La semana pasada comenzaron las funciones del Cirque du Soleil en Córdoba, aunque muchos ya lo vimos en Buenos Aires es lógicamente una opción más cómoda y cerca que se puede aprovechar desde el 25 de mayo hasta el 4 de junio, porque luego la compañía seguirá su gira por Latinoamérica.
No es mi intención contarles el show, no quiero arruinarles el factor sorpresa y a decir verdad es difícil ponerlo en palabras. Mi intención es darles una idea general del mismo, aunque es difícil poner en orden el mar de sensaciones que todavía tengo al terminar de verlo, porque estoy escribiendo esta nota en el viaje de vuelta.
Preferí ir con todas las expectativas y ninguna certeza, aunque un poco sabía en qué consisten las presentaciones del Cirque du Soleil. Maté tras pájaros de un tiro: vi ese show internacional, conocí el Luna Park y me sentí más cerquita de Soda Stereo.
Si están con la ansiedad de sacar la entrada les comento las dos opciones que hay, por un lado el campo Movistar, que a mi criterio fue lo mejor, hay parte del show que lo recorre y tenés todo a centímetros. Eso sí yo estaba pegada a la valla y pude ver prácticamente todo, porque otros petizos me contaron que del fondo no se veía bien. Ya saben los de baja estatura lleguen temprano y se ubican adelante o más al fondo.
La otra opción son las plateas, de gran variedad de precios, en las que estás cómodamente sentado y se ve todo, son una muy buena opción para ir con niños o gente mayor. Pero vamos a lo concreto….
Que no esperar:
– No es un circo común: no Esperen animales ni un presentador.
– No es Soda Stereo: no revive a Cerati y ciertamente no es un show de ellos.
– No es un recital: es para ir en familia, se está realmente tranquilo y es un ambiente para disfrutar.
Que si esperar:
Todo lo anterior junto. Tiene partes de circo pero entrelazadas por una historia, con mucha tecnología, ideas muy creativas y bellas, interpretando cada canción de manera atrapante. Visualmente es un deleite pero, como es de esperarse la música es la base que da vida a todo. Le dan más vida a cada una de esas canciones que escuchaste mil veces, hasta un punto en el que extrañamente parecen tangibles.
Tal vez hace falta aclarar que para los que no son fanáticos, no escuchan seguido a Soda, o peor si llega a existir ese subgénero pseudohumano que no escucha a la banda argentina más conocida en Latinoamérica, no creo que lo experimenten de una manera más profunda, la gracia está en ver las canciones que escuchaste mil veces, que son parte de tu vida entre mezcladas en un show un tanto onírico.
Para los que por edad, distancia, dinero o todo eso junto, no pudimos viajar a ver un show de Soda en su momento, seguramente es la experiencia más cercana que puede haber: les garantizo que podés saltar, gritar y vibrar con cada tema.
Si tienen la posibilidad de ir, no se lo pierdan, es un espectáculo que te llena de emociones, se disfruta de principio a fin, pero no voy a negar que me dejó un sabor agridulce, una tristeza en el corazón de no poder volver a verlos juntos a los tres nunca más.

 

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