Ya muchos conocen mi fanatismo por la cervecita bien fresca, esa bebida tan poderosa que nos hace reír, ser más sociables, hasta tener charlas más filosóficas, de eso les voy a hablar hoy… Del poder de la birra muchachos.

Una noche estaba con Black Mamba tomando unos porroncitos en el parque, tranquilas, cuando se nos acercaron unos pibes que estaban re ricos y se sentaron con nosotras. Porroncito va, porroncito viene, veo que uno de los pibes me hablaba con toda la confianza del mundo, como si me conociera de toda la vida. Cuestión que el chaboncito había salido conmigo un par de veces y yo no lo había ni junado.

Después de varios porrones en el haber, nos pusimos a hablar del feminismo, sobre quién debía pagar la salida y todo eso, a lo que los pibes me respondieron que a veces estaba bueno compartir los gastos, pero que las pibitas estaban re susceptibles con el tema del machismo y que cualquier cosa que decían era tildada de machista, y les puse mi ejemplo de que a mí me consideraban una mina machista.

Hablamos de los peronistas también, de cómo los K se robaron el país, y cómo Macri está haciendo todo lo que está a su alcance para mejorar el país, pero justo había uno de los pibes que era zurdo y aproveché para preguntarle si su fuente de trabajo era vender pan relleno y fotocopias. El pibe se cagó de risa y me preguntó si Michetti calzaba rodado 28, los porrones surtían efecto entre los presentes.

Luego tocamos el tema de cómo los masculinos de hoy en día están en modo minita y son más histéricos que yo cuando me viene, entonces me acordé de que al rico que me estaba pagando las cervezas, le había dado vuelta la cara hacía un tiempo por ser un pelotudo tremendo que le quería poner etiquetas a la relación y decirme “Bichito, gordita, mi amor” cuando al mismo tiempo se hablaba con cincuenta a la vez y “no sabía lo que sentía” porque “yo era especial” pero a su vez “no quería hacerme daño porque era la mejor mina que había conocido en su vida”. Choto de mierda.

Íbamos por la decimoquinta birra y se me ocurrió escribir al grupo del Staff para hacer catarsis, pero adivinen qué, en lugar de eso, le mandé un mensaje a un hueso y me clavó el visto (el muy conchudo hijo de puta) entonces decidí tomar más birra y hacer como que no pasó nada, aplicando las reglas que escribí en la nota “El Arte de hacerte el pelotudo según la situación.” Y zafé como una reina.

También vi pasar a varias Gordas Flanes con las calzas ajustadas que les marcaban el papo y las musculosas esas que las hacían ver como muñecos Michelin derretidos por el calor menduco, paseando con los críos y gritando como locas.

Y así es el poder de la birra, hace mandarte pedos, charlar filosóficamente, dar consejos amorosos, pero, sobre todo, pasarla bien con amigos.

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