por aquellas brisas que recorren tu cuello. Cuantas noches de insomnio pensando en vos, cuantas noches imaginando esa sonrisa tan bella y tierna que me enamoro en el primer instante que la contemple. Desde que vi esa figura angelical no pude dejar de pensar un minuto en vos, desde que escuche tu voz no la he podido sacar de mi cabeza, desde que te conocí sos la mujer con la que siempre soñé y jamás vi otra igual.

“En las noches cae sumido

A un sueño intenso, profundo.

Vuelve a verla en un mundo

Posible solo en su mente…

Despierta con el recuerdo

A flor de piel y sonríe, aliviado.

Disfruta ese pequeño momento

Donde ella fue lo más lindo

Con lo que se ha despertado.”

Aunque pase el tiempo, pasen los días, semanas, meses… ese sentimiento, esa ilusión todavía sigue ahí mantenida por un deseo y una esperanza indemne. Ese sentimiento inmarcesible aún está intacto, puro. Pero ese amor esta tan cerca y tan lejos, tan profundo y tan inalcanzable a la vez.

No puedo verte sin sentir mil cosas, no puedo escucharte sin sentir que me rozas el alma con esa hermosa voz, esa voz tan delicada, tan dulce, tan angelical, tan tuya… no puedo mirarte sin que se me ilumine una sonrisa, mi felicidad me delata al verte, no puedo imaginarte sin que me desordenes todos mis pensamientos, no puedo estar a tu lado sin que se me acelere las pulsaciones, sin dilatarme las pupilas, sin revolucionar mi corazón a mil.

“En la tarde un bello recuerdo,

Se vuelve un sueño profundo.

Durante la noche durmiendo

Te veo a mi lado, sonriendo.

La felicidad de estar…

Tu voz susurrando en mi oído,

ambos tomados de la mano, hablando.

No puedo evitar estar sintiendo

Que eres lo más lindo que he soñado.”

***

-“Des yeux qui font baisser les miens…Un rire qui se perd sur sa bouche”

Perfecta de donde se la mire, de pies a cabeza. Inalcanzable, o así lo prefiero ver.

Tan pura y bella como una luz que entra sin consentimiento en nuestros sentidos.

– “Voilà le portrait sans retouche …De l’homme auquel j’appartiens”

Tiene la voz más maravillosa que he podido escuchar. Hace sentirse tan vivo. Acompañado de una mirada tan profunda a través de unos ojos azules claros y delicados como la sonrisa que los acompaña.

-“Des nuits d’amour à plus finir…Un grand bonheur qui prend sa place”

Cada palabra que salía de sus labios perfectos… eran mágicas, maravillosas, llenas de vida. Me hacía enaltecer y sentir que podía tocar el cielo con las manos

– “Des ennuis, des chagrins s’effacent…Heureux, heureux à en mourir”

La veía en el escenario con una postura tan elegante y fina como una princesa al cual reyes harían guerras tan solo para escuchar su armoniosa voz. Majestuosa y delicada como ala de mariposa.

– “Et dès que je l’aperçois…Alors je sens en moi”

Rizos dorados sobre sus hombros. No podía dejar de contemplar esos ojos azules extraordinarios como una rosa azul, con solo mirarlos me evocaba tanta tranquilidad y paz interior. Vestida de blanco como si fuera un ángel…denotaba pureza e inocencia de donde la mirase.

-“Mon cœur qui bat.”

Esbozo esa última oración de esa canción con una sonrisa… una sonrisa que transmitía energía capaz de iluminar hasta los días más grises. Llena de pasión que sentía al cantar cada letra, cada oración, cada nota, cada acorde que tocaba. Y así la veía tan llena de felicidad.

No creo en eso de “Que sea feliz con otro” porque en el fondo estaría mintiéndome.

También creo que no sabría si podría darle todo lo que se merece

¿Quién dice? Tal vez algún día pase el tren y pueda estar a la altura del momento tan anhelado… Tal vez no, al menos correré la carrera, aunque no sepa si llegue o no.

Eso es la vida, intentarlo y dar todo de uno.

Compartí, no seas paco