1- Sabemos perfectamente que les molesta que todavía a los 30 años nos divierta jugar al fútbol y a los videojuegos. Y también sabemos que no es la madurez, si no la envidia, lo que las hace tildarnos de inmaduros por eso. Simplemente no nos importa lo que opinen, porque no tenemos la culpa de que les hayan impuesto juegos y juguetes demasiado perecederos.

2- Sabemos que esas sospechosas y a veces exageradas demoras en responder un mensaje de Tinder o Hapnn, no es porque estén muy ocupadas o tengan muchos candidatos potables. Entendemos que lo hacen porque no quieren parecer desesperadas o regaladas. Y está muy bien que no le respondan a cargosos o degenerados. Pero si les gusta el tipo y es educado, no exageren demasiado. 2 horas para responder un simple “¿Cómo estás?” después del “Hola”, nos enciende la alarma de “histeriquita” en potencia.

3- Sabemos que si son ustedes las que nos saludan primero o hacen el primer movimiento, deberemos remarla el doble por haber dormido. Pero no exageren. Con pedir lo más caro que tengan en el bar durante la cita, ya estaría compensado y volvería todo a foja cero.

4- Sabemos que absolutamente todas las mujeres del mundo han tenido 2 o 3 novios (nunca más) y que todas son “vírgenes” de esa parte. Y que el animal que lo pregunta, no sólo no es un caballero, si no un salame al que le gusta que le mientan. Por lo que, desde ya advertimos, no respondemos por esa clase de especímenes.

5- Sabemos que no a todas les gusta digerir sustancias viscosas. Y, al mismo tiempo, que es muy brusco mencionarlo antes o incluso durante el asunto. Por lo que, oh jóvenes borregas, les sugiero ir informándole al inconsciente del caballero vuestra futura negativa a digerir líquidos viscosos ya incluso durante la cita. ¿Cómo? Sencillo. Con comentarios del tipo: me da asco el dulce de alcayota. O, por ejemplo: me encanta el aceite de oliva y te juro que si no fuese porque no me pasa por la garganta lo tomaría en vaso o del pico.

6- Sabemos que les molesta que hablemos de nuestras madres. Y es obvio que un caballero se abstiene mayormente de hacerlo. Pero no mencionarla siquiera para el día de la madre por temor a pasar por afectado de complejo de Edipo, es llevar las cosas al extremo.

7- Sabemos que “andá tranquilo” es “ni se te ocurra ir”. Que “vos fijate”, es “cagaste”. Y que hay preguntas trampa –en el mejor de los casos- no debemos responder. Preguntas onda: “¿me ves gorda?”, “¿te parece linda mi hermana?”, “¿qué tal me salió la cena?”.

8- Sabemos que les irrita sobremanera que dejemos las cosas inconclusas… Y justamente por eso, los diez puntos terminan aquí…

Escrito por Charly Brown para la sección:

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