Solo por las noches él tiene encuentros clandestinos en donde puede liberarse por completo de las ataduras de la moral.

Solo por las noches deja su vida de hombre de familia, con tres hijos y un perro, y su mujer. Yo lo conozco, él me ha hablado, me ha contado todo lo que realmente desea hacer, que su familia ignora quien realmente es, que está casado, pero prisionero de su pasión. Necesita más, siempre necesita más.

Yo lo conocí, y las palabras empezaron a fluir, me interesaba, me interesa pero las reglas de mi vida, u de mi consciencia no son compatibles con las de sus deseos más profundos. De a poco se adentra y ya no le importa nada. Es así.

De a poco, me ha contado, espera con ansias que anochezca. Yo hago las veces de su biógrafa, contando su historia, pero no debe ser el único que quiere lo que su mujer no le da. ¿Qué va a pensar la gente? Me dice. ¿Cómo arruinar un matrimonio de tantos años? Yo creo que empezar algo con base en la mentira no sirve porque en un momento hace implosión. Él lleva más de 20 años así, no sé cómo lo ha aguantado.

Cierra los ojos y se lo imagina. Ella le llama por teléfono, él aún en el trabajo. “Vení que esta noche te tocan azotes” él se excita, sabe bien lo que va a pasar. Llega a la casa y ella tiene un traje de cuero, están los dos solos en la casa. Ella le golpea, una, dos, tres, cinco veces hasta que los cachetes del culo le quedan rojos, agarra un arnés con un consolador, lo posee mientras que él gime de placer, le da placer el sadomasoquismo.

“Quisiera encontrar alguien así” pero él no la encuentra. Sería todo lo sumiso que podría ser si alguien no se asustara de sus fantasías, se sentiría pleno si su pareja se animara con él a explorar los límites de la perversión.

Vivir dominado por un sistema que pone el machismo en primer lugar tampoco ayuda demasiado. Solo por las noches agarra aquel bolso y se va a lugares clandestinos a buscar lo que tanto desea. Desea un tipo de placer humillante para la sociedad. Desea una amante que le de todo lo que ella, su mujer, no le da. “Bendita eres por poder cumplir tus fantasías” me dice. Puede ser. Puede ser. Ya varias se han asustado de sus gustos, entonces se encierra en su burbuja.

Él lo sabe. Yo lo sé. No lo puede evitar. Solo por las noches fantasea que sea otra su realidad. No haber hecho lo que le dijo la buena moral, no haber formado parte del gran engranaje de la sociedad. Ella lo ignora, yo le doy una oportunidad. Cierro los ojos y estamos los dos, nadie reprimido puede ser feliz, conmigo es todo lo honesto que podría ser, confía en mí, necesita sentir ese placer que el ser sumiso le da.

Lo veo por las noches salir. Va a buscar placer, sin que ella lo sepa. Siente que le miente pero más se miente a sí mismo, nadie reprimido puede ser feliz.

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