Podríamos decir que el verano produce un efecto revelador, te sacas la ropa esponjosa y amplia, quedando al descubierto los rollos y redondeces por todas partes. Pero el fanatismo por el ejercicio físico sólo tiene su pico en esa época del año, lo que no quiere decir que no se dejen de romper las pelotas todo lo que resta del mismo.

Los hombres suelen hacerse los más deportistas, se dividen en 3 grandes grupos:

Los caras rotas del fútbol que usan de excusa un partido para correr veinte minutos a la semana y después no se pueden el culo, para terminar con un terrible asado y unas 3 o 5 birras por cabeza, sin contar el fernet y otras yerbas.

Los bajo presupuesto que no les da para pagar un gimnasio y salen a correr, porque caminar daría muy maricotas, pero tampoco se pueden el traste, los ves en una marcha agónica al costado de cualquier camino, chivados por todos lados y colorados cual tomate.

Finalmente tenemos el fundamentalista del gimnasio, porque todos tenemos un amigo insoportable con su rutina física. Desde que empezó habla de las pesas, lo que levanta y te pide que le toques el brazo para que veas lo “durito” que esta. Lo peor es que si los tocas cuando estás hablando o accidentalmente se ponen firrrrrrrrmes, baja un cambio “El David” versión sudaca que nadie duda de que te estés matando.

Vale aclarar que, en el fondo, que todos sabemos que van al gimnasio a mirar culos, porque las minas que van ahí nunca se clavan un jogging estirado y cómodo, jamás. Van todas producidas, prensadas y escotadas, con pilchas más caras que a un boliche.

Sin embargo, lo que motivo a esta nota, no fueron esas “Barbie Gym”, las plásticas que viven a dieta, reventándose para ser un bonito paquete, sacarse selfies medio en bolas, subirlas a todas las redes sociales, con ochenta mil hashtags inentendibles, para aclarar que “fue un día de entrenamiento duro en el gym #instagym #bodywork #training #gethusband #instabody #eatlechuga #hardwork #whantporong #gymday #instachota” y así dejarles la marmota asomando a todos los pajeros de sus seguidores.

No, lo que motivó a esto son las que nunca mueven el totó de la silla, las fanáticas del bizcochito y el mate de media tarde, que de repente les comentaron que hay un nuevo ejercicio de moda que es lo mejor que les va a pasar en la vida y así empieza la tortura.

Y si, deciden levantar toda su humanidad y probar que es esta nueva promesa que las va a dejar como diosas del olimpo con placer y sin esfuerzo. Reaccionen no hay manera de que eso pase sino todo el mundo estaría divino, pero parece que a la Marta le funcionó y bajo 6 kilos en media semana, además que parece copado con ese nombre raro en inglés para que no sepas bien me mierda es lo que vas a hacer y te empernes con un mes o dos sacándote la duda, más de una se dio cuenta que al final “step” eran aeróbicos con un banquito.

(Vale aclarar que ya le dediqué una nota completa a “Los argentinos y los nombres: una cuestión de mal gusto”).

Volvamos al problema, digamos que tu amiga Pamela empezó zumba, la nueva boludez de moda. Lo viene publicitando todas las benditas veces que va, como la anterior, pero en este caso cual gesta heroica sanmartiniana, es que lo publica esperando el aliento ajeno, como si hubiera cruzado los andes, pero esta desparramada sin aliento en el sillón clavándose media docena de facturas. Es que vos tenés que saber que su amiga iba a zumba, su mamá empezó ayer y se la re banca, y su abuela también y se re divierte ¿por qué vos no vas a poder?

Entonces le preguntas ¿Qué mierda es zumba? Son aeróbicos con música latina, pero no te lo saben explicar, sólo te torturan todos los putos días para que lo vayas a probar, porque LO TENÉS QUE PROBAR. ¡Ojo! Que lo mismo se puede aplicar a otra actividad, digamos “spinning” o “el milagro levanta culos”, que es bicicleta fija con un boludo que te grita cuando pedalear, “entrenamiento funcional” la supuesta nueva maravilla que es la misma gimnasia que te negabas a hacer en la escuela pero ahora pagas para que te la organicen, y así sucesivamente.

Ahí tenés dos opciones, la que hago yo, que es explicarles pacientemente que eso no es para vos y que te gustan otras actividades de tono antisocial como nadar. O ceder, como voy a reconocer que me pasó unas cuantas veces antes…e ir. Así, sin darte cuenta, has terminado bailando “despacito” entre un grupo de señoras que le ponen más onda que vos.

Tranquilamente podría ser yo

¿Todo para qué? Para que tu amiga Pamela, a los dos meses, empiece a faltar con cualquier excusa, los pibes, la casa, el marido, la siesta, el juanete, tooooodo menos asumir que le da paja y vos terminar yendo sola 3 meses más, para finalmente abandonar porque NO TE GUSTA.

Al final te llamo a la reflexión porque vos también podes ser una Pamela en potencia y joder a los demás para que te sigan en tu odisea deportiva, secando mentes para mejorar cuerpos. No seas rompe bolas y deja que cada uno encuentre su  deporte, no esperes a que nadie te acompañe, estás grande para que te de vergüenza o vagancia ir sola. Descarga toda esa energía en la actividad mágica que descubriste y déjame a mí en paz con mi tiramisú así puedo terminar esta nota.

Compartí, no seas paco