Como cuesta volver a aquellos días en los que nos temblaban las piernas al cruzar simplemente un alambrado, donde el dolor más grande era el ver como nuestra pelota, si esa, la que con tanto sacrificio nuestros padres compraban, se nos pinchaba y todos se reían; como olvidar esas entierradas de jueves por la tarde en la placita de la esquina jugando a las bolitas, canicas, o llámese como quiera, (para los niños tecnomodernos, estos artefactos se hacían del mismo material del cual se hacen los vasos y no se tenía que teclear o mousear para poder ejercer una fuerza física irresistible sobre ellos), con los chicos del barrio.

Recuerdo haber estado parado fuera de mi casa en una de esas noches eternas de enero de aquellos gobiernos cambia horarios carbonizadores de descanso, miraba desde lo más lejos, detenido en un momento mío solamente, a mis padres, dos viejos no tan viejos en ese tiempo, que aun así todos creo que siempre hemos de haberlos visto muy grandes para nuestra edad, noté que era la primera, en mi corta vida de 2190 días, que mis padres me miraban con un amor perplejo. Hoy en día no ha habido otra muestra de amor tan grande como la de ese día.

Yo era un niño muy, por así decirlo, hijo de puta, tenia mas manchas que tigre viejo y cicatrices por doquier, ya había sufrió accidentes complicados, como desfiguración de rostro (era más bonito antes), apuñalado mi pierna con un manubrio de bicicleta y demás marcas que no viene al caso agregar. En aquellos días de 2001 la cosa estaba fea, el sueldo máximo era de ochocientos pesos y la malaria laboral abundaba en nuestra noble nación. Como si fuera hoy veo a mi padre rabear con kilos de harina tratando de enamorar a mi madre con unos riquísimos ñoquis, y ver a mi madre solamente decirle que estaban muy ricos pero que era demasiado, claro que si, era demasiado, las lectoras féminas experimentadas en la cocina podrán calcular el volumen de ñoquis que había que mi papá hizo que aprox. 2 kilos de harina y duplicado ese monto en papas.

Como no olvidarme la cara de mi papá al ver que mi decisión era ser jugador de fútbol, sabiendo que estéticamente era un bolita ocho que me interesaba más el almuerzo pos partido que el partido. No puedo obviar esa cara de orgullo de mis padres al haber recibido el máximo honor provincial en mis estudios primarios, y ver que mi madre, dentro de todo su esfuerzo como docente me daba el regalo más grande del mundo para un niño que eran las tan exquisitas milangas a la napo con una frulas de la santa madre. Saber que un día, mis viejos se sentaron y vieron que me merecía todo, me dieron el orgullo de cargar con el mejor regalo del mundo, el emblema de hermano, ese ángel tan codiciado que más de uno ha de tener en su vida, que por más que seamos la guerra más incesante del planeta (aun así comparada con Normandía de 1944), seriamos capaces de dejar la vida por ellos.

Todas estas narraciones que han de ser muy cortas para mí, porque guardo en mis recuerdos millones más, son de nostalgia, de reconocimiento y hasta de tirón de orejas, hoy en día estamos rodeados de información guarra y escueta, de Brucelas, Trump y Medellín, de atentados, ataques y masacre, de destierro sentimental, hambre y desamores, de Pampita hasta Vicuña, sin dejar de lado Wanda e Icardi, Lazaro Baez, Fariña y el Azkar, Rial, Polino, Lanata y porque no Ferchu Hidalgo. Nos consumen los vicios, las calamidades tecnologías, desde Apple hasta Android, los magnates como Gates (Bill) Zuckerberk (Creador de la F mas famosa del mundo) queriendo ser salvatores dil mondo. Como no hablar de nuestro jefe de estado y nuestra ex jefa de estado, tienen más muertos encima que cementerio de capital. Que si Diario UNO o Los Andes, grupo Clarín o Panamá Papers… A donde vamos a parar con una sociedad así, donde los Jaimes nos han invadido a nivel provincial y nacional.

Acto seguido de critica popular, me empeño en hablar de la vida, de la gente, de cada uno de nosotros que la calle nos trompea desde primera hora donde vemos que a cada segundo aparece un aumento al bondi, al taxi y al café, donde la señora del minimercado nos dice, “Nene, la Coca no está mas a 29, ahora sale 31”, motivo por el cual tenemos que salir con uno que otro rinde dos para pasar el día. Uno de estos días pasados leía un gran escritor llamado Bernardo que decía en una de sus celebres obras titulada “quiero un cambio”, que lo mas importante en la vida es vivirla, porque “vivir solo cuesta vida”, decía el personaje del suceso trágico del mes; caso que me llevo a pensar que por más que nos quejemos, la misma vida nos ha dejado legados importantísimos, como por ejemplo los valores que nombraba en recuerdos de mi infancia al empezar esta nota, esos que solo los viejos más sabios nos han sabido dejar, que hoy en día no se ven, que hoy en día acostumbran a dejarse de lado, que los tiempos los dejamos pasar, que no somos más capaces de ir y sentarnos con los mas ancianos, porque ellos para nosotros son iguales de modernos que vosotros, pero no, ellos siguen calentando la pava y sentándose a esperar como en aquellas épocas donde éramos unos simples culillos.

Como decía más arriba, los tiempos no son los mismos, los dejamos pasar, día a día nos cachetea más la metrópolis moderna. Y si nos proponemos vivir, porque como bien dicho está, la plata viene y va, no hay problema que no se pueda solucionar, papá y mamá no están hechos para toda la vida, ni siquiera nosotros lo estamos, en un simple abrir y cerrar de ojos todo de las manos se nos pueden escapar. De solo vivir se trata esto, del amor al que tenemos al lado, del tiempo dedicado a los nuestro, de menos Facebook y mas Book, paremos nosotros con esa corrupción que tanto nos molesta, sentate vos como lector de este medio y proponete en cambiar, porque si nosotros no cambiamos, quien cambiará por nosotros, somos parte de un impulso natural como seres humanos de ser sociables, de ser completamente solidarios, propongámonos adentrar en una vida mejor, para que aquellos recuerdos que teníamos de niños, uno de los tantos de la primera parte de esta nota, y empapémonos de enseñanzas para poder seguir con el camino de “dejar Recuerdos, instaurar Valores y lograr Vivir”…

Escrito por Lean! Para la sección:

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