Supongamos que un día se despiertan todos los sanjuaninos revolucionados y deciden invadir nuestra querida provincia, tomarla por las armas. Diezmado Las Heras, acaban con el bastión duro de la zona, tienen la entrada free.

Podría ocurrir por varias razones, podrían ser económicas, territoriales, envidia… es una suposición.

Bueno, voy a enumerar las cosas que pasarían en Mendoza si nos invade San Juan. Quiero aclarar que no duraría mucho, nos levantaríamos y los expulsaríamos a la playa de estacionamiento a la que le llaman “su hermosa provincia”. Pero mientras…

Se cambiaría el nombre de la provincia.

Lo primero que pasaría es que nuestra provincia pasaría ser un departamento de San Juan. Podría llamarse: departamento de “San Juan Sur”. Aunque seguramente le asignarían un nombre típico y popular como los que usan: Santa Mendoza, Virgen de Luján, Las Compuertas, Los Viñedos, El Temblor, Raspadita, Los Malbec.

Desaparecerían los grandes monumentos de la provincia.

Apenas los sanjuaninos tomaran la provincia, desaparecerían los grandes y hermosos monumentos de la provincia.

Por ejemplo, mágicamente el monumento del cerro de la gloria aparecería en el Ullum, los portones del parque y la fuente de los continentes estarían en el parque de mayo y el escudo de la plaza independencia sería remplazado por el logo de la Barrick Gold.

Se implementaría la lapidación.

Esto sería uno de los primeros decretos, cada vez que quisieran torturar a algún prisionero lo torturarían a piedrazos, en vez de fusilar con balas, usarían piedras y así sucesivamente. Las piedras serian lanzadas por un grupo de 5 a 10 hombres provenientes de Chimbas o Caucete, que es muy hermoso, por lo que yo veo.

Sería abolida la “Fiesta Nacional de la Vendimia”.

Obviamente no existiría la fiesta de la vendimia, la misma sería reemplazada por la “Fiesta del Sol”. No dejarían participar chicas de Mendoza y Ángela Vallejos seria proclamada “Emperadora del Sol de San Juan Sur”. Su castillo sería la terminal de ómnibus de Mendoza, que también es muy hermosa (por la que yo veo). Y, como los musulmanes, a la madrugada, medio día y media tarde, se paralizaría la actividad para que en todo el lugar suene Sabroso, porque le encanta Sabroso.

El uso de la palabra “tortita” sería condenado con la pena máxima (lapidación).

De ahora en adelante sería un crimen pedir “tortitas”, no existen más, son mala palabra. Ahora solo existirían las “semitas” y sería obligatorio que todos los habitantes de “San Juan Sur” coman al menos media docena por día hasta acostumbrarse a su sabor.

Se implementaría el deporte “lanzamiento de piedras” en todas las escuelas.

Todos los neeeños de San Juan Sur deberían jugar obligatoriamente al “LAPI” (Lanzamiento de piedras), pero sería una especie de “Juegos del Hambre” a muerte, obligarían a nuestros niños a pelear por 6 docenas de semitas. También estaría: Lanzamiento de piedra, piedra al blanco, piedra bocha, payana death (el que pierde, capacho), pule tu piedra (clase de arte) y piedrasquet (embocar la piedra en un aro).

Nuevo método de pago en los colectivos.

Se nos obligaría a hablarle a la lectora de red bus, mediante un sistema biónico de reconocimiento por vos. Todos le deberíamos decir a la maquina a donde vamos antes de marcar la tarjeta. La máquina grabara todas las conversaciones y controlara que vayamos a ese destino.

Se nos implantara un chip de control en el brazo.

Para controlar todos nuestros movimientos el gobierno de la gloriosa e imperial provincia de San Juan implementaría chips en nuestros brazos. Si ellos ven que tenemos movimientos raros activaran un dispositivo que inyectaría agua contaminada de Jáchal en nuestro torrente sanguíneo, esto produciría que al cabo de media hora se nos caigan los huevos. Algunos movimientos extraños para su normal desempeño serían: plantar viñedos de calidad, jugar bien al fútbol, ser lindo, saber hablar de corrido, desarrollar proyectos de diversión nocturna (o diversión de cualquier tipo), trabajar 8 horas diarias.

Se quemarían los viñedos.

Obviamente quemarían nuestros viñedos, no existiría nuestro vino. Se nos obligaría a plantar viñedos genéricos y tomar vino sanjuanino (varietal: “tinto”) y sería causa de lapidación quejarse. Tendríamos que repetir que el vino mendocino se hacía con uvas de San Juan.

Se cambiaría el cauce del río Mendoza.

Toda el agua de nuestro río sería enviada mediante un acueducto al dique del Ullum, este dejaría por fin de ser un charco y se convertiría en un lago verdadero. Obviamente se vaciarían el Carrizal y el dique Potrerillos, ni hablar de los diques del sur, todos se derribarían a piedrazos.

Imaginen el quilombo que seria, obviamente su invasión duraría de 2 a 3 semanas y nos levantaríamos en armas. No creo que se nos ocurra invadir a San Juan, no lo encuentro para nada fructífero. Y para ustedes ¿Qué más podría pasar?

 

 

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